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Del lugar de Cerrojo, en el valle de Carriedo (Santander). El manuscrito de O-C los pone como gallegos, atribuyéndoles el blasón que hemos colocado en nuestra H. de G.-GAYÓN: En campo de oro, dos culebras, de sinople, andantes hacia fuera linguadas de gules. Aunque imperfecta la descripción no hemos querido que nuestro trabajo careciese de dicho escudo. En la piedra armera del Pazo de Trasalba aparece un castillo y, naciente de su homenaje, medio cuerpo de mujer, desnuda, que con su brazo izquierdo acaricia a un pájaro (tal vez un gayo) posado sobre la torre. Aunque se atribuye tal emblema heráldico a los de este apellido, tenemos nuestras sospechas de que acaso se trata de un blasón de los ARAUJO. Aunque parece que se extendieron principalmente por tierras orensanas, con todo los hallamos en otras partes de Galicia, y llegados de tierras andaluzas, como Osuna. Por un expediente de limpiezas de sangre sabemos que D. MIGUEL GAYÓN, casó con Dª Silvestra Cordero, natural de Osuna, y tuvo por hijo a D. MANUEL GAYÓN, que casó con Dª Leonarda de Morales (hija de D. Alonso de Morales (hija de D. Alonso, de Morales y de Dª Agustina Benavente); fueron naturales de Osuna y tuvo por hijo a     D. JOSÉ ALBERTO GAYÓN, clérigo de menores, natural de la villa de Osuna, en el arzobispado de Sevilla, que fue provisto a una prebenda de racionero (sochantre) de la catedral de Santiago, el cual firmó su genealogía para las pruebas de limpieza, en la ciudad de Santiago, a 19-IV-1776. Conocemos también a D. MANUEL GAYÓN, que casó con Dª Petronila Carballo, y tuvo por hija a Dª BENITA GAYÓN, que casó con D. Manuel González, en Guntimil, 6-V-1797 (VER GONZÁLEZ, Los de Parada de Ribeira).     D. LUIS DIÉGUEZ GAYÓN, fue el último que vivió en la ciudad de Orense.

Escudos de Armas del apellido:
Una torre, una cabeza de toro y otra de un moro muerto. (Ignoramos los esmaltes y la situación de las piezas.) 

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.