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De San Salvador de Pazos (partido judicial de Carballo)   Aunque la sentencia de la Real Chancillería de Valladolid no fue favorable al reconocimiento de su hidalguía, y mandó «repeler estos autos», colocamos estas noticias por el posible interés histórico que puedan ofrecer para sus descendientes.      JUAN GARCÍA FERNÁNDEZ DE CAAMAÑO, casó con María García; fallecida en la feligresía de San Miguel de Couso (Ayuntamiento de Coristanco, partido judicial de Carballo); tuvo por hijo a      PEDRO FERNÁNDEZ GARCÍA DE CAAMAÑO, que casó con Dominga Rodríguez, viuda (San Salvador de Pazos, l l-II-1657); fallecido en la feligresía de San Miguel de Couso, 8-V-1696; tuvo por hijo a Juan, María, Antonia y a FERNANDO GARCÍA FERNÁNDEZ DE CAAMAÑO, nacido y bautizado en San Salvador de Pazos, 24-V-1661; testó en el lugar de Curros (feligresía de San Miguel de Couso), el 21-VIII-1707; Instruyó Juramento en la Real Chancillería de Valladolid por el reconocimiento de su hidalguía, en su nombre y en el de sus hermanas María y Antonia, el 12-I-1704. No aparece sentencia, pero una anotación al margen dice: «Sentencia de declararse por pecheros y se manda repeler de estos autos.» La fecha anterior a esta anotación es del 6-III-1714.             

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.