D PEDRO GARCÍA DE CASTRIS, tuvo por hijo a D. SIMON GARCIA DE CASTRIS FIGUEROA Y CARRACEDO, que casó con Dª Lucia Gómez de Rioboo y Villardefrancos: tuvo por hijo a Dª MARIANA GÓMEZ DE RIOBOO, que casó con D. Manuel Martínez, natural de San Martín de Couso; empadronado como noble en 1737 y varias veces másLos GARCÍA DE CASTRIS antecesores del Barón de los Cobos de Belchite D. DOMINGO GARCÍA CASTRIS, casó con doña Eulalia López; tuvo por hijo a D. MANUEL GARCÍA CASTRIS LÓPEZ, natural de San Martín de Dorneda (Ayuntamiento de Oleiros partido judicial de La Coruña); casó con DªAngela Martínez Catoyra, natural de Sta. María de Oza, y tuvo por hijo a Dª MARIA GARCÍA CASTRIS MARTÍNEZ, nacida en La Coruña 1835, falleció en Madrid, 1917. Casó en Logroño con D. Liborio Navajas Alcalde, y tuvo por hija a Dª JULITA NAVAJAS GARCÍA CASTRIS nació en Gijón, 1876, y falleció en Madrid. 1940; casó en Madrid, 1904, con D. Francisco de Paula Atienza Serrano, Barón de los Cobos de Belchite; tuvo por hijo al EXCMO SR. D. JULIO DE ATIENZA Y NAVAJAS SERRANO GARCÍA- CASTRIS, barón de los Cobos de Belchite, bien conocido por sus obras heráldico- genealógicas, recientemente publicadas.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
