En el barrio de Górgolas (cuyo nombre tomó), del Ayuntamiento de Arcentales y partido judicial de Valmaseda (Vizcaya). I. Pedro de Górgolas, casó con doña María de Vizcaya, y fueron padres de II. Andrés de Górgolas y Vizcaya, bautizado en Arcentales el 27 de Noviembre de 1658, que contrajo matrimonio con doña Catalina Machín, a la que hizo madre de III. Andrés de Górgolas y Machin, marido de doña Isabel Santibáñez, en la que procreó a IV. Juan de Górgolas Santibáñez, bautizado en el valle de Villaverde el 4 de Septiembre de 1729, que siguió expediente de Vizcainía, por sí y en nombre de sus hijos, en la Real Chancillería de Valladolid. Se unió en matrimonio con doña Josefa Asenjo, naciendo de este enlace: 1º José de Górgolas y Asenjo, bautizado en Herrera de Pisuerga (Palencia), el 2 de Septiembre de 1760. 2º Joaquín de Górgolas y Asenjo, bautizado en la misma villa el 16 de Agosto de 1762, y 3º Juan de Górgolas y Asenja, bautizado también en Herrera, el 5 de Noviembre de 1766. Estos tres hermanos residieron en Frómista (Palencia), y obtuvieron declaración de vizcainía el 24 de Junio de 1784.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
