En el lugar de San Miguel de Zalla (Vizcaya). Juan González de Santelices fue esposo de doña María de la Bárcena, y ambos padres de Juan González de Santelices y de la Bárcena, bautizado en San Miguel de Zalla el 20 de Mayo de 1659, que casó con doña Casilda Martínez, y procrearon a Marcos González de Santelices, bautizado en las Vegas (Burgos), el 3 de Septiembre de 1685, que celebró su enlace con doña Catalina de Vitoria, a la que hizo madre de Antonio González de Santelices y Vitoria, bautizado en Labastida (Álava), el 9 de Octubre de 1712, que en su mujer doña Josefa de Izarra tuvo a Pedro González de Santelices e Izarra, bautizado en Labastida el 29 de Abril de 1747, que el 4 de Julio de 1793 obtuvo declaración de vizcainía. Francisco, Juan y Luis González de Santelices y Ruiz de Gamarra, bautizado el primero en Laguardia, el 16 de Mayo de 1728, y el último en San Torcuato, el 21 de Octubre de 1731, hijos de Matías González de Santelices y de doña Juana Ruiz de Gamarra, y nietos de Marcos de Santelices y de doña Catalina de Vitoria, citados ya, obtuvieron igual declaración de vizcainía el 20 de Junio de 1785.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
