Son originarios del linaje de Betolaza y tuvieron casa solariega en la anteiglesia de Bérriz, del partido judicial de Durango (Vizcaya). I. Juan Lariz González de Betolaza, casó con doña María Urtiaga, y fueron dueños de la casa de Betolaza, en Bérriz. Procrearon a II. Pedro González de Betolaza Urtiaga, que contrajo matrimonio con doña María Ibáñez, a la que hizo madre de III. Juan González de Betolaza e Ibáñez, esposo de doña Catalina Ochoa, en la que tuvo a 1º Pedro González de Betolaza y Ochoa, que sigue, y 2º Juan González de Betolaza y Ochoa, que volveremos a citar. IV. Pedro González de Betolaza y Ochoa celebró su enlace con doña Casilda Díaz del Campo, y fueron padres de V. Simón González de Betolaza y Díaz del Campo, que se unió en matrimonio con doña María Martínez de Moraba, naciendo de este enlace VI. Pedro González de Betolaza y Martínez de Moraba, casado con doña Teresa Pérez de Araujo, de la que tuvo a VII. Agustín González de Betolaza y Pérez de Araujo, que tuvo por esposa a doña María de Mendía, y en ella procreó a VIII. Gregorio González de Betolaza y Mendía, marido de doña María Miguel Ruiz de Arechavaleta, y ambos padres de IX. José Ignacio González de Betolaza y Ruiz de Arechavaleta, bautizado en Lasarte (Guipúzcoa), el 20 de Febrero de 1754. Casó con doña Concepción de Averásturi, y tuvieron a 1º Patricio González de Betolaza y Averásturi, bautizado en Monasterio-Guren (Álava), el 8 de Marzo de 1785. 2º José Félix González de Betolaza y Averásturi, bautizado en el mismo lugar el 22 de Febrero de 1795; y 3º Victoriano González de Betolaza y Averásturi, bautizado también en Monasterio-Guren el 16 de Marzo de 1799. Estos tres hermanos obtuvieron declaración de vizcainía en la Real Chancillería de Valladolid, el 6 de Mayo de 1807. I. Juan González de Betolaza y Ochoa (hijo segundo de Juan González de Betolaza e Ibáñez y de doña Catalina Ochoa, citados en el párrafo III de la anterior filiación), casó con doña Alfonsa Martínez de Echavarría, y fueron padres de II. Gaspar González de Betolaza y Martínez, que contrajo matrimonio con doña María Ortiz de Anda, a la que hizo madre de 1º Pedro González de Betolaza y Ortiz de Anda, que sigue, y 2º Juan Martínez de Betolaza y Ortiz de Anda, que volveremos a citar. III. Pedro González de Betolaza y Ortiz de Anda, celebró su enlace con doña Micaela de Urbina, naciendo de esta unión IV. Pedro González de Betolaza y Urbina, que contrajo matrimonio con doña Saturnina Pérez de Arriba, a la que hizo madre de 1º Santiago González de Betolaza y Pérez de Arriba, y 2º Bernardo González de Betolaza y Pérez de Arriba. Estos dos hermanos fueron vecinos del lugar de Sandediano, en el valle de Cuartango (Álava), y el 5 de Septiembre de 1883 obtuvieron también declaración de vizcainía. I. Juan Martínez de Betolaza y Ortiz de Anda (hijo segundo de Gaspar González de Betolaza y Martínez y de doña María Ortiz de Anda, citados en el párrafo II de la segunda filiación), tuvo por esposa a doña María Ibáñez de Murga, y procrearon a II. Juan Martínez de Betolaza e Ibáñez de Murga, que contrajo matrimonio con doña María Iñiguez de Mendoza, a la que hizo madre de III. Nicolás González de Betolaza e Iñiguez de Mendoza, que fue esposo de doña Inés Martínez de Uribarri, en la que tuvo a IV. Casimiro González de Betolaza y Martínez de Uribarri, que también obtuvo declaración de vizcainía en la misma fecha que sus parientes Santiago y Bernardo.
Escudos de Armas del apellido:
Las del apellido Betolaza: Partido: 1º, de plata, con tres bandas de gules acompañadas de cuatro flores de lis de oro, y 2º, también de plata, con un sauce de sinople, sobre ondas de agua de azur y plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones.
