Apellido patronímico, derivado del nombre propio de Gome, sin que, como sucede en esta clase de apellidos, tengan relación alguna entre sí las diversas familias que lo ostentan. Fueron sus solares más antiguos los situados en las montañas de Burgos y Santander. Varias ramas probaron su nobleza para ingresar en las Ordenes Militares en diversas épocas en la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y la Real Audiencia de Oviedo. Hubo en las Vascongadas y Navarra varias casas de este patronímico. De una que radicó en el lugar de San Fuentes, del Concejo de San Pedro de Abanto (Vizcaya), fue Pedro Gómez del Casal, tronco de dos líneas de Gómez que moraron en el lugar de Muergas, del Condado de Treviño. Otra casa de Gómez vizcaína tuvo su asiento en el valle de Carranza. Y otros Gómez vizcaínos, a los que hace alusión Labayru, procedieron del valle de Mena (Burgos). En la villa de Oteo, del partido de Vitoria, también hubo casa de Gómez, y de ella descendieron los Gómez de Segura y otros, avecindados en Navarra. Otros autores: En su origen, este apellido fue patronímico, ya que proviene del nombre propio Gome, muy usado entre los godos. Su origen se remonta, por lo tanto, al imperio visigodo, encontrándose muchos caballeros así llamados entre aquellos que acompañaron a don Pelayo a refugiarse en las montañas de Asturias, ante la invasión sarracena que inundaba la Península. De hacer caso a las crónicas de la época, este apellido es, pues, de origen asturiano y muy antiguo, ya que parte de cierto caballero llamado Gome que se distinguió en los primeros tiempos de la Reconquista, luchando valerosamente junto a don Pelayo en la tarea de ir recobrando el territorio patrio dominado por los sarracenos. De este Gome se cuenta que en cierta ocasión se vio separado de sus compañeros de armas en una escaramuza contra los moros, quedando enfrentado a tres enemigos a uno de los cuales dio muerte con su espada, pero la mala fortuna hizo que la hoja de la misma impactara contra una piedra rompiéndose por lo que requiriendo al puñal consiguió finalizar con su segundo enemigo y, aun herido por el tercero, tuvo las fuerzas suficientes para terminar también con él. Varios hijos del anterior personaje se distinguieron asimismo en la lucha contra los árabes hasta llegar a Rodrigo Gómez quien obtuvo el gobierno de las montañas de Burgos. Es posible, por tanto, que fuera en esta provincia, Burgos, donde el nombre propio de Gome se troncó en el apellido Gómez. Otro singular personaje de este linaje fue el conde Fernán Gómez, que se apodó "el Cuervo" o "el Negro" por la negrura del cuervo que llevaba en sus armas. Fue un verdadero hombre de armas que, a semajanza del Cid, "su descanso era el batallar". Hombre muy temido por la morisma, baste que en el campo de batalla apareciera su escudo para que, de inmediato, cundiera el pánico entre sus adversarios. El linaje fue pródigo en guerreros: Séptimos nietos suyos fueron Diego Gómez. Participó en tantas batallas que, fatalmente, en una de ellas tenía que encontrar la muerte y esta fue la del Campo Espino, no lejos de Segovia, concretamente en Sepúlveda. Otro de los descendientes del "Negro" fue Rodrigo Gómez quien contrajo matrimonio con la infanta doña Elvira Ramírez, de la Casa Real de Navarra. Este personaje está considerado como el tronco principal de algunas familias Gómez y también de otras apellidadas González, Sandoval, Salvador y Sarmiento. Corrían tiempos turbulentos en Castilla. Un hombre del que se supone era hijo de Gonzalo Fernández, conde de Burgos, llamado Fernán González, reunió bajo su jurisdición los condados de Burgos, Lantaron, Amaya, Alva y Corezo. Desde un comienzo, luchó por la independencia de Castilla de la tutela del reino de León. Toda su vida fue una lucha continua y en el año 943 se declaró en abierta rebeldía contra León. El 951 logró de hecho la secesión castellana. Guerreó victoriosamente en Osma, Simancas y San Esteban de Gormaz. Pero el conde Fernán Gónzalez precisaba de fieles vasallos que le ayudaran en sus ambiciosos proyectos. Y uno de estos nobles fue Gutiérrez Gómez, un ricohombre castellano que puso todo su poder al servicio del conde emancipador de Castilla del dominio leonés. De él parte la difusión del apellido Gómez en Castilla y de las casas solariegas de este linaje salieron otras líneas que fueron a extenderse por el resto de la Península liberada del dominio musulmán. Con la unificación de España bajo los Reyes Católicos, el apellido Gómez fue ampliando su zona de influencia, extendiéndose rápidamente por Andalucía y ambas Castillas. Pero no sólo fue en la Península donde los Gómez establecieron su campo de acción. Uno de ellos, don Diego Gómez participó en la colonización de las islas Canarias donde fundó casa en la isla de Gomera. De esta línea salieron varias ramas que pasaron al Nuevo Mundo, entre los que pueden citarse a don Pedro Gómez de Carvajal, que participó en la conquista de Méjico, con las huestes de Hernán Cortes. Otro caballero de este apellido, don Juan Gómez intervino junto con el conquistador Valdivia en la conquista de Chile, distinguiéndose en la lucha contra los araucanos. Fundó casa en aquel país, por lo que se supone que varias líneas de este tronco pasaron a diversas localidades que iban siendo fundadas por los españoles en aquella parte de América. Existe cierta confusión entre los nombres de Juan Godinez, o Juan Gómez, que aparecen como uno de los fundadores de la ciudad de Santiago, en Chile (1.551). Pero no sólo fue en España donde el apellido Gómez se difundió muy ampliamente. Pasó a Portugal y aunque con el tiempo degeneró en Gomes, en su origen puede citarse a Estebán Gómez (año 1.538) un navegante portugués que estuvo al servicio de España y participó en la Expedición de Magallanes. Debió ser hombre algo aventurero ya que una vez descubierto el estrecho regresó con su nao "San Antonio" a Sevilla donde fue procesado por insubordinación. No salió excesivamente mal del asunto, dado que en 1.524 organizó una expedición para recorrer las costas de Terranova hasta Florida, con el propósito de descubrir otro estrecho en América del Norte. Su destino estaba en morir en el Nuevo Mundo como así sucedió en el Río de la la Plata.
Escudos de Armas del apellido:
Los Gómez vizcaínos, originarios del valle de Mena: De oro, con tres fajas de gules, y bordura de plata con ocho cruces floreteadas de sinople. Otros, de Vizcaya: De gules, con cinco castillos de oro puestos en sotuer. La Nobleza Executoriada de Navarra describe las armas de los Gómez de Segura avecindados en Navarra, pero originarios de la villa de Oteo en Álava, de esta manera: "El escudo es tres cuarteles; en el primero, dos llaves; en el segundo, un jabalí atravesado a un árbol y un perro en ademán de seguirlo, y en el tercero, un ave que parece una paloma y debajo tres corazones, el uno pasado con una flecha." Otros, de Castilla la Vieja y León, traen escudo cortado: 1.°, en campo de plata, tres fajas de gules, y 2.°, jaquelado de oro y azur. Bordura de plata, con seis hojas de higuera, de sinople. Otros, de Santander, traen: en campo de plata, un león rampante de gules, con ocho aspas de oro. Los de Ciudad Real traen escudo cortado: 1.°, en campo de oro, un león al natural, y 2.°, en campo de azur, tres fieles de balanza de oro. Los de Aragón traen: en campo de oro, un león de sable, cebado de un cordero al natural. Otras, de Aragón, traen: en campo de plata, una banda de gules, acompañada de dos torres de sable, una en lo alto y otra en lo bajo. Los de Zaragoza traen: en campo de plata, nueve flores de lis de azur, puestas en tres palos; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Los de Cataluña traen: en campo de plata, tres fajas de sable, endentadas. Los de Córdoba traen: en campo de oro, una cruz flordelisada, de gules; bordura de quince puntos de plata y gules. Los de Extremadura traen: en campo de oro, cinco flores de lis de azur, puestas en sotuer.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros. La balanza simboliza la equidad y la justicia. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas.
