Linaje de Álava. I. Pedro de Gochicoa, vecino del lugar de Acosta, que pertenece al Ayuntamiento de Cigoitia y partido judicial de Vitoria, casó con doña Isabel Ibáñez, a la que hizo madre de II. Juan de Gochicoa, esposo de doña María Sáenz de Maturama, ambos vecinos del lugar de Ondátegui, del mismo Ayuntamiento de Cigoitia y padres de III. Lorenzo Gochicoa, bautizado en Ondátegui el 25 de Febrero de 1658, que contrajo matrimonio con doña Catalina de Cortázar, naciendo de esta unión IV. Andrés de Gochicoa, bautizado en el lugar de Olano, también perteneciente al Ayuntamiento de Cigoitia, el 11 de Enero de 1698, que en su esposa doña Magdalena de Salinas tuvo a V. Esteban de Gochicoa, vecino del lugar de Sarria, del Valle de Zuya, que en 1780 incoó expediente de hidalguía en la Chancillería de Valladolid.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
