Aragonés. Varios autores afirman que los de este apellido descienden de Fortún Garcés, Rey de Sobrarbe y de Navarra. Francisco Mosquera de Barnuevo sostiene, del mismo modo, que los de este linaje toman principio en Fortún Garcés II, Rey de Sobrarbe y Navarra, y Juan Yagüe de Salas, Secretario de la ciudad de Teruel, afirma igualmente que vienen de los insignes Reyes Garceses y Garcías. Atribuyéndole el mismo origen, se habla de este linaje en los memoriales genealógicos de las casas de Gaviria, Vergara y otras muy distinguidas y señaladas en el Señorío de Vizcaya, que participan de esa misma ascendencia por sus enlaces matrimoniales con señoras y caballeros del apellido Garcés. Y con más amplitud aun, se trata de la misma familia en la certificación que extendió don Alfonso Guerra Villegas, Cronista del Rey don Carlos II, a favor de doña María Teresa Garcés, natural de Colmenar de Oreja (villa de la provincia de Madrid), pues en dicha certificación se refiere la propia ascendencia Real comunicada a muchas casas principales de España, que se precian de ser ramas del tronco de los Garcés. En nuestra "Enciclopedia Heráldica y Genealógica" puede verse la aludida genealogía real. En la ciudad de Teruel hubo una casa de mucho lustre, a la que perteneció Diego Garcés de Marcilla, el famoso prometido de Isabel Segura, conocidos ambos en la historia y en la leyenda, por "los amantes de Teruel". Procedían estos Garcés de la villa de Marcilla en Navarra, de la que fueron Señores, por lo que desde muy antiguo se apellidaron Garcés de Marcilla. Debieron quedar en la villa de Marcilla continuadores del linaje, puesto que en ella aparecen avecindados algunos Garcés en principios de la Edad Moderna. Bernardo de Azagra Irún Garcés de la Mata, vecino de Marcilla, compareció en 1684 ante los Tribunales de Navarra, querellándose de que le hubieran robado el escudo de armas que tenía en la iglesia de la citada villa. Gaspar Garcés de Uturbia, vecino de Cascante (Navarra), también compareció en 1622 ante los Tribunales de Navarra, protestando de que se le hubiese preso por deuda civil, siendo noble. Doña Camila Garcés de Garibay, esposa de Juan de Unda, poseyó el mayorazgo de otra familia Garcés en Navarra. También hubo en esta región Garcés dimanados de los de las villas aragonesas de Egea de los Caballeros y de Los Fayos, y otros que se apellidaron Garcés de Garro, con casa en la ciudad de Tudela. Pasaron por ambas Castillas hasta bajar a Andalucía, donde quedó muy bien aposentado. Asimismo, este apellido cruzó el océano para pasar al Nuevo Mundo, encontrándose no pocos Garcés en la conquista de aquel continente. A principios del siglo XI, floreció don Gimeno Garcés, ricohombre de Aragón que se distinguió al servicio de los reyes don Pedro I, de Aragón, y don Alfonso I, del mismo reino. Este caballero levantó una mesnada de hombres de guerra a su costa y tomó parte muy activa en la conquista de Barbastro, en el año 1.101, y en la de Mequinenza, en el año 1.133. Zurita, en sus "Anales de Aragón", lo cita diciendo de él que: "fue muy señalado en esta guerra y en la toma deste lugar, el esfuerzo y grande valentía de tres caballeros aragoneses, que se llamaban Pedro de Biota, que era adalid del rey, e Iñigo Fortuñón y Gimén Garcés, a los cuales el rey hizo merced del Castillo y la Villa de Nonaspe, en la ribera de Matarraña". Años más tarde, uno de los descendientes del anterior, Diego Garcés de Marsilla, se distinguió por su valor en la batalla de las Navas de Tolosa y en memoria de dicho encuentro con los moros, añadió las aspas a sus armas. En lo que se refiere al Nuevo Mundo, entre aquellos que acompañaron a Pedro de Valdivia en la conquista de Chile, se encontraba Juan Garcés de Saldaña que una vez dominada la resistencia de los araucanos, estableció casa en Santiago fundando familia, de la que tuvo numerosa descendencia.
Escudos de Armas del apellido:
De plata, con tres fajas de gules. Bordura de gules con ocho aspas de oro. Otra familia apellidada Garcés de la Mota, traía: De oro, con tres bandas rojas. Así se describen en una ejecutoria del año 1684. Pero entendemos que se incurrió en error al llamar bandas a las piezas de ese escudo, porque sin duda alguna son las tres fajas características de muchas familias del apellido Garcés. Los Garcés de Garro radicados en Tudela (Navarra) y en Alfaro (Logroño): Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con tres barras (las fajas citadas), de gules, y 2º y 3º, de oro, con un árbol de sinople, surmontado de un pájaro y acostado de dos estrellas. Así constan en una ejecutoria de 1675. Otros Garcés de Navarra y Vizcaya: Cuartelado: 1º y 4º, de azur, con una garza volante de plata, y detrás de su cabeza una estrella de oro de ocho puntas, y 2º y 3º, de plata, con un lobo andante de sable. El campo de estos dos últimos cuarteles lo pintan algunos de Navarra, de gules. . Los de Egea de los Caballeros traen escudo cuartelado: 1.° y 4.°, en campo de azur, una garza de plata, y detrás de su cabeza, una estrella de oro de ocho puntas, y 2.° y 3.°, en campo de plata, un lobo de sable andante y lampasado y armado de gules. Algunos de esta familia traen sobrepuesto un escusón de oro con una banda de gules por su enlace con los de la Casta. Los de Teruel traen: en campo de gules, dos grifos de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
