Apellido muy extendido por las Vascongadas y Navarra, e indudablemente con el mismo origen que el de Garat. Tuvo dos casas solares en Elgóibar, llamadas de Suso y de Yuso, y otra en Azcóitia, de la provincia de Guipúzcoa; otra en el barrio de Mendiondo, de la jurisdicción de Urdúliz y partido judicial de Bilbao (Vizcaya); otra en el Valle de Llodio, del partido judicial de Amurrio (Álava), y otra en el lugar de Murugarren, del partido judicial de Estella (Navarra). También hubo algunas casas solares de este apellido en el Reino de Aragón. Como una de sus casas más antiguas puede y debe citarse a la de Elgoibar de Suso siendo la de Azcoitia derivada de esta. Los progenitores de la casa primeramente citada fueron don Andrés Miguel de Gárate y su esposa doña Pérez de Lecuona que, a su vez, también fueron los antecesores de los Ibarra de Guecho. Como es natural, fueron muchos los miembros del apellido Gárate que realizaron probanzas de nobleza y limpieza de sangre ante las Reales Chancillerías y organismos destinados al efecto. A partir del año 1.685, se comenzaron a efectuar dichas pruebas, siendo los primeros que las llevaron a cabo los hermanos don Antonio y don Martín de Aguirre y Gárate, el primero lo hizo para su ingreso en la Orden de Santiago y el segundo para ocupar el cargo de oficial del Santo Oficio. Conviene señalar que este apellido, Gárate, a pesar de su casi exclusivo uso en el país vasco, en sus principios, con el paso del tiempo fue extendiéndose por toda la Península y así, en los documentos que acreditan las solicitudes de privanza de hidalguía pueden encontrarse familias naturales de diversos puntos de España, con preferencia las de Burgos, La Rioja, Palencia y León, aunque también las hubo de Madrid y Andalucía. Citando un solo ejemplo, cabe señalar a don Manuel de Gárate que deseando ser Inquisidor honorario y siendo natural de Logroño llevó a efectos las probanzas de hidalguía y nobleza de sangre, ya que dicho caballero demostró ser descendiente de la noble familia de los Gárate establecida en el lugar de Urdax en Navarra. Los Gárate pasaron asimismo al continente americano donde muchos de sus miembros ostentaron cargos de importancia.
Escudos de Armas del apellido:
En campo azur dos chevrones de oro. Una de las casas de la villa de Elgóibar, ostentó: De oro, con un roble de sinople, y un lobo de su color, lampasado de gules y atravesado al tronco. La otra casa de Gárate, de esa misma villa de Elgóibar, sustituyó esas armas con estas otras: De oro, con dos chevrones de sinople, acompañados de tres estrellas de gules, dos en lo alto y una en punta. (Este escudo de Gárate es exacto al del apellido Garat, sin duda por ser ambos modalidades de un mismo linaje). También trajeron este mismo escudo, organizado así: De azur, con los dos chevrones de sinople, perfilados de oro. Esos mismos blasones usaron los Gárate de la casa de Azcóitia, como descendientes de la de Suso de Elgóibar. La del barrio de Mendiondo, en Vizcaya, ostentó: "Un jabalí y detrás de él un cazador a caballo, que le tira una lanza." Así las describe Miguel de Salazar, pero omite los esmaltes. Los Gárate de la casa del lugar de Murugarren, en Navarra, tenían: De gules, con una banda de plata, cargada de una cotiza de gules y acompañada de dos aguiletas de oro, una a cada lado.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. La aguileta es un águila pequeña que simboliza el poder, la generosidad, magnanimidad y bizarría del espíritu. Si va coronada se pretende destacar su posición de reina de los animales aéreos. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. El caballo es símbolo de la guerra, representando la osadía y la rapidez en la acción. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
