Tuvo su primitivo solar en la anteiglesia de Galarza (cuyo nombre tomó), perteneciente al Valle de Léniz y partido judicial de Vergara (Guipúzcoa). Así lo aseguran Miguel de Salazar y otros tratadistas. De ese solar dimanaron otras casas del mismo apellido en Guipúzcoa, sitas en el mismo Valle de Léniz, en la villa de Vergara, en la de Amézqueta, del partido de Tolosa; en la de Azpéitia, en las de Arechavaleta, Oñate y Anzuola, del partido judicial de Vergara y en la ciudad de Fuenterrabía. En Vizcaya también hubo casas de Galarza, en Bilbao, en la Merindad de Busturia, partido judicial de Guernica, y en la villa de Larrabezúa, del partido de Bilbao. Otra radicó en la villa de Amurrio (Álava). A Navarra pasaron ramas de Galarza, dimanadas de la casa guipuzcoana de Amézqueta. Una moró en la villa de Echarri-Aranaz y otra en Pamplona. Otras se extendieron por la Rioja. Otras ramas vascongadas del apellido que nos ocupa se establecieron en la villa de Villabrágima, del partido judicial de Medina de Ríoseco y provincia de Valladolid, en Salamanca y en la villa de Bonilla, del partido judicial de Huete (Cuenca), extendiéndose esta última por Extremadura. Por Real despacho de 18 de Mayo de 1699 se concedió el título de Conde de la Oliva del Gaitán, a José de Galarza Suárez de Toledo. Lo heredó doña Cayetana de Galarza, que en 1746 casó con Vicente Manuel de Aguilera, duodécimo Marqués de Cerralbo, a cuya casa quedó incorporado el mencionado título.
Escudos de Armas del apellido:
Dice Baños de Velasco que las armas antiguas, eran: Partido: 1º, de gules, con un castillo de oro, y 2º, de plata, con una banda de azur acompañada de dos estrellas del mismo color. Sin embargo, considéranse como armas puras, y tal vez las más rancias de la casa solar de Galarza, de la anteiglesia de su nombre en el Valle de Léniz, en Guipúzcoa, este escudo, que data del año 1556: En campo de sinople, un árbol seco de plata, en medio de las letras G y A, de oro, y un oso de su color natural empinado al tronco del árbol. Otra casa de Galarza, en Léniz, modificó ese escudo en esta forma: En campo de plata, un árbol de sinople seco, sin hojas, y un oso de sable empinado a su tronco. Este mismo tiene la casa guipuzcoana de la villa de Anzuola. Los Galarza-Marzana de la casa de la villa de Arechavaleta, en Guipúzcoa, traen las mismas armas de los Galarza de Léniz, cuarteladas con las de los linajes de Marzana y de Álava. Los de la casa de la villa de Azpéitia, usan: En campo de plata, dos osos de sable puestos en palo, y bordura de azur con cinco flores de lis de oro. Los de la casa de la villa de Vergara, también en Guipúzcoa: De oro, con un losanje de sinople, cargado de una garza de plata, y bordura de gules con ocho sotueres de oro. Algunos, en este escudo, cantonan el losanje con cuatro armiños de sable. La casa de la villa guipuzcoana de Amézqueta, llamada de Galarza-Garaicoa, ostentaba: "Un rey coronado, sentado, con una espada en la mano, y debajo doce artillerías y tres árboles." Así están descritas en la Nobleza Executoriada de Navarra, pero no se indican los esmaltes. Ese mismo escudo tienen las ramas navarras de la villa de Echarri-Aranaz y de la ciudad de Pamplona, dimanadas de la casa de Amézqueta. Los Galarza de la ciudad de Fuenterrabía, en Guipúzcoa, usaron escudo partido: 1º, de gules, con dos fajas de plata, y entre ellas, una caldera de su color, y 2º, de plata, con un león rampante de su color. Los de la casa de Bilbao: De sinople, con un árbol seco de plata, acostado de dos veneras del mismo metal. Los de la Merindad de Busturia (Vizcaya): De sinople, con un losanje de oro, cargado de un águila de plata y cantonado de cuatro armiños de sable. Así describe estas armas (casi exactas a las de la casa de Galarza de la villa de Vergara), el Doctor Labayru; pero como en ellas aparece el color sobre el color y el metal sobre el metal, en contra de las leyes heráldicas, nos inclinamos a creer que el citado tratadista equivocó los esmaltes de ese escudo, que, sin duda, es el mismo de la repetida casa de Vergara. Los de la casa de la villa de Larrabezúa, también en Vizcaya, tienen: De sinople, con el árbol seco de plata, acostado de las letras G y A de oro, y un oso de su color empinado al tronco del árbol. O sea, las mismas armas de la casa solar de Galarza, de la anteiglesia de Galarza, en el Valle de Léniz, provincia de Guipúzcoa. El Doctor Labayru, al describir ese escudo de la casa de Larrabezúa, dice que el campo es de oro y el oso también de oro, con lo que coloca el metal sobre el metal, en contra de las leyes heráldicas. Los Galarza de la villa de Amurrio, en Álava, traen: De oro, con un espino de sinople, sumado de una aguileta de sable. Los de la Montaña de Santander, usaron: De oro, con una encina seca, y detrás del tronco de ella, un hombre disparando una flecha. En algunos escudos de los Galarza del Valle de Léniz y de la casa de Larrabezúa, aparece también ese hombre disparando una saeta al oso empinado al tronco del árbol seco. Finalmente, Juan Francisco de Hita recoge, como propio de otra familia Galarza, el siguiente escudo: De gules, con dos castillos, uno de oro y otro de plata, puestos en situación de faja. En campo de sinople, un árbol seco de plata, entre las letras G y A, de oro, y un oso al natural empinado al tronco del árbol. Los de Amurrio traen: en campo de oro, un espino de sinople, sumado de un aguileta de sable. Los de Vergara traen: en campo de oro, un losange de sinople, cargado de una garza de plata y cantonado de cuatro armiños de sable; bordura de gules, con ocho aspas de oro. Los de Azpeitia traen: en campo de plata, dos osos de sable puestos en palo; bordura de azur, con cinco flores de lis de oro. Los de Santander traen: en campo de oro, una encina seca, y detrás de su tronco, un hombre disparando una flecha.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demas hombres. La aguileta es un águila pequeña que simboliza el poder, la generosidad, magnanimidad y bizarría del espíritu. Si va coronada se pretende destacar su posición de reina de los animales aéreos. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. Los armiños, en heráldica, simbolizan la inclinación que tienen los hombres a viajar por tierra y mar; propensión que se atribuye a los Bretones. También representa la Pureza. El uso de traer los armiños por forros en sus vestidos, los Gobernadores y personas de representación, dió motivo a algunos heraldos para tener los armiños por símbolo de Dignidad. Fernando V, rey de Aragon, cuando echó de Calabria al duque de Lorena, descubierta la conspiración del príncipe de Resana, instituyó una Orden de caballería llamada del Armiño, dando a sus caballeros un collar de oro con un armiño pendiente, y por divisa el epígrafe "Malo mori quam faedari", para mostrar a los caballeros de dicha Orden que primero se debe morir que faltar a la fidelidad de su príncipe. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
