En ambas formas encontramos escrito este apellido catalán, Es muy antiguo. Pasó a Valencia y Aragón. Mosén Jaime Febrer menciona en sus Trovas a Benito Zagarriga, de quien dice que era sujeto de muchos bienes en Rosselló (pueblo del partido judicial de Lérida) y muy estimado del infante don Fernando, hijo natural del rey don Jaime de Aragón. Para servir a este monarca en la guerra contra los moros, publicó un bando ofreciéndose a pagar los «prests» a todos los que quisiesen ir con él a la conquista de Valencia. Así reunió treinta peones, que pasaron revista al entrar en el Puig, y con ellos fue talando los sembrados como la langosta. Dejó descendientes en Valencia. En Cataluña fueron condes de Creixell. Procede este apellido de la villa de la Garriga (cuyo nombre tomó), del partido judicial de Granollers (Barcelona). Una casa hubo en la villa de Aiguafreda, del partido judicial de Gerona y otra en la villa de Verges, del mismo partido. Desde Cataluña pasaron los Garriga a Valencia y Murcia. De la casa de la villa de Aiguafreda descendió I. José Garriga, natural de Aiguafreda, que casó con doña Paula Carbonell, natural de Granollers, y procrearon a II. Juan Francisco Garriga y Carbonell, natural de Granollers, que se unió en matrimonio con doña Esperanza María Noguera, de igual naturaleza, y fueron padres de III. José Francisco Garriga Noguera, natural de Granollers, marido de doña María Francisca de Istillarte, natural de Barcelona, a la que hizo madre de IV. Juan Bautista Garriga e Istillarte, natural de Mataró (Barcelona), y caballero de la Orden de Carlos lII, con fecha 3 de noviembre de 1805. A Mallorca pasaron desde Cataluña los Garriga en los tiempos de la Reconquista, siendo uno de los primeros allí establecidos, Pedro Garriga, naturaI de Tarragona, que obtuvo en el reparto general la alquería de Alabor, de doce yugadas, en el distrito de Petra. Dalmacio Garriga se halló presente con otros caballeros el año de 1302, en la confirmación de todos los privilegios y franquezas del reino, otorgadas por el príncipe don Sancho. Jaime Garriga, presbítero, fue el último caballero de otra casa. En 1521 fundó un fideicomiso, en el que sucedió su sobrino Jaime Garriga, y a éste la casa de Moragues. Otra casa poseyó Tomás Garriga, privilegiado, en la que sucedió la casa de Zanglada, por doña Julia Juliá y Garriga, madre de Mateo Zanglada Juliá, y en esta casa sucedió el conde de Ayamans. Otra casa Garriga poseyó las haciendas de Sineu y de Santa Margarita, por doña Magdalena Gual y Garriga. La de Nicolás Brondo, poseyó también bienes de esta familia por su bisabuela paterna, doña Juana Juliá y Garriga. Fueron jurados de Mallorca los siguientes caballeros de este apellido : Francisco Garriga, en 1644; Juan Garriga, en 1645, 1649, 1653 y 1659; Tomás Garriga y Trobat, en 1657, 1662 y 1667; Antonio Garriga Noguera, en 1666, 1675, 1682, 1689, 1696 y 1702; otro Tomás Garriga, en 1701 y 1705 ; Antonio Garriga, en 1710 y otro Tomás Garriga, en 1712. Todos por el estamento de ciudadanos.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, una mata de garriga, de sinople, arrancada. Así figuran en un sello de armas de Sagarriga, que se conserva en el Museo Episcopal de la ciudad de Vic y que data del año 1319. En una rajola valenciana del siglo XIV, en Castell de Canoves, aparecen esas mismas armas con la sola diferencia de que el campo es de gules y la mata de oro. Los de Valencia descendientes del caballero mencionado por mosén Jaime Febrer : De plata, con un león rampante de azur. Los Garriga de Cataluña usaron : De oro, con una mata de garriga, arrancada, de sinople. Los de la villa de Verges (Gerona) : De azur, con un castillo de oro, aclarado del campo. Los de Mallorca ostentaron estos dos escudos : De oro, con un ciprés de sinople y dos leones de su color, empinantes al tronco. De plata, con tres árboles de sinople, terrasados de lo mismo, puestos en situación de faja y el del centro más alto. Baños de Velasco dice que los establecidos en Valencia y oriundos de Cataluña, trajeron: De oro, con una faja jaquelada de plata y gules y acompañada de dos estrellas de azur, una a cada lado.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
