Apellido muy extendido por España, con casas en diferentes lugares, pero sin nexo de parentesco entre unas y otras, pues generalmente fueron tomando el nombre de las diversas villas así denominadas, en las que radicaron o dé las que eran originarias. Los Guardia de la aldea o lugar de Guardia Pilosa (Barcelona), pasaron a Aragón, y de allí a Morella, en Navarra. Bernardo de la Guardia fue testamentario del conde de Urgel, Ermengol. Apellido muy extendido por España, con casas en diferentes lugares, pero sin nexo de parentesco entre unas y otras. En el país vasco tuvo casas en la villa de Laguardia, con línea en Lanciego todo en Álava; en la villa de Astigarraga, del partido judicial de San Sebastián (Guipúzcoa), y en la de Murélaga, del partido de Marquina (Vizcaya). De la casa de la villa de Laguardia, procedieron: Francisco y Pedro de la Guardia y Fernández (hijos de Pedro de la Guardia y Pérez de la Plaza, natural, Procurador, Regidor y Alcalde de la villa de Lanciego, y de doña Isabel Martínez de Zárate). Dichos caballeros ingresaron en la Orden de Calatrava, en 1756. Este apellido, muy antiguo en Cataluña y Valencia, lo encontramos escrito en las formas indicadas. Entre los expedientes de pruebas de nobleza para vestir el hábito de la Orden de San Juan de Jerusalén, en el Gran Priorato de Cataluña, figuran los de varias señoras apellidadas Saguardia. Ya en el año 1250 aparece como fundadora doña Marquesa Saguardia, Poco después resignó el cargo en una hija suya del mismo nombre y apellido, y falleció el 1 de mayo de 1268. Fue hija de Ramón de Cervera, señor de Cervera, etc., y en 1224 había casado en Milagros de Urgell con Guillermo de Guardia Alada. Se la llamó siempre doña Marquesa Saguardia, tal vez por derivación de este apellido del primero de su marido. La hija y sucesora de la citada doña Marquesa fue doña Geralda Saguardia, fallecida el 10 de octubre de 1285. Y desde principios del siglo XV hasta fines del XVII, otras cinco señoras Saguardia probaron su nobleza para ingresar en la misma Orden. Mosén Jaime Febrer, en sus Trovas, menciona a Guillermo Zaguardia, que pasó a la conquista de Valencia en servicio del rey don Jaime I de Aragón, y dice : «Estando en Museros (lugar valenciano del partido judicial de Sagunto) cautivó la hueste del rey sesenta moros. Guillermo Zaguardia, que por sus hazañas era de todos estimado, se los pidió al rey manifestándole que no reparase en hacerle tal honra, pues estaba cautivo Bernardo Aguiló, hijo de su hermana y podría canjearlo desde luego con ellos; y en pago de esta merced ofrecía cautivar otros tantos. El rey don Jaime, en atención a tan justo motivo, le hizo la gracia».
Escudos de Armas del apellido:
Los de la aldea de Guardia Pilosa, del partido judicial de Igualada (Barcelona), trajeron: De gules, con un castillo de plata, y en el homenaje un hombre armado del mismo metal con una espada en la mano, viéndosele sólo medio cuerpo. Otros en el Conflent: De azur, con un monte de oro sumado de una flor de lis del mismo metal. Acerca de las armas de la rama alavesa, originaria de la villa de Laguardia, y que moró en la de Lanciego, se dice en el expediente de pruebas del Caballero de Calatrava, Francisco de la Guardia y Fernández, perteneciente a esa rama y citado antes, que en la casa que esta familia ocupó, mientras residió en la villa de Moreda de Álava, se veía sobre la puerta principal su escudo de armas, que se componía de dos cuarteles. En uno de ellos aparecía una espada atravesada, y en el otro un castillo con dos leones asomándose por su puerta. No indica los esmaltes. Las de la casa de la villa de Astigarraga: De azur, con un castillo de oro, aclarado de gules, y en la torre del homenaje una grulla de plata, en vela, con una pata levantada sosteniendo una piedra, y en el pico un volante de plata, con esta leyenda en letras de sable: "Vigilate". Bordura de gules, con cuatro eslabones de cadena de plata y dos llaves de oro pendientes de los mismos. En la punta de la bordura, una flor de lis de oro. Las de la casa de la villa de Murélaga: De azur, con dos flechas de oro, puestas en sotuer, y acompañadas, en lo alto y bajo, de una caldera de sable, y de una panela de plata en los flancos. En Cataluña usaron : En campo de gules, un muro con tres pilastras de plata, surmontadas de tres flores de lis de oro. Otros, también de Cataluña : Cuartelado : 1.º y 4.º, de gules, con una piña de oro, y 2.º y 3.º, de oro, con una estrella de gules. Según J. R. Vila, otros, en Cataluña : De gules, un montículo de plata sumado de una flor de los del mismo metal. Bordura componada de plata y gules. En Valencia ; De gules, un martillo de oro con el hierro de azur. Así las traía Guillermo Zaguardia, mencionado por Ferrer.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. Las villas y aldeas, simbolizan señorío nobiliario. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Las familias españolas, que traen cadenas en su blasón, es por la batalla de las Navas, en la que se rompió el palenque de Miramomelín, guarnecido de gruesas estacas y cadenas muy fuertes Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
