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Apellido patronímico. Para la opinión de la mayoría de los autores, tiene su origen en Castilla siendo por tanto, nombre y apellido castellanos. Siempre ha sido considerado como muy noble, de notorios hijosdalgo y se extendió rápidamente por la Península, pasando también al Nuevo Mundo. En Valencia también radicó una casa solar de este linaje, concretamente en El Garo, y a ella perteneció Pedro Gonzalo, natural del Grao de Valencia, contrajo matrimonio con doña N. Sister, natural del Grao de Valencia; fueron padres de Mateo Gonzalo y Sister, que tuvo por esposa a doña Sebastiana Pellicer, natural de Valencia, y en ella procreó a Pedro Gonzalo Pellicer, natural del Grao de Valencia y de la Orden de Santiago, ingresado el 4 de junio de 1687.         

Escudos de Armas del apellido:
Fajado de veros de azur y plata. Al decir de algunos autores, estos veros significan los trozos de piel que se ponían en los mantos escarlata de los grandes personajes y se traducen como signo de poder y riqueza. Baños de Velasco atribuye, equivocadamente, a este apellido, las armas de los González del lugar de Villasímpliz (León). En el expediente de pruebas del caballero de Alcántara, Arias Gonzalo de Leiva, se describen unas armas que no corresponden al apellido Gonzalo, sino al de «Arias». Las de los González: En campo de gules, un castillo de oro, almenado de tres torres. Otros traen: en campo de plata, dos roeles de gules; bordura de plata, con cuatro leones de gules, uno en cada cantón. Los de Asturias traen: en campo de plata, una flor de lis de azur, acompañada de cuatro rosas al natural. Los de Luarca traen: en campo de oro, una banda de gules (armas del Conde Fernán-González). Los de la merindad de Trasmiera traen: en campo de sinople, un castillo de oro, aclarado de azur. Algunos de Castilla traen: en campo de oro, un árbol de sinople, y brochante sobre el todo, un palo que atraviesa el árbol por la copa, y de cada punta del palo pende una caldera de sable. Otros de Castilla, traen: en campo de gules, un castillo de oro, y debajo de él, una llave del mismo metal. Los de Sevilla traen: en campo de gules, un castillo de oro. El Emperador D. Carlos I concedió, por privilegio dado en Madrid a 5 de septiembre de 1530, el siguiente escudo de armas a D. Rui González, vecino de Tenochtitlán (Méjico): escudo de oro, partido por una barra de gules; la derecha con un puente sobre una acequia de agua, y a la izquierda con un águila de sable, rampante. Bordura de plata, con ocho cruces de gules.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demas hombres. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.