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Este ljinaje es catalán, con casa en Barcelona. Dice Jaime Febrer que Guillermo de Frígola pasó dos veces a Valencia, y, hecho capitán, sirvió con su compañía en toda la conquista con mucho valor. Tuvo premios del rey en tierras y casa en lo mejor del maestrazgo. Su vista confundía y aterraba a los moros. A otra casa que desde muy antiguo radicó en Valencia, perteneció I. Simón Frígola, natural de Valencia, que contrajo matrimonio con doña Isabel Iñigo, natural de Sarrión (Teruel), y tuvieron por hijo a II. Jerónimo Frígola e Iñigo, natural de Valencia, esposo de doña Luisa de Valenzuela, natural de Córdoba, y ambos padres de III. Simón Frígola y Valenzuela, natural de Valencia y caballero de la Orden de Montesa, en la que ingresó el 18 de agosto de 1624. Tuvo por esposa a doña María Margarit, de igual naturaleza.   Por real carta de 5 de abril de 1858, sucedió en el título de barón de Cortes de Pallás don Pascual Frígola y Ahiz, y por real despacho de 24 de noviembre de 1865, se le concedió el título de barón de Ruaya. Hijos de este señor fueron: 1.º Don Carlos Frígola y Palavicino, a quien por real despacho de 11 de mayo de 1875 se le concedió el título de barón del Castillo de Chirel, en el que sucedió en 1916 su hija doña María del Patrocinio Frígola y Muguiro, casada con don Carlos Hurtado de Amézaga. 2.º Don Pascual Frígola y Palavicino, que por real carta de 22 de septiembre de 1879 sucedió en el título de barón de Ruaya, por cesión de su padre. Casó con doña Emilia Caruana Jimeno, y 3.º Doña Matilde Frígola y Palavicino, a la que, por real despacho de 25 de julio de 1884, se le concedió el título de baronesa de Bugete, en el que sucédió en 1888 doña Matilde de Feliu Frígola, esposa de don Vicente Ortenbach y Sorlí y fallecida en Benisa (Alicante) el 6 de julio de 1951.

Escudo de Armas:
Guillermo Frígola, el caballero citado por mosén Jaime Febrer, ostentaba: De oro, con una mata de sinople cargada de alubias. Otro : De oro, con una faja de azur, cargada de una estrella de oro y acompañada de tres matas floridas de tomillo, dos arriba y una abajo. Otro, de Cataluña: De oro, con una mata de farígola de sinople. El tomillo, en catalán, se llama «farígola».

Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servía a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida".