Linaje de Cataluña, con eaga solar en el lugar de Cantallops, del partido judicial de Figueres, provincia de Gerona. También tuvo casa en Barcelona. Juan Ferrán pasó a la conquista de Mallorca con don Jaime I de Aragón y fue heredado en el repartimiento de aquella isla con la alquería de «Culultel», en el término de Montueri. De este Juan Ferrán pretende descender la familia mallorquina Ferrá, de la que anteriormente nos hemos ocupado. Martín Ferrán, de la familia del infante don Pedro de Portugal, también pasó a Mallorca cuando su conquista, y le tocaron en el reparto del di:trito el «raal» Alastil, de tres yugadas, la mitad de la alquería Quelber, hoy Cuba, de quince yugadas, y el «raal» Almagzen, de cuatro yugadas, que antes había sido del rey. A la casa de Barcelona perteneció I. Juan Antonio Ferrán, padre de II. Felipe Ferrán, habilitado en Cortes el año de 1599, que contrajo matrimonio con doña Jerónima Voltar (hija de Miguel Juan de Voltar, «paher en cap» de Lérida), naciendo de ese enlace III. Antonio Ferrán Voltar, que casó con doña Francisca Sacirera, en la que procreó a IV. José Ferrán Sacirera, bautizado en la iglesia de San Justo de Barcelona, el 28 de mayo de 1665, y caballeros del hábito de San Juan, en el Gran Priorato de Cataluña en 1681. En la jurisdicción de la villa de Tamarit, del partido judicial de Tarragona, hay un lugar denominado Ferrán, cuyo nombre debe estar relacionado con el del linaje, pues en dicha provincia hubo también casa de Ferrán en la villa de Vallmoll. De esta casa fue I. Juan Ferrán, natural de Vallmoll, del partido judicial de Valls, que contrajo matrimonio con doña Francisca Balber, de igual naturaleza, y, fueron padres de II. José Juan Ferrán y Balber, natural de Vallmorall, que casó con doña María Biosca, natural de Lérida, y procrearon a III. Ramón Ferrán y Biosca, natural de Tarragona, esposo de doña María Teresa Valls, natural de Agramunt, y ambos pad.res de IV. Ventura Ferrán y Valls, natural de Barcelona, ministro de la real audiencia de Cataluña y caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 9 de septiembre de 1784. Balear. De Felanitx, partido judicial de Manacor (Mallorca).
Escudo de Armas:
De oro, con una herradura de azur con clavos de plata.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza.
