Procede este noble y antiguo linaje de uno de aquellos legendarios nueve varones y esforzados guerreros que, según el historiador catalán Pedro Tomich, capitaneados por Otger Cathalón, general de Carlos Martel, entraron en Cataluña el año 734 al frente de 25.000 combatientes y ganaron dicho principado a los moros, fundando baronías de los territorios que cada uno conquistó. Se llamó el aludido caballero Berenguer Roger, y se apoderó del territorio de Erill, en la provincia de Lérida, creando la baronía del mismo título y fundando la ilustre familia que después tomó por apellido el nombre del mencionado territorio y floreció en Cataluña desde el siglo xv al xvi. Ya sus primeros y principales miembros entroncaron con las más nobles casas de dicho Principado, Aragón, Valencia y Castilla. El sexto barón de Erill, llamado Berenguer, y descendiente del primer Berenguer Roger, casó con Adelaida de Montcada ; su nieto, Ramón Roger de Erill, con Aldonza de Cardona, y un nieto de éstos, Bernardo de Erill, con Elisendes de Cervelló. También fueron emparentados sucesivamente los hijas de esta gran casa con los Pinós, Cabrera, Centeiles, Anglesola, Rejuesens, Boixadors, Sentmenat, March y Telpí desde la conquista de Cataluña y fundación de la baronía de Erill inteivinieron también muy acusadamente los caballeros de esta noble en la historia de su patria. En 1040 figura Pedro Ramón de Erill en un documento, por el que se hacía una donación al monasterio de Lavaix. Pedro de Erill asistió a la conquista de Valencia. Berenguer de Erill fue obispo de Lérida desde 1205 a 1236. Otro prelado del mismo nombre murió en Roma en 1388. Había ocupado la sede de Barcelona en 1369, pasando en 1371 al obispado de Urgel y Urbano VI le creó cardenal en 1378. Guillermo Roger de Eríll, hermano del decimosexto barón de Erill, fue el primer maestre de la Orden de Montesa, nombrado por Pedro Alegre, abad de Santas Cruces, el año de 1319. Su hijo Francisco Erill, su nieto Antonio y dos bisnietos obtuvieron el virreinato de Cerdeña, que parece era hereditario en esta familia. 'Beltrán de Erill fue alcaide del castillo de Coria y tuvo por hija a doña Elvira de Erill, mujer de Juan de Castilla, de la casa de los duques de Gor.
Escudo de Armas:
De plata, con un león rampante de gules coronado de oro. Algunos pintaban en el jefe de ese escudo, sobre el león, una estrella de gules. Pedro de Erill (citado por Febrer), que asistió a la conquista de Valencia y que era descendiente del fundador del linaje Berenguer Roger, que se apoderó del territorio de Erill, traía estas armas : De oro, con un león rampante de azur. En el portal del castillo de Pilzán y en la sepultura que los Erill tenían en la parroquia de dicho pueblo se veían estas otras : De oro, con un león rampante de gules. Los Erill de Lleida, en Cataluña, traían, según consigna algún autor, el siguiente escudo : De azur, con un grifo rampante de oro, y bordura componada de ambos esmaltes. Pero el grifo no es la pieza de las armas puras de los Erill, por lo que se colige que debe haber error en la figura de dicho blasón.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demas edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
