Las antiguas crónicas del reino de Aragón mencionan entre los linajes de más alta alcurnia, por las hazañas que sus caballeros realizaron en el imperio griego de Oriente y en la reconquista de España, el nobilísimo apellido de Entenza, emparentado con los reyes de Aragón y con familias muy principales del reino de Valencia, a donde pasó con el rey don Jaime I «el Conquistador». Por el año de 1060, en los albores de la reconquista aragonesa, habitó en las montañas de Ribagorza y de Pallás un poderoso caballero que se Bamaba Arnaldo Mir, hijo de Mir, que obtuvo grandes victorias sobre los moros, ganando numerosos castillos, entre ellos el de Ager, sito en los confines del antiguo condado de Urgel. Se apoderó asimismo el citado caballero de todo el territorio comprendido entre los ríos Noguera- Pallaresa y Noguera-Ribagorzana, y desde el castillo de Santa Liciana hasta la cumbre de Montsec. Este mismo caballero Mir, de origen godo, fundó en el año de 1068 la abadía de San Pedro de Ager y era ya señor de muchos castillos y villas en los condados de Urgel, Pallars y Ribagorza. Se unió en matrimonio con doña Lucía, hermana de doña Almodis, condesa de Barcelona. BARONES DE ENTENZA Berenguer de Entenza, primer barón de Entenza, cuyo solar radicaba en el condado de Ribagorza, asistió con el rey don Sancho Ramírez al sitio y toma de Barbastro en 1065, y por su valeroso comportamiento le concedió el citado monarca el castillo de la ciudad y la morería. Extinguidas las líneas directas de varón en la familia de Entenza, heredó apellido y armas la noble familia de Berenguer, de la villa de Murviedro (hoy ciudad de Sagunto), en la provincia de Valencia, cuyos caballeros comenzaron a llamarse Berenguer de Entenza, por el matrimonio de doña Teresa de Entenza con su primo Francisco Berenguer, de la casa del barón de Canet. En el año de 1827 falleció en Valencia el último descendiente varón de la linea de los Berenguer de Entenza, llamado José Berenguer de Entenza, sin dejar sucesión directa.
Escudo de Armas:
Las primitivas fueron : De gules, sin figura alguna. Don Berenguer de Entenza, que asistió a la conquista del reino y ciudad de Valencia, acrecentó esas armas en el siguiente escudo partido : 1º, de oro, y 2º, de gules, ambos sin empresa alguna. Posteriormente, descendientes suyos usaron estas otras : escudo cuartelado : 1º y 4º, de plata, con tres palos de gules, que son de Montpellier, y 2º y 3º, de gules, sin figuras, que son de Entenza. Esos dos últimos escudos los ostentaron diversas ramas del linaje en Aragón y Valencia. Además usaron en esas regiones y en Cataluña este otro : De oro, con el jefe de sable.
Simbología del Escudo de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza.
