Tuvo este apellido varias casas solares. De una que radicó en Espinosa de los Monteros (Burgos), procedieron algunas líneas establecidas en Álava. Otro solar de Escudero, distinto del anterior y de gran antigüedad, hubo en un lugar próximo a la ciudad de Arnedo, en la Rioja, y una de sus líneas pasó a Navarra, morando en la ciudad de Corella y en las villas de Cascante y Valtierra. Otro solar, independiente de los dos ya citados, radicó en la villa de Lanestosa, del partido judicial de Valmaseda (Vizcaya). Se levantaba esta casa a espaldas de la iglesia, y tenía en su fachada un escudo cuartelado con un escusón sobre el todo, conteniendo las armas de Escudero. Líneas de esta casa moraron en el Valle de Soba (Santander). En las Vascongadas y en Navarra también radicó una familia apellidada Escudero de Larramendi. Probaron su nobleza en la Real Chancillería de Guardias Marinas, pues D. Martín escudero casó con Dª Isabel Varela, y tuvo por hijos a D. Baltasar Escudero y Varela, nació en La Coruña y guardia marina en 1721. (Cf. Válgoma-Finestrat, obra citada, Tomo I, n.º 362).
Escudos de Armas del apellido:
La línea de Álava traía las mismas del solar de Espinosa de los Monteros, o sea: De oro, con un león rampante de su color, coronado, lampasado y armado de gules. Bordura de azur con ocho estrellas de oro. La línea originaria de la casa de Arnedo (Rioja) y establecida en Corella, Cascante y Valtierra (Navarra), usó estas armas, que eran también las del solar de Arnedo: De azur, con una torre de plata, sumada en sus almenas de un brazo armado, del mismo metal, empuñando una espada desnuda, igualmente de plata, y acompañada de una flor de lis de oro en el flanco siniestro, y de una estrella del mismo metal en el flanco diestro. La casa de Escudero en la villa de Lanestosa (Vizcaya), tenía esculpido en su fachada un escudo cuartelado con un escusón sobre el todo, escusón que contenía las armas propias de esos Escuderos, organizadas así: De plata, con un árbol de sinople, y dos lobos de sable al pie del tronco. Constan estas armas en el expediente de pruebas del Caballero de Alcántara José Toribio Sáinz del Prado Escudero de Rozas, ingresado en 1669 y originario de dicha casa, pero nacido en Heredada, Valle de Soba y partido judicial de Ramales. Los Escudero de Larramendi, radicados en las Vascongadas y en Navarra, ostentan: De oro, con un jabalí de sable cargado de un creciente de plata. Ese jabalí, cargado del creciente de plata, figura en las armas del linaje Larramendi, si bien en estas aparece arrimado al tronco de un árbol de sinople, a cuyo lado diestro, en punta, hay, además, una flor de lis. También en las Vascongadas ostentó una familia de este apellido el siguiente escudo: De gules, con una cabeza humana de su color natural, con corona antigua de cinco puntas de oro y puesta sobre ondas de agua de azur y plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
