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En algunos documentos antiguos se lee también Eraina o Eraya, y tuvo su solar en el Valle Real de Léniz (Guipúzcoa), del cual fue Señor en 1535 Juan Ruiz de Eraña, que casó con doña María López de Otalora y Galarza, y procrearon a Pedro Ruiz de Eraña, que sucedió en la casa y contrajo matrimonio con doña Ana Vélez de Guevara, y fueron padres de Ana, Catalina y María de Eraña y Vélez de Guevara. De la misma casa fue Domingo de Eraña, que en su mujer doña Lucía tuvo a Jacobo de Eraña, nacido en Bolívar en 1583. Casó este caballero con doña Inés de Echeberría, y tuvieron a doña María de Eraña y Echeverría, mujer de Martín de Urrutia. Juan Ruiz de Eraya era también natural de Bolívar, y otro Juan Ruiz de Eraya casó en Escoriaza con doña Marina de Arcaraso, a a la que hizo madre de Ana Ruiz de Eraya.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.               

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.