Antiquísimo linaje vizcaíno filial de los de Asúa y Basurto, y, mediante ellos, descendiente de la casa de Salcedo y del Infante Don Vela de Aragón y de Navarra. Significa, «alisal tronchado, desmochado». De este apellido se conocen dos primitivas casas solariegas infanzonas, radicada la una en el Valle de Orozco, partido judicial de Bilbao, y la otra en Echano, de la merindad de Zornoza, también en el Señorío. La de Orozco es la que cuenta con mayores ilustraciones genealógicas. A ella perteneció Domingo de Epalza-Sagarmínaga y Zárate, Señor de Justicia y Capítulos y Alcalde del Valle y merindad de Orozco en 1786, dueño de aquella Casa solariega, quien en 9 de Julio de 1805, obtuvo en la Sala de Vizcaya de la Real Chancillería de Valladolid, sentencia declaratoria de su hidalguía de sangre y vizcainía originaria, extensible a sus hijos legítimos José Antonio, Domingo, Pablo Antonio y Mateo de Epalza y Santa Cruz, Mariscal de Campo de los R. R. E. E. este último (que a la sazón residía en Santa Cruz de Mampox en el Reyno de Cartagena de Indias) y naturales todos ellos del referido Orozco. Dicho litigante era hijo de Juan de Epalza-Sagarmínaga y de doña Manuela de Zárate, nieto de Asensio de Epalza y de doña M.ª Josefa Basterra, segundo nieto de Domingo de Epalza y de doña M.ª Josefa Larrea, tercer nieto de Sebastián de Epalza y de doña Catalina Ussía de Arbaiza-Echevarrín, y cuarto nieto de Sancho de Epalza y de doña M.ª Martina de Olavarría, señores de la casa infanzona de Epalza en Orozco a mediados del siglo XVI. Su hijo Domingo de Epalza y Santa Cruz, es tercer abuelo de los actuales Marqueses de Villarreal de Álava y de Matonte, D. José M.ª y D. Luis M.ª de Palacio y de Palacio, Velasco y Epalza, Caballeros de la Real Maestranza de Zaragoza, de la Orden de Malta y del R. C. de Hijosdalgo de Madrid. Su otro hijo Pablo-Antonio de Epalza y Santa Cruz, fue abuelo del ilustre prócer vascongado D. Fidel de Sagarmínaga y Epalza, Diputado general de Vizcaya en 1876 y Alcalde de Bilbao en 1872, y bisabuelo del marqués de Torremilanos, D. Enrique de Eizmendi y Sagarmínaga Eceiza y Epalza, Caballero de Calatrava en 1899. También pertenecieron a esta casa de Epalza de Orozco, D. Manuel Antonio Velez-Cachupin y Epalza, Caballero de Calatrava en 1787 (tercer nieto de los ya citados Sebastián de Epalza y de doña Catalina Ussía de Arbaizn-Echebarria) y su sobrino carnal D. Rafael de Vitoria y Velez-Cachupin Cegama y Epalza, Maestrante de Valencia en 1786. Son además descendientes de la casa de Epalza de Orozco D. Martín-Tomás de Epalza y Olarte, Regidor que fue del Señorío (1736), Alcalde de Bilbao (1766) y de Orozco (1782), y diputado general de Vizcaya (1746-48), que hizo Información de su Hidalguía el 12 de Octubre de 1728, ante las Juntas del Señorío, para ingresar como alumno en el Real Seminario de Nobles de Madrid, al cual perteneció también su hijo D. Pablo-Antonio de Epalza y Salazar (1752), Alcalde también de Bilbao (1766) padre de los guardias marinas Santos-Antonio y Nicolás, y del cadete de las Reales Guardias españolas José Anastasio de Epalza e Iruegas, todos los cuales hicieron pruebas de nobleza para ingresar en los respectivos Institutos, y resultan descendientes de los ya citados Sebastián de Epalza y doña Catalina Ussía de Arbaiza-Echevarría, de los cuales también descienden, como terceros nietos, los hermanos Manuel, Juan y Ramón de Epalza y Barrena, que ganaron Real provisión de vizcainía y nobleza en la Chancillería de Valladolid el 28 de Octubre de 1784 y el 18 de Octubre de 1788, obteniendo Real Auxiliatoria en la de Granada el 5 de Diciembre de 1785.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de oro, dos lobos de sable andantes, colocados en palo; cebado, el de abajo, de un corderito blanco. Las de los Epalza de Orozco son: En campo de oro dos lobos de sable pasantes. Bordura, de azur, con catorce aspas de oro». Así las lleva en piedra la casa solariega. Otros heraldistas asignan a esta familia las siguientes: «En campo de oro dos lobos negros, andantes, colocados en palo, el de abajo con un cordero blanco en su boca. Bordura de azur con cinco panelas de oro». Y aún hay quien les atribuye: «En campo de oro un lobo de sable arrimado a un roble de sinople», constando en algún expediente de hidalguía, que individuos de esta familia y casa de Orozco usaron «dos lobos y una cruz en campo dorado». Los Epalza de la anteiglesia de Echano en la merindad de Zornoza, usaron por armas: «Cortado en faja: 1.º, de oro, con cruz de gules como la de Calatrava; 2.º, de plata con lobo de sable cebado de un cordero de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
