Uno de los primitivos condados de Cataluña. Dice Salazar y Castro que los condes de Ampurias «no reconocían» a ningún príncipe. Usaban el título de condes por la gracia de Dios, batían moneda, creaban notarios, armaban caballeros, imponían gabelas y tributos a sus súbditos y les concedían gracias y fueros, teniendo todas aquellas prerrogativas que los príncipes absolutos y libres de España. Por eso, el cardenal Hugo Cándido, legado apostólico, en la data de una decisión hecha en el Concilio de Girona el año 1068, dice que se celebró «regnantibus in Cathalonia principibus Raymundo Berengario Barcinonae et Poncio Empuriarum comitibus». Tuvieron también los condes de Ampurias feudatarios de gran autoridad, entre ellos los condes de Rosellón, los vizcondes de Cabrera, Rocabertí, Castellnou y otros barones de los más principales de Cataluña. Entroncaron en la casa de Lara porque doña Teresa Fernández de Lara hallábase casada en 1242 con Poncio Hugo, conde de Ampurias y Peralada.
Escudos de Armas del apellido:
El condado de Ampurias traía fajado de oro y gules, de seis piezas. La casa de Poncio Hugo, conde de Ampurias, ya citado, que casó con doña Teresa Fernández de Lara, ostentaba: Escudo de oro con un águila exployada y coronada, de su color natural, con el pecho cargado de un escudete de gules, con tres palos de oro. En el escudo dibujado en la Historia de la casa de Lara, de Salazar y Castro, no aparecen esos tres palos en el sentido y forma que les da su definición heráldica, sino como tres troncos nudosos de árbol puestos en situación de banda, lo que, sin duda, es error. Piferrer también incurre en él, porque el escudo que pinta en su Nobiliario lo copia del que figura en la citada obra de Salazar y Castro. Don Juan Francisco de Hita dice que otros de la casa de los condes de Ampurias traen escudo de plata con una faja de sable, cargada de tres billetes de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. Los billetes simbolizan la sabiduría dedicada a la defensa de la verdad, pues denotaban virtuosidad y honradez, ya que de cualquier lado que se vuelvan siempre quedan derechos. Para otros constituye un símbolo de franqueza, por recordar las piedras o fitas con las que se dividían los términos jurisdiccionales. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
