La llamada Casa Grande, sita en la feligresía de San Miguel de Rosende, pertenece al Ayuntamiento de Sober, en el partido judicial de Monforte de Lemos. Sobre sus señores y moradores está preparando un trabajo al genealogista y académico de la Historia Sr. D. Dalmiro de la Válgoma y Díaz-Varela, que nos ha suministrado los datos que ofrecemos a continuación. D. ANTONIO DÍAZ-VARELA DE ANDRADE casó con Dª Isabel de Armesto, y tuvo por hijos a D. TOMÁS ANTONIO DIAZ-VARELA DE ANDRADE Y ARMESTO, oriundo de la feligresía de Santiago de Juvencos, en la jurisdicción del Saviñao. Con ocasión de trasladarse de residencia a Santa Lucía de Guntín, obtuvo real provisión de hidalguía en la Real Compañía de Valladolid, en 5-VI-1753 (Sala de los Hijosdalgo, Legajo 947, número 46). En Santa Lucía de Guntín contrajo matrimonio, l l-II-1732, con la rica mayorazga Dª Ana María Pérez Guedella y Buján, entre cuyos bienes figuraba la Casa Grande de San Miguel de Rosende. Las bondadosas señoritas María y Eulalia Santos Díaz-Varela, condueñas del citado inmueble, fueron las que facilitaron al Sr. Válgoma y Díaz-Varela la mayor parte de las noticias que aquí se insertan, del archivo familiar de aquella casa, donde viven habitualmente. Del matrimonio de D. Tomás Antonio con Dª Ana María, nació D. BENITO DÍAZ-VARELA, bautizado en Santiago de Juvencos, el 21-X-1734, que fue dueño de la casa de Rosende y casó con Dª Antonia Martínez de Licín; tuvo por hijos entre otros a 1. D. Juan Benito Díaz-Varela, primogénito, que sigue la línea 2. D. Tomás Díaz-Varela. Al igual que su abuelo del mismo nombre, y también con ocasión de trasladarse a vivir a Monforte de Lemos, obtuvo real provisión de hidalguía en la misma Real Chancillería de Valladolid, el 4-VIII-1801 (Sección de Reales Provisiones, Legajo 712, moderno, n.º 1). En Monforte se unió en matrimonio, el 24- II-1789, con Dª María Antonia de Andrade Ogando y Páramo. De segundas nupcias casó con Dª María 1gnacia Yáñez de Ribadeneira, hermana de Dª Benita, esposa de D. Juan Díaz-Varela, hermano de D. Tomás, al que luego nos referiremos. De este enlace nació, entre otros a. D. Manuel Díaz-Varela, doctor en Jurisprudencia y auditor honorario de Marina, en cuyo favor se despachó una certificación de blasones en 28-VI-1847, por el rey de Armas D. Joaquín Marín. D. JUAN BENITO DÍAZ-VARELA, dueño de la casa de Rosende, fue bautizado el 22-XI-1764 en la feligresía en que se halla enclavada su casa natal. En Monforte, 28-V- 1796, casó con Dª Benita Yáñez de Ribadeneira Gayoso y Quiroga (hermana del regidor partido judicial de Monforte, D. Antero Yáñez de Ribadeneira, caballero de la Orden de Carlos III, con pruebas de nobleza; hermana también de D. Ignacio, doctor en Jurisprudencia, regidor del partido judicial de Monforte y diputado a Cortes por el Partido Conservador. Don Juan Benito Díaz-Varela intervino de manera destacada en las luchas contra la invasión napoleónica, sufriendo graves daños en su patrimonio y siendo nombrado comandante del 2.º Trozo de Alarma, y vicepresidente de a Junta de Gobierno de Lugo, mientras su primogénito, Benito, pertenecía como cadete al Batallón de Santiago (A. H. N., Servicios. Legajo 63, n.º166). Otro de los hijos de D. Juan Benito, fue D. Antonio Díaz-Varela, casó con Dª Javiera García-Camba y Monseo (hija de D. Ventura, hermano de los caballeros de la Orden de Santiago, D. Andrés, capitán general de Filipinas, y D. Miguel, que perteneció a la Magistratura). Del matrimonio Díaz- Varela y García-Camba fue hijo, entre otros, D. José Díaz-Varela, nació en Monforte, el 12-XI-1843, coronel del Real Cuerpo de Artillería, benemérito de la Patria, de cuyo enlace con Dª Teresa Ceano-Vivas y Velázquez, nacieron, entre otros, D. Carlos y D. José Díaz-Varela, ambos generales actuales de Artillería, caballeros Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo, de cuyos respectivos matrimonios con Dª María Luisa Ximénez de Allo y Villar, y con Dª María Plana O'Lawlor y Bretón del Río, existe numerosa descendencia. D. BENITO DÍAZ-VARELA hemos dicho que había sido primogénito de D. Juan Díaz-Varela y de su esposa Dª Benita Yáñez de Ribadeneira.. Fue dueño de la casa de Rosende, donde vino al mundo el 15-XII-1800; siendo subteniente del regimiento Provincial de Lugo, casó con Dª Celsa María Recarey Caamaño, Lombán, Carvajal y Candamo, en la feligresía de Santa María del Campo, de Ribacleo, el 15-III-1828 (hija legítima del capitán Domingo Antonio de Recarey y de Dª Josefa Candamo y Carvajal, IV nieta del capitán de Caballos D. Alberto Ortiz de Recarey, dueño de las casas de Mira y de Pereiras). Doña Celsa era nieta también, según nota de D. Antonio Taboada Roca, de Gil Bermúdez de Figueroa y de Mayor Fernández de la Cámara Pita. Del matrimonio de D. Benito con Dª Celsa nacieron, entre otros, 1. D. Celestino Díaz-Varela Recarey Caamaño, que sigue la línea 2. Dª Amalia Díaz-Varela, otra hija, contrajo matrimonio en Rosende, el 10- VII-1851, con D. Ramón Guerra de Neyra, Villar y Arellano, abuelos maternos de D. Eduardo Seijas, autor de un libro de próxima publicación «Clase heráldica», que por piezas y figuras de los escudos llevan a la identificación de éstos. Este matrimonio Guerra Díaz-Varela, en la villa de Chantada, a 9-1X-1868, ante Lorenzo Vázquez Vila, notario de La Coruña, otorgó escritura de cesión a favor de D. Celestino Díaz-Varela (hermano de Dª Amalia) de la legítima paterna y materna correspondiente a esta señora, a cambio del pago de dote, de sesenta mil reales «llevados ella y su marido del buen deseo de evitar la división de la casa de Rosende, en perjuicio de su valor, y especialmente del de D. Celestino, mejorado por su señora madre», Dª Celsa María Recarey Caamaño. A esta circunstancia se refiere a su vez D. Benito Díaz-Varela, ya viudo de Dª Celsa, y su repetido hijo D. Celestino, en escritura otorgada en Rosende, el 26-III-1862, ante José María de Otero, declarando que Dª Celsa María, por su testamento ante Froilán Villa, mejora en 3.º y 5.º a su referido hijo, fijándose en ciento sesenta mil reales la dote recibida de Dª Celsa María, de cuyo capital corresponden a D. Celestino por tal mejora 95.000 reales, ofreciéndose en pago de dicha cantidad otros antiguos bienes familiares de los Díaz-Varela, «la casa y lugar de Guntín, que se compone de edificios, prados, viñas, dehesas, montes, tierras labradías, huertas y rentas en centeno, vino y dinero, según radican en términos de las parroquias de dicho Guntín, Piñeira, Guillade, Noceda y Marcelle». El misrno D. Celestino Díaz-Varela, por escritura pasada en Monforte de Lemos ante D. Francisco Arechaga y Pita, el 13-XI-1868, adquiere de su hermano D. José Joaquín Díaz-Varela y Recarey Caamaño, en la cantidad de 6.000 escudos, los bienes que a éste pueden corresponderle en Santa Lucía de Guntín de la herencia paterna, que fue cuantiosa, pero que a su muerte recibieron muy disminuida sus hijos (habidos de su matrimonio con Dª Casilda Penas de Cea, de las casas de Lama, Quadro y Nigrán), en cuya descendencia se conserva la casa de Rosende. Fueron sus hijos: D. Ángel Ramón, primogénito; D. Carlos (falleció sin descendencia de su matrimonio con Dª María Llamás de Navia), Dª Carolina, Dª Romana y Dª María Díaz-Varela. La representación familiar preferente corresponde hoy a D. Dalmiro de la Válgoma y Díaz-Varela (condueño de dicha casa, como hijo primogénito de Dª Carolina Díaz-Varela y Arias), al morir soltero el único hermano varón de esta señora, D. Manuel María Díaz-Varela y Arias, capitán de las Fuerzas Regulares Indígenas, caído gloriosamente en África, en la toma del monte Biut, el 29-VII-1916, a los veinticuatro años de edad. Ambos hijos del citado D. Ángel Ramón Díaz-Varela y de su esposa Dª Asunción Anuncia Arias Losada y Pardo Osorio. La Casa Grande de Rosende, conocidísima en toda su comarca, y siempre habitada por sus dueños, tiene capilla con graciosos policromados y alguna pintura mural, dotada de tribuna en comunicación con uno de los grandes salones de dicho inmueble, en cuya fachada destaca una balconada, con cuatro columnas y rejería de firma portuguesa. La portada de la capilla ostenta un escudo con Armas de los SOMOZA y alianza de los GUEDELLA; y del patio interior sobresale otro escudo posterior con los palos y lises de los VARELA. Estas y la banda de los ANDRADE son las Armas traídas constantemente por dicha familia, aunque el despacho de blasones de D. Joaquín Marín, antes citado, organizase el escudo trayendo al primer cuartel un águila y no las Armas de los DÍAZ DE GUITIÁN, varonía de esta familia unidos a los VARELA DE ANDRADE, según entendimos de los papeles consultados por D. Dalmiro de la Válgoma para esta nota.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
