Los DIAZ DE VEGEL eran naturales de la villa de Ba.eza (provincia de Jaén), de donde proceden los señores de la casa del Perú, en Verín. En 1445, D. Juan II concedió Carta de Privilegio a D. Hernando Díaz de Vegel. La casa del Perú fue construida por Dª María Estévez del Villar (nieta de D. Hernando Díaz de Vegel, e hija de D. Ruy Díaz de Vegel y de su esposa Dª Constanza del Villar), en el año de 1504. Doña María Estévez del Villar casó con D. Alonso Fidalgo. Esta familia entroncó con los ARAUXO, TEIXEIRA, NOVOA, CASTRO, etc., y el hijo más esclarecido de la casa del Perú fue sin duda el célebre Fr. Francisco de Arauxo, que en ella nació en 1585. El blasón de los DIAZ DE VEGEL aparecía en el portalón de la antigua casa, y figura en la mencionada Carta de Privilegio: Un castillo en el flanco diestro del campo, y un árbol en el siniestro, con un león empinado al mismo.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
