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Este distinguido linaje santanderino parece que se estableció en Galicia al tomar posesión de sus canongías, una en Santiago y otra en Tuy, dos familiares del famoso P. Rábago, que se las consiguió por su influencia ante D. Fernando VI, del que era confesor. Al menos esa es la tradición de familia. El de la catedral compostelana llamóse D. Simón Díaz de Rábago, y el de la tudense, D. Mateo Díaz de Ribago. Con el primero llegó a Santiago D. Joaquín Díaz de Rábago, que en 1808 se hallaba en el seminario compostelano y se alistó voluntario en el Batallón Literario que se organizó para arrojar de España a los invasores franceses; continuó en la milicia, y feligresía de teniente general. La venida tuvo que ser, pues, antes de la caída del P. Rábago, así como del fallecimiento del Rey, que falleció en 1759; lo que nos da una fecha aproximada de la llegada de esta familia a Santiago. Los establecidos en Compostela alcanzaron a ser dueños de la Casa de Aguiar, de la Puebla del Caramiñal (VER AGUIAR, de la Casa de Trasouteiro). De la primera fábrica del pazo, de 1567, cuando fundaron el mayorazgo D. Domingo Romay y su esposa Dª Mariana Caamaño y Lobera, nada queda en nuestros días. El pazo pasó luego a los AGUIAR, de Vimianzo, uniéndose ambos vínculos en D. Juan Aguiar y Lema, mariscal de campo. Pasó a los DÍAZ DE RÁBAGO al casar D. Joaquín Díaz de Rábago (1837-1899), ilustre sociólogo cristiano, con Dª Concepción de Aguiar. El dueño actual, D. Andrés Díaz de Rábago y Aguiar, que contrajo matrimonio con Dª Narcisa Pérez Esteso, es un modelo de caballeros cristianos, entre cuya descendencia alguno de sus hijos ha descollado por sus raras virtudes, que nos movieron a publicar nuestro folleto: Espejo de Juventud: Diego Díaz de Rábago. La casa de Aguiar cuenta como suyo a Fr. José López de Caamaño, mejor conocido bajo la designación del Beato Diegci de Cádiz.Los de Tuy     Lo mismo que los de Santiago, aparecen en Tuy, al lado de un canónigo magistral de la catedral tudense, el mencionado D. Mateo Díaz de Rábago. Este, en 1784, bendijo el matrimonio de D. GASPAR DÍAZ DE RÁBAGO, natural de Burgos, que se estableció en la ciudad de Tuy como tesorero de la Junta establecida para defensa de la antigua provincia tudense, durante la guerra de la Independencia: y que se unió en matrimonio con la dama tudense Dª María del Carmen Pérez Escudero y Rubio, de la casa de San Amaro de Porto; tuvo por hijos a     1. D. Fernando Díaz de Rábago, nació en 1787, que casó con Dª Juana Arias Seoane (hermana del tudense Dr. Antonio Arias Seoane, diputado a Cortes por Tuy, catedrático de la Universidad de Santiago). Hija natural de D. Fernando fue Dª Amalia Díaz de Rábago, reconocida por su padre, que la dejó heredera de sus bienes. Por 1842, D. Fernando ejercía el cargo de administrador de la Tesorería de Cruzada de Tuy y su obispado.     2. D. José Gaspar Díaz de Rábago y Pérez Escudero, nació en Tuy, en 1790.     3. Dª María Dolores Díaz de Rábago y Pérez Escudero, la cual se unió en matrimonio en sus primeras nupcias con el capitán de Granaderos del regimiento provincial de Tuy, D. Vicente Kindelán y Meneses (nació en Tuy el 3-X-1784 y bautizado el mismo día en la catedral; hijo de D. Juan Kindelán y Oregón, capitán del regimiento de Infantería de Irlanda y de Dª Josefa de Meneses y Losada; nieto paterno de D. Vicente Kindelán, brigadier y gobernador militar de Zamora; nieto materno de D. José de Meneses y Mariño de Lobera). Don Vicence luchó durante toda la guerra de la Independencia y fue ascendiendo los grados de la carrera militar, falleció cuando era teniente coronel graduado de Infantería, por méritos de guerra; tuvo por hijos a     a. Dª Dolores Kindelán y Díaz de Rábago, que casó con el comandante D. Alejandro Marquina caballero de Isabel la Católica y de San Fernando, de distinguida familia orensana, que fue gobernador civil de Pontevedra y de La Coruña, donde falleció en octubre de 1876; quedando por hijos de este matrimonio.     A. D. Camilo Marquina Kindelán, que siguió la carrera judicial y en 1906 era presidente de Sala en la Audiencia territorial de Madrid, viéndose ascendido poco después a magistrado del Supremo.     B. D. Vicente Marquina Kindelán, que siguió la carrera militar y ascendió a general de división. Una vez viuda Dª Dolores Kindelán y Díaz de Rábago, contrajo segundas nupcias con D. Lorenzo de Cuenca y San Juan, que desplegó enorme tesón hasta ver convertido en realidad su proyecto de dar a Tuy el Puente Internacional, por el que tanto luchó con su valiosa influencia de diputado de varias legislaturas, así por Tuy como por La Cañiza. Y de este su segundo matrimonio nacieron     C. Dª Socorro Cuenca y Díaz de Rábago.     CH. Dª Rafaela. D. D. Evaristo, que falleció como magistrado del Tribunal Supremo, en 1896. E. D. Pedro Cuenca y Díaz de Rábago, militar, que realizó la campaña de África, ascendiendo a teniente coronel. Pasó a Filipinas en 1862, pero regresó de allí por haber sido designado diputado a Cortes por La Cañiza. Falleció en Madrid, 1896, siendo teniente general y jefe del Cuarto Militar de S. M.     4. Dª Marcela Díaz de Rábago y Pérez Escudero, nació en Tuy, 1793; casó con D. Gregorio Blanco Velasco, comandante de Cristinos de la provincia de Orense por 1837, sorprendido y muerto por los guerrilleros de D. Mateo Guillade, en La Franqueira, el 15-VIII de aquel mismo año, al ir a tomar posesión de su destino.

Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.