De Guipúzcoa. Juan Antonio, Domingo y José Dorronsorro probaron su hidalguía ante la Justicia ordinaria de Ataún, en 1773, y José, Joaquín y Prudencio Dorronsoro, ante la de Oñate, en 1790. De la casa de Dorronsoro, de la villa de Ataún, en el partido judicial de Tolosa, procedió I. Juan Dorronsoro, que casó con doña Ana de Atin, y fueron padres de II. Domingo Dorronsoro y Atin, que contrajo matrimonio con doña Antonia Chinchurreta e Igarza (hija de Esteban Chinchurreta y de doña María Francisca de Igarza, ambos vecinos de Ormáiztegui). Procrearon a III. Sebastián Dorronsoro y Chinchurreta, que también residió en Ormáiztegui y obtuvo ejecutoria en 1748, que se conserva en el archivo municipal de Segura. Había sido bautizado en Ormáiztegui el 6 de Abril de 1725, y casó con doña María de Aramburu, a la que hizo madre de 1º Juan Ignacio Dorronsoro y Aramburu, bautizado en la misma villa el 16 de Diciembre de 1751. 2º Ignacio Antonio Dorronsoro y Aramburu, que sigue, 3º Juan Martín Dorronsoro y Aramburu, bautizado el 15 de Noviembre de 1759. 4º José Esteban Dorronsoro y Aramburu, bautizado en Ormáiztegui en 23 de Diciembre de 1766, y 5º Juan Antonio Dorronsoro y Aramburu, bautizado en Ormáiztegui el 16 de Marzo de 1769. IV. Ignacio Antonio Dorronsoro y Aramburu, bautizado en Ormáiztegui el 31 de Julio de 1754, siguió pleito de hidalguía ante la villa de Ormáiztegui y obtuvo sentencia a su favor el 15 de Junio de 1791, como descendiente de la casa solar armera de Dorronsoro, sita en Ataún, y de la de Chinchurreta en Beasain. Elevado el pleito a la Real Chancillería de Valladolid en Febrero de 1793, el alto Tribunal despachó Real provisión el 9 de Noviembre del mismo año. Celebró su enlace este caballero con doña María Antonia de Oria, y tuvo tres hijos llamados Sebastián, Maria Manuela y Francisca Ignacia Dorronsoro y Oria. De la misma casa de la villa de Ataún procedió José Antonio Dorronso y Gomensoro, natural de Ataún y vecino del Puerto de Santa María (Cádiz), en 1795, que obtuvo también real provisión de hidalguía en la Chancillería de Valladolid el 19 de Diciembre de dicho año.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
