Este apellido de Diliz o Guiliz, pues de las dos maneras lo encontramos escrito, y de las dos se apellidan indistintamente individuos originarios de la misma casa solar, lo que demuestra que ambas son modalidades de un mismo linaje, tuvo su primitiva casa infanzona en la anteiglesia de Guecho, de la Merindad de Uribe, que ahora pertenece al partido judicial de Bilbao. Sus caballeros gozaron siempre de los oficios honoríficos privativos de los hijosdalgo notorios. En 1600 poseía la citada casa I. Pedro de Diliz, natural de Guecho, que casó con doña María Ortíz de Zubiaga, de la misma vecindad, fallecida en Guecho el 18 de Octubre de 1634, naciendo de esta unión II. Domingo de Diliz, Señor de la Casa de Diliz y Fiel Regidor de la anteiglesia de Guecho el año 1640. Casó en Guecho el 23 de Julio de 1629 con doña María Sáenz de Elorriaga (hija legítima de Diego de Elorriaga y de doña María Sáenz de Elorriaga), y fueron padres de: 1º Domingo de Diliz y Sáenz de Elorriaga, nacido en Guecho el 21 de Marzo de 1633, que sucedió en la Casa de Diliz. Casó con doña Catalina de Sarria el 7 de Mayo de 1653, de cuyo enlace fue hija: a) María San Juan de Diliz, que heredó la casa de su apellido y contrajo matrimonio con Antonio de Arteaga, en cuya varonía continuó esta casa solar casi hasta nuestros días, y 2º Pedro de Diliz y Sáenz de Elorriaga, que sigue, III. Este Pedro de Diliz y Sáenz de Elorriaga, bautizado en Guecho el 9 de Mayo de 1635, casó en el mismo lugar el 20 de Julio de 1661 con doña Catalina de Arrarte y Gana, natural de Barrica (hija legítima de Juan de Arrarte Lopeola y de doña Antonia de Gana). Ambos esposos fallecieron el 1º de Febrero de 1713, y procrearon, entre otros, los siguientes hijos: 1º Juan de Diliz y Arrarte, que sigue, y 2º Pedro de Diliz y Arrarte, natural de Guecho, que contrajo matrimonio en Lejona, con doña María Joanes de Aqueche, el 22 de Octubre de 1696, y fueron padres de: a) Juan de Diliz de Aqueche, bautizado en Lejona el 28 de Diciembre de 1702. Casó en Lejona el 25 de Diciembre de 1725 con doña Marina de Echevarría. Fueron abuelos de José Diego de Basabe y Diliz, natural de Portugalete, que, como descendiente de los solares de Basabe y Diliz, probó su hidalguía ante el Síndico Procurador General del M. N. y M. L., Señorío de Vizcaya, siendo aprobada en 1798. IV. Juan de Diliz y Arrarte fue bautizado en Guecho el 29 de Octubre de 1670. Casó el 6 de Enero de 1695 con doña Petronila de Arrarte. Viudo de esta señora, contrajo nuevo matrimonio el 25 de Julio de 1703 con doña María Ortiz de Larraondo y Argaluza, natural de Barrica (hija legítima de Juan de Larraondo y Argaluza y de doña María San Juan de Abaroa). Falleció Juan de Diliz y Arrate en Guecho el 26 de Septiembre de 1747. Pocos meses después, el 12 de Febrero de 1748, falleció su mujer doña María Ortiz. Tuvieron, entre otros hijos, a: V. Pedro de Diliz y Larraondo Argaluza, nacido en Guecho el 26 de Noviembre de 1707. Casó en el mismo lugar el 24 de Abril de 1731 con doña Catalina de Arecheta, bautizada en Guecho el 30 de Mayo de 1711 (hija legítima de Matías de Arecheta y de doña Francisca de Sarria). Pedro falleció en Guecho el 23 de Octubre de 1765, sobreviviéndole su esposa hasta el 3 de Mayo de 1788 en que murió. De este enlace nació VI. Ramón de Diliz y Arecheta, bautizado en Guecho el día 9 de Febrero de 1750. Casó el 26 de Noviembre de 1770 con doña María de Goicoechea, natural de Guecho (hija legítima de Antonio de Goicoechea y de doña María de Larrazábal). Ramón de Diliz falleció en San Sebastián el 8 de Marzo de 1783, celebrándose sus funerales en la iglesia de Santa María de Guecho el 15 del mismo mes. Su esposa murió el 21 de Diciembre de 1792. Fueron padres de VII. José Ramón de Diliz y Goicoechea, que fue bautizado en Guecho el 16 de Marzo de 1784 y contrajo matrimonio el 24 de Febrero de 1805 con doña María de Vidaurrázaga, nacida el 3 de Mayo de 1763 (hija legitima de Domingo de Vidaurrázaga, natural de Lejona, y de doña Antonia de Arteaga). De esa unión nació VIII. Josefa Ramona de Diliz, nacida en Guecho el 31 de Octubre de 1814, que casó con Ignacio de Inchausti y Artadi, natural de Mundaca, que la hizo madre de: 1º Ignacio de Inchausti o Inchaustegui y Diliz, bautizado en Tampico el 11 de Octubre de 1840 y casado en Santiago de Chile con doña Vitalia Betelu, y 2º Delfina de Inchaustegui y Diliz, bautizada en Algorta el 11 de Octubre de 1849 y casada el 13 de Mayo de 1872 con Sebastián Sáinz y García Moreno, hijo de Manuel Ramón Sáinz Blizquez, inscrito, como todos sus antepasados, como hijodalgo en la villa de Ventrosa (Rioja), y de doña Manuela Antonia Ramona García- Moreno y Martínez-García, cuya hidalga ascendencia puede verse en nuestra "Enciclopedia Heráldica y Genealógica", página 287 del tomo XXXVIII, información del apellido García-Moreno.
Escudos de Armas del apellido:
En campo de plata, una banda de azur, engolada en cabezas de dragantes de sinople y acompañada, en lo alto, de un león de gules rampante, y en lo bajo, de ondas de agua de azur y plata. Juan Baños de Velasco dice que usaron también: De plata, con dos osos de su color, andantes, uno sobre otro, surmontados de un creciente de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas.
