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Apellido muy extendido por toda la Península, sin que tengan ninguna relación entre sí sus diversos solares. El solar más antiguo es el de Galicia, en el castillo de Portela, en tierras de Limia. En Mallorca aparece el apellido Durán en el tiempo de su conquista. Guillermo Durán, soldado aventurero, citado por los tratadistas Febrer y Bover, sirvió en dicha conquista y pasó después a la de Valencia. «Estando en Benisa ? dice Febrer ? hizo una presa de moros de mucha consideración y, haciendo gran destrozo, rindió a Villajoyosa, Orcheta, Relleu, Sella y Finestrat, hasta Benidorm. En Játiva quedó heredado con casas y tierras y también con el señorío de los lugares de Rugat, Rafalet y Ayelo, porque los compró». Los Durán continuaron florcciendo en Mallorca durante varios siglos. Francisco Durán, en el año de 1302, fue jurado de la ciudad y reino de Mallorca por el testamento de ciudadanos. Antonio Durán también fue jurado en 1456 y 1465. Berenguer Durán, en 1463, capitaneó una nave suya en la armada de Francisco Burgues, que pasó a la recuperación de Menorca y del castillo de Amposta. El doctor Pablo Durán fue vicario general del obispado de Mallorca antes del año 1614. Algunos de estos Durán, de Mallorca y Valencia, se apellidaron también «Durá». Otra familia distinta de Durán, originaria de Francia y que se apellidó Durand y Durán, indistintamente, pasó a establecerse en Valencia, donde ya había otros de este apellido originarios de Mallorca. Otra casa del apellido Durán, catalana, y con armas distintas de las que ostentaron las anteriores, radicó en la villa de Ripoll, del partido judicial de Puigcerdá (Gerona), y una de sus ramas pasó a Barcelona.

Escudos de Armas del apellido:
Los Durán, de Mallorca, y su rama de Valencia usan: De sinople, con un león rampante de plata surmontado de un creciente del mismo metal. Los que procedieron de Francia y se apellidaron Durán y Durand y pasaron a Valencia tienen: De azur, con una faja de oro, acompañada en lo alto de un sol del mismo metal, y en lo bajo, de una montaña, también de oro, surmontada de tres estrellas de lo mismo puestas en situación de faja. Los de la casa de Ripoll, en Cataluña, ostentan escudo cuartelado: 1º y 4º, de oro, con dos montes de sinople, por en medio de ellos un río y superados de una estrella de plata; 2º, de oro, con una cotiza de gules, acompañada de un león de su color con la cabeza contornada, y 3º, de plata, con un estanque de agua con tres cisnes de su color. Algunos Durán sustituyeron las cabezas de leones con cabezas de lobos. Lozano dice que en las montañas (no indica cuáles) hubo otros Durán que traían las siguientes armas: De oro, con una torre de plata almenada puesta en ondas de aguas de azur y plata. Bordura de azur, con estas letras de oro: «Durán». Los de Galicia traen: en campo de gules, un palo de oro, y en punta, ondas de agua de azur y plata; bordura de oro, con ocho cabezas de león de gules. Los de Gerona y Tarragona traen: en campo de oro, dos montes de sinople, y entre ellos, un río; en el jefe, una estrella de azur. Los de Andalucía, Extremadura y Aragón traen: en campo de gules, un león de oro pasante; bordura de oro, con ocho cabezas de leones de gules.             

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El cisne simboliza por la tradición de que canta dulcemente cuando va a morir, antigua hidalguía, sin mancha de ningún género, que muere valerosamente ejecutando gloriosas empresas.