Apellido patronímico derivado de los nombres propios Día, usado en la antigüedad, y Diego, del que principalmente procede el también patronímico Díez, como veremos después. El apellido Díaz, como tal patronímico, se halla muy extendido por toda la Península, y la mayor parte de sus casas y familias son distintas, no existiendo entre ellas relación de origen y parentesco. Otras unieron el patronímico Díaz al linaje de que traían su procedencia, formando apellido compuesto. Los linajes más antiguos que se conocen de este apellido provienen del reino de León, y fue de este lugar del que sus caballeros partieron para tomar parte en la Reconquista. Por tanto, podemos suponer que el tronco principal proviene de León. Hay una rama de este linaje, la del Señorío de Molina, que parte de don Alfonso Díaz, uno de los trescientos caballeros cristianos que conquistaron la plaza de Baeza, en unión a los Condes de Lara. Son muy numerosas las ramas del apellido Díaz que probaron su limpieza de sangre y nobleza para poder ingresar en las Ordenes Militares, en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, así como en la Real Audiencia de Oviedo. Los de este linaje cuentan como títulos nobiliarios con los del Marquesado de Castro Jarillos (1.797), de Dilar (1.886), de Fontanar (1.732) y de Villarvel Viestre (1.768), así como el Condado de Malladas (1.885). En Navarra hubo varias ramas de notoria hidalguía, que se apellidaron Díaz solamente. Una de ellas radicó en el lugar de Lodosa, del partido judicial de Estella, y tuvo línea en Alcanadre (Logroño), a la que perteneció el Caballero de Santiago, Juan Díaz de Arellano, en 1638. Otra moró en la villa de Dicastillo, del mismo partido judicial de Estella, y pasó a Logroño. De ella fue Francisco Antonio Díaz Aldui, Caballero de Santiago, en 1711. Otras tuvieron su asiento en Fitero y Cascante, del partido de Tudela, y en Caparroso y Milagro, del partido de Tafalla. De la familia Díaz, de Fitero, descendió el Obispo de Burgo de Osma, don Miguel Santos Díaz y Gómara. Otra familia de hijosdaldo, apellidada Díaz de Rada, radicó en la villa de Andosilla, del partido de Estella. Los Díaz del Río tuvieron casa en la villa de Puente la Reina, del partido de Pamplona. Los Díaz de Cerio, establecidos en las villas de Borgota, Azuelo y Armañazas, todas del partido judicial de Estella, procedían del solar del linaje alavés de Cerio. (Véase éste). En Álava hubo muy hidalgas familias que llevaron el patronímico Díaz en apellido compuesto con el del linaje de que descendían. Los Díaz de Argandoña procedían del linaje Argandoña (véase éste), y así se apellidaron muchos de los de la rama establecida en el lugar de Mendiola, del Ayuntamiento de Vitoria. Los Díaz de Cerio descendían, como ya se ha dicho antes, del solar del linaje de Cerio, y una de sus líneas radicó en la villa de Moreda de Álava, del partido judicial de Laguardia. Los Díaz de Arcaute, originarios del solar de Arcaute (véase este apellido), tuvieron casa en el lugar de Zurbano, del partido de Vitoria. Los Díaz de Corcuera, dimanados del linaje Corcuera (véase éste), se extendieron por el Condado de Treviño. Los Díaz de Garayo, proceden de la casa del apellido Garayo. (Véase su correspondiente información). De los Díaz de Arcaya ya hemos hablado en el capítulo del linaje Arcaya. Los Díaz de Mendívil descienden de la casa de Mendívil, en el partido de Vitoria. Los Díaz de Zumento moraron en el lugar de Payueta, del partido judicial de Laguardia, y de ellos fue Pedro Díaz de Zumento y Martínez de Oñate, Caballero de Alcántara, en 1695. En Salvatierra de Álava radicó otra familia apellidada Díaz de Santa Cruz. Y en Arcaya y otros pueblos de Álava hubo Díaz de Sarralde. En Plencia y Bilbao (Vizcaya) moraron los Díaz de Zurbano, con línea en el Perú. Por los pleitos sostenidos en la Real Chancillería de Valladolid por numerosos individuos de este apellido, podemos deducir la innegable distinción de los familias que lo ostentaban, los lugares de su residencia y casas respectivas de su morada: D. Alonso, D. Domingo y Dª Josefa Díaz, de Vigo, en 1816; D. Agustín, Dª Clara y D. Domingo Díaz, de Niñodaguia, en 1743; Dª Antonia, D. Manuel y Dª María, también de Vigo, en el mismo año dicho de 1816; otra Dª Antonia Díaz, de Paradela, en 1744; otra Dª Antonia, de Losada, en 1793; D. Bernabé, D. Nicolás y D. Pedro Díaz, de Salcedo, en 1777; D. Bernardo, D. Juan Manuel y D. Pablo Díaz, de Trandeiras, en el ayuntamiento de Ginzo de Limia, en 1801; D. Blas Díaz, del lugar de San Juan, en la feligresía de San Salvador del Hospital (ayuntamiento de Quiroga, en la provincia de Lugo), en 1736; D. Domingo Díaz, de la feligresía de San Julián de Freijo (ayuntamiento de Fonsagrada), en 1791; D. Domingo Antonio Díaz, de Villamor (abadía de San Esteban de Ribas de Miño), en 1786; D. Francisco Díaz, de San Payo de Abades (ayuntamiento de Baltar, partido judicial de Ginzo de Limia), en 1788; D. Francisco Díaz, de San Martín de Arguiz (Ginzo de Limia), en 1816; D. Lope Bernardo Díaz Anel, de Ribadeo, en 1814; D. Domingo Díaz Capón y Guitián, de Francos, en 1706; D. Domingo Díaz Cedrón, de Monforte de Lemos, en 1805, lo mismo que sus hermanos D. Marcos, D. Vicente y D. Manuel; D. Ramón Díaz de la Corredera y D. Manuel Ramón Díaz de la Corredera, de Mondoñedo, en 1804; D. Antonio Díaz de Feijoo, de Arquide (Fonsagrada), en 1787; D. Alejandro Díaz de Feijoo, de Santa María de Villabol (ayuntamiento de Fonsagrada), en 1803, lo mismo que D. José Díaz de Feijoo, D. Juan Díaz de Feijoo, del lugar de Gontán, en la jurisdicción de Samos, en 1704; D. Manuel Díaz Feijoo, de la feligresía de Santa Eulalia de Piquín (ayuntamiento de Meira, partido de Fonsagrada), en 1791; D. Pedro Díaz de Feijoo Ochoa y Salazar, de Maceda (ayuntamiento de Castroverde, partido judicial de Lugo), en 1780; D. Vicente Díaz de Galdo, de la feligresía de S. Adrián da Veiga (ayuntamiento de Santa Marta de Ortigueira); D. Esteban Díaz Gayoso, de San Mamed de Lousada (ayuntamiento de Guntín, partido de Lugo), en 1765; D. José Gayoso, de Miñao (feligresía de San Martín de Piñeiro, en el ayuntamiento de Lugo), en 1726; D. Alonso Díaz de Guitián, de la feligresía de Santa Cruz de Rebordaos (ayuntamiento de Saviñao, partido de Monforte de Lemos), en 1593; D. Cayetano Díaz de Guitián, de la feligresía de San Esteban de Irexalba, o Eirejalba (ayuntamiento de Rendar, partido judicial de Sarria), en 1747; D. Juan Díaz de Gayoso, de Santa Cruz de Rebordaos (ayuntamiento de Saviñao, partido judicial de Monforte), en 1593; D. Melchor Díaz de Guitián, de San Pedro de Láncara (ayuntamiento del mismo nombre en el partido judicial lucense de Sarria), en 1730; D. Vicente Díaz de Gayoso, del lugar de San Jurjo, en la feligresía de Santa María de Toimil (ayuntamiento de Bóveda, partido de Monforte), en 1786; D. Miguel Díaz de Gayoso y Páramo, de Monforte de Lemos, en 1807; D. Pedro Díaz de Lombán, de Villaramil, en la feligresía de Santa María de Trobo (ayuntamiento de Fonsagrada), en 1795; D. Rodrigo Díaz de Lombán, de Santa Eulalia de Oscos (en la raya con Asturias, pero donde todos los lugares tienen nombres gallegos), en 1732; D. Juan Díaz de Acevedo, de Betanzos, en 1724; D. Antonio Díaz de Aguiar, de Monforte de Lemos, en 1581; D. Bernardo Díaz de Aguiar, de Santa María de Trabada (en los confines de Lugo con Asturias), en 1761; D. Antonio Díaz Alfeirán, de La Coruña, en 1611; D. Nicolás Díaz Alfeirán, de Santa María de Cambre (partido judicial de La Coruña), en 1749; D. Alejo Díaz Arias y Somoza, abogado de la Real Audiencia de La Coruña, de Mondoñedo, en 1768; D. Froilán Díaz de Armesto Neira Balboa y Montenegro, de Lugo, en 1759; D. Andrés Díaz de Cadórniga, de Orense, en 1807; D. Bartolomé Díaz de Cadórniga, de Santiago de Gustey (ayuntamiento de Coles, partido de Orense), en 1775, lo mismo que sus hermanos D. Francisco, D. José y D. Manuel. A mediados del siglo XV, Fernán Yáñez de Sotomayor atacó a Pedro Díaz de Cadórniga, que ejercía señorío en parte de la ciudad de Orense, prendiéndole, de la barba, haciéndole prisionero y llevándole cautivo a Sotomayor. Los DÍAZ DE CASTRO levantaron casa en San Salvador de Serantes (partido judicial del Ferrol), emparentando con los González de Carbajal. Los DÍAZ FAJARDO ganaron ejecutoria de nobleza en la Real Chancillería de Valladolid, otorgada a D. Jerónimo Díaz Fajardo, vecino de Maniños (1669). Por ella sabemos que D. MIGUEL DÍAZ FAJARDO casó con Dª María Antonia Pita da Veiga; fueron vecinos de San Salvador de Serantes; tuvo por hijos a D. JOSÉ DÍAZ FAJARDO, que casó con Dª María Antonia Pita da Veiga, lo mismo que su suegra, fueron también vecinos de Serantes y tuvo por hijos a Dª MANUELA DÍAZ FAJARDO, que casó con D. Pedro León Montojo (V. MONTOJO). Los progenitores de las ramas americanas, fueron numerosos conquistadores españoles en el Nuevo Mundo, comenzando por el cronista Bernal Díaz del Castillo. Procedía del linaje de los Díaz asentados en Valladolid y en el año 1.514 se embarcó hacia América. Estando primeramente en Cuba con su pariente Diego Velázquez, participó en la primera expedición a Méjico con Francisco Hernandez de Córdoba; en la segunda, con Juan de Grijalva y en la tercera, que fue la definitiva, junto a Hernán Cortés. Tomó parte con éste en casi todas las empresas de la conquista y en muchas de las expediciones posteriores destinadas a someter a los pueblos del interior. Regresó a España donde asistió a la Junta de Valladolid en su condición de conquistador más antiguo para regresar de nuevo a América, fijando su residencia en Guatemala, región de la que en 1.551 fue nombrado Regidor Perpetuo. Ya viejo, escribió una crónica titulada "Historia verdadera de la conquista de la Nueva España". En esta crónica se hace patente el resentimiento de Bernal Díaz, que compartían muchos de sus compañeros, contra los jefes militares y los advenedizos llegados de España cuando la conquista ya estaba efectuada, postergando a los verdaderos cónquistadores, despojando a la citada conquista de todo empaque heroico, negando con sarcasmo la aparición del Apóstol Santiago en cierta batalla librada contra los indios, versión que recogía López de Gómara en su "Historia General de las Indias". Tampoco hay que dejar en el olvido a Juan Díaz de Solís, otro navegante y descubridor español, nacido en Lebrija, aunque algún historiador se empeñe en hacerlo portugués. Viajó con Vicente Yañez-Pinzón al Golfo de Honduras, más tarde pasó al servicio de Portugal y casi en seguida tornó al de España. Hizo un nuevo viaje con Pinzón a Puerto Rico. En 1.508 se reunió en Valladolid una Junta de Navegantes a la que asistió además de Juan Díaz de Solís, Américo Vespucio, Juan de la Cosa y Vicente Yáñez Pinzón, convocada por el rey Fernando "el Católico". En ella, Díaz de Solís fue nombrado piloto de la Corona al servicio de la Casa de la Contratación. Realizó una expeción por las Costas del Brasil y a la muerte de Vespucio fue nombrado Piloto Mayor. Llevó a cabo numerosas expediciones por mar y fue quien, en realidad, descubrió la desembocadura del Río de la Plata. Al remontar el estuario y estando en tierra, fue descubierto, junto con un pequeño grupo de compañeros, por los indígenas guaranicos, que les dieron muerte. Otro conquistador apellidado Díaz, fue Ruy Díaz de Guzmán, asimismo cronista de las Indias. Pero este conquistador casi se puede llamarle americano, ya que nació en aquél continente, en lo que pasado el tiempo pasó a ser la Argentina. Fue Alférez Real y Gobernador de la ciudad de Asunción. Escribió una crónica que tituló "Historia Argentina", obra que ha llegado hasta nuestros días incompleta. En ella, mezcla la realidad de la repoblación del territorio rioplatense con leyendas popuIares de los pueblos autóctonos. El apellido Díaz se extendió rápidamente por América: En Méjico, Porfirio Díaz, el político y caudillo mejicano que llegó a la presidencia de aquél país que practicó el totalitarismo más absoluto, aplastando virtualmente a la oposición hasta que la revolución encabezada por Francisco Madero, en la que participaron los guerrilleros Emiliano Zapata y Doroteo Arango (más conocido como Pancho Villa) le obligó a exiliarse del país para ir a residir a Francia donde murió. Los novelistas Juan Díaz Covarrubias, Carlos Díaz Dufo y Salvador Diaz Mirón. En Colombia, el novelista Eugenio Díaz, el poeta Humberto Díaz, el poeta Joaquín Díaz Garcés. En Venezuela, Manuel Díaz Rodríguez, en Bolivia, el escritor Antonio Díaz Villamil, en Argentina el poeta Leopoldo Díaz, etc. Para terminar, una anécdota sobre un Díaz; el dominico español Froilán Díaz, Confesor del rey Carlos II, autor de la teoría de que aquél monarca estaba hechizado por lo que, influenciado por el cardenal Portocarrero, no se le ocurrió mejor cosa que someter al rey a una serie de exorcismos. Lo que consiguió fue que, por imposición de la reina, la Inquisición lo sometiera a proceso, deponiéndole de su cargo. Apellido patronímico derivado de los nombres propios Día, usado en la antigüedad, y Diego, del que principalmente procede el también patronímico Díez, como veremos después. El apellido Díaz, como tal patronímico, se halla muy extendido por toda la Península, y la mayor parte de sus casas y familias son distintas, no existiendo entre ellas relación de origen y parentesco. Otras unieron el patronímico Díaz al linaje de que traían su procedencia, formando apellido compuesto. Los linajes más antiguos que se conocen de este apellido provienen del reino de León, y fue de este lugar del que sus caballeros partieron para tomar parte en la Reconquista. Por tanto, podemos suponer que el tronco principal proviene de León. Hay una rama de este linaje, la del Señorío de Molina, que parte de don Alfonso Díaz, uno de los trescientos caballeros cristianos que conquistaron la plaza de Baeza, en unión a los Condes de Lara. Son muy numerosas las ramas del apellido Díaz que probaron su limpieza de sangre y nobleza para poder ingresar en las Ordenes Militares, en las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, así como en la Real Audiencia de Oviedo. Los de este linaje cuentan como títulos nobiliarios con los del Marquesado de Castro Jarillos (1.797), de Dilar (1.886), de Fontanar (1.732) y de Villarvel Viestre (1.768), así como el Condado de Malladas (1.885). En Navarra hubo varias ramas de notoria hidalguía, que se apellidaron Díaz solamente. Una de ellas radicó en el lugar de Lodosa, del partido judicial de Estella, y tuvo línea en Alcanadre (Logroño), a la que perteneció el Caballero de Santiago, Juan Díaz de Arellano, en 1638. Otra moró en la villa de Dicastillo, del mismo partido judicial de Estella, y pasó a Logroño. De ella fue Francisco Antonio Díaz Aldui, Caballero de Santiago, en 1711. Otras tuvieron su asiento en Fitero y Cascante, del partido de Tudela, y en Caparroso y Milagro, del partido de Tafalla. De la familia Díaz, de Fitero, descendió el Obispo de Burgo de Osma, don Miguel Santos Díaz y Gómara. Otra familia de hijosdaldo, apellidada Díaz de Rada, radicó en la villa de Andosilla, del partido de Estella. Los Díaz del Río tuvieron casa en la villa de Puente la Reina, del partido de Pamplona. Los Díaz de Cerio, establecidos en las villas de Borgota, Azuelo y Armañazas, todas del partido judicial de Estella, procedían del solar del linaje alavés de Cerio. (Véase éste). En Álava hubo muy hidalgas familias que llevaron el patronímico Díaz en apellido compuesto con el del linaje de que descendían. Los Díaz de Argandoña procedían del linaje Argandoña (véase éste), y así se apellidaron muchos de los de la rama establecida en el lugar de Mendiola, del Ayuntamiento de Vitoria. Los Díaz de Cerio descendían, como ya se ha dicho antes, del solar del linaje de Cerio, y una de sus líneas radicó en la villa de Moreda de Álava, del partido judicial de Laguardia. Los Díaz de Arcaute, originarios del solar de Arcaute (véase este apellido), tuvieron casa en el lugar de Zurbano, del partido de Vitoria. Los Díaz de Corcuera, dimanados del linaje Corcuera (véase éste), se extendieron por el Condado de Treviño. Los Díaz de Garayo, proceden de la casa del apellido Garayo. (Véase su correspondiente información). De los Díaz de Arcaya ya hemos hablado en el capítulo del linaje Arcaya. Los Díaz de Mendívil descienden de la casa de Mendívil, en el partido de Vitoria. Los Díaz de Zumento moraron en el lugar de Payueta, del partido judicial de Laguardia, y de ellos fue Pedro Díaz de Zumento y Martínez de Oñate, Caballero de Alcántara, en 1695. En Salvatierra de Álava radicó otra familia apellidada Díaz de Santa Cruz. Y en Arcaya y otros pueblos de Álava hubo Díaz de Sarralde. En Plencia y Bilbao (Vizcaya) moraron los Díaz de Zurbano, con línea en el Perú. Por los pleitos sostenidos en la Real Chancillería de Valladolid por numerosos individuos de este apellido, podemos deducir la innegable distinción de los familias que lo ostentaban, los lugares de su residencia y casas respectivas de su morada: D. Alonso, D. Domingo y Dª Josefa Díaz, de Vigo, en 1816; D. Agustín, Dª Clara y D. Domingo Díaz, de Niñodaguia, en 1743; Dª Antonia, D. Manuel y Dª María, también de Vigo, en el mismo año dicho de 1816; otra Dª Antonia Díaz, de Paradela, en 1744; otra Dª Antonia, de Losada, en 1793; D. Bernabé, D. Nicolás y D. Pedro Díaz, de Salcedo, en 1777; D. Bernardo, D. Juan Manuel y D. Pablo Díaz, de Trandeiras, en el ayuntamiento de Ginzo de Limia, en 1801; D. Blas Díaz, del lugar de San Juan, en la feligresía de San Salvador del Hospital (ayuntamiento de Quiroga, en la provincia de Lugo), en 1736; D. Domingo Díaz, de la feligresía de San Julián de Freijo (ayuntamiento de Fonsagrada), en 1791; D. Domingo Antonio Díaz, de Villamor (abadía de San Esteban de Ribas de Miño), en 1786; D. Francisco Díaz, de San Payo de Abades (ayuntamiento de Baltar, partido judicial de Ginzo de Limia), en 1788; D. Francisco Díaz, de San Martín de Arguiz (Ginzo de Limia), en 1816; D. Lope Bernardo Díaz Anel, de Ribadeo, en 1814; D. Domingo Díaz Capón y Guitián, de Francos, en 1706; D. Domingo Díaz Cedrón, de Monforte de Lemos, en 1805, lo mismo que sus hermanos D. Marcos, D. Vicente y D. Manuel; D. Ramón Díaz de la Corredera y D. Manuel Ramón Díaz de la Corredera, de Mondoñedo, en 1804; D. Antonio Díaz de Feijoo, de Arquide (Fonsagrada), en 1787; D. Alejandro Díaz de Feijoo, de Santa María de Villabol (ayuntamiento de Fonsagrada), en 1803, lo mismo que D. José Díaz de Feijoo, D. Juan Díaz de Feijoo, del lugar de Gontán, en la jurisdicción de Samos, en 1704; D. Manuel Díaz Feijoo, de la feligresía de Santa Eulalia de Piquín (ayuntamiento de Meira, partido de Fonsagrada), en 1791; D. Pedro Díaz de Feijoo Ochoa y Salazar, de Maceda (ayuntamiento de Castroverde, partido judicial de Lugo), en 1780; D. Vicente Díaz de Galdo, de la feligresía de S. Adrián da Veiga (ayuntamiento de Santa Marta de Ortigueira); D. Esteban Díaz Gayoso, de San Mamed de Lousada (ayuntamiento de Guntín, partido de Lugo), en 1765; D. José Gayoso, de Miñao (feligresía de San Martín de Piñeiro, en el ayuntamiento de Lugo), en 1726; D. Alonso Díaz de Guitián, de la feligresía de Santa Cruz de Rebordaos (ayuntamiento de Saviñao, partido de Monforte de Lemos), en 1593; D. Cayetano Díaz de Guitián, de la feligresía de San Esteban de Irexalba, o Eirejalba (ayuntamiento de Rendar, partido judicial de Sarria), en 1747; D. Juan Díaz de Gayoso, de Santa Cruz de Rebordaos (ayuntamiento de Saviñao, partido judicial de Monforte), en 1593; D. Melchor Díaz de Guitián, de San Pedro de Láncara (ayuntamiento del mismo nombre en el partido judicial lucense de Sarria), en 1730; D. Vicente Díaz de Gayoso, del lugar de San Jurjo, en la feligresía de Santa María de Toimil (ayuntamiento de Bóveda, partido de Monforte), en 1786; D. Miguel Díaz de Gayoso y Páramo, de Monforte de Lemos, en 1807; D. Pedro Díaz de Lombán, de Villaramil, en la feligresía de Santa María de Trobo (ayuntamiento de Fonsagrada), en 1795; D. Rodrigo Díaz de Lombán, de Santa Eulalia de Oscos (en la raya con Asturias, pero donde todos los lugares tienen nombres gallegos), en 1732; D. Juan Díaz de Acevedo, de Betanzos, en 1724; D. Antonio Díaz de Aguiar, de Monforte de Lemos, en 1581; D. Bernardo Díaz de Aguiar, de Santa María de Trabada (en los confines de Lugo con Asturias), en 1761; D. Antonio Díaz Alfeirán, de La Coruña, en 1611; D. Nicolás Díaz Alfeirán, de Santa María de Cambre (partido judicial de La Coruña), en 1749; D. Alejo Díaz Arias y Somoza, abogado de la Real Audiencia de La Coruña, de Mondoñedo, en 1768; D. Froilán Díaz de Armesto Neira Balboa y Montenegro, de Lugo, en 1759; D. Andrés Díaz de Cadórniga, de Orense, en 1807; D. Bartolomé Díaz de Cadórniga, de Santiago de Gustey (ayuntamiento de Coles, partido de Orense), en 1775, lo mismo que sus hermanos D. Francisco, D. José y D. Manuel. A mediados del siglo XV, Fernán Yáñez de Sotomayor atacó a Pedro Díaz de Cadórniga, que ejercía señorío en parte de la ciudad de Orense, prendiéndole, de la barba, haciéndole prisionero y llevándole cautivo a Sotomayor. Los DÍAZ DE CASTRO levantaron casa en San Salvador de Serantes (partido judicial del Ferrol), emparentando con los González de Carbajal. Los DÍAZ FAJARDO ganaron ejecutoria de nobleza en la Real Chancillería de Valladolid, otorgada a D. Jerónimo Díaz Fajardo, vecino de Maniños (1669). Por ella sabemos que D. MIGUEL DÍAZ FAJARDO casó con Dª María Antonia Pita da Veiga; fueron vecinos de San Salvador de Serantes; tuvo por hijos a D. JOSÉ DÍAZ FAJARDO, que casó con Dª María Antonia Pita da Veiga, lo mismo que su suegra, fueron también vecinos de Serantes y tuvo por hijos a Dª MANUELA DÍAZ FAJARDO, que casó con D. Pedro León Montojo (V. MONTOJO). Los progenitores de las ramas americanas, fueron numerosos conquistadores españoles en el Nuevo Mundo, comenzando por el cronista Bernal Díaz del Castillo. Procedía del linaje de los Díaz asentados en Valladolid y en el año 1.514 se embarcó hacia América. Estando primeramente en Cuba con su pariente Diego Velázquez, participó en la primera expedición a Méjico con Francisco Hernandez de Córdoba; en la segunda, con Juan de Grijalva y en la tercera, que fue la definitiva, junto a Hernán Cortés. Tomó parte con éste en casi todas las empresas de la conquista y en muchas de las expediciones posteriores destinadas a someter a los pueblos del interior. Regresó a España donde asistió a la Junta de Valladolid en su condición de conquistador más antiguo para regresar de nuevo a América, fijando su residencia en Guatemala, región de la que en 1.551 fue nombrado Regidor Perpetuo. Ya viejo, escribió una crónica titulada "Historia verdadera de la conquista de la Nueva España". En esta crónica se hace patente el resentimiento de Bernal Díaz, que compartían muchos de sus compañeros, contra los jefes militares y los advenedizos llegados de España cuando la conquista ya estaba efectuada, postergando a los verdaderos cónquistadores, despojando a la citada conquista de todo empaque heroico, negando con sarcasmo la aparición del Apóstol Santiago en cierta batalla librada contra los indios, versión que recogía López de Gómara en su "Historia General de las Indias". Tampoco hay que dejar en el olvido a Juan Díaz de Solís, otro navegante y descubridor español, nacido en Lebrija, aunque algún historiador se empeñe en hacerlo portugués. Viajó con Vicente Yañez-Pinzón al Golfo de Honduras, más tarde pasó al servicio de Portugal y casi en seguida tornó al de España. Hizo un nuevo viaje con Pinzón a Puerto Rico. En 1.508 se reunió en Valladolid una Junta de Navegantes a la que asistió además de Juan Díaz de Solís, Américo Vespucio, Juan de la Cosa y Vicente Yáñez Pinzón, convocada por el rey Fernando "el Católico". En ella, Díaz de Solís fue nombrado piloto de la Corona al servicio de la Casa de la Contratación. Realizó una expeción por las Costas del Brasil y a la muerte de Vespucio fue nombrado Piloto Mayor. Llevó a cabo numerosas expediciones por mar y fue quien, en realidad, descubrió la desembocadura del Río de la Plata. Al remontar el estuario y estando en tierra, fue descubierto, junto con un pequeño grupo de compañeros, por los indígenas guaranicos, que les dieron muerte. Otro conquistador apellidado Díaz, fue Ruy Díaz de Guzmán, asimismo cronista de las Indias. Pero este conquistador casi se puede llamarle americano, ya que nació en aquél continente, en lo que pasado el tiempo pasó a ser la Argentina. Fue Alférez Real y Gobernador de la ciudad de Asunción. Escribió una crónica que tituló "Historia Argentina", obra que ha llegado hasta nuestros días incompleta. En ella, mezcla la realidad de la repoblación del territorio rioplatense con leyendas popuIares de los pueblos autóctonos. El apellido Díaz se extendió rápidamente por América: En Méjico, Porfirio Díaz, el político y caudillo mejicano que llegó a la presidencia de aquél país que practicó el totalitarismo más absoluto, aplastando virtualmente a la oposición hasta que la revolución encabezada por Francisco Madero, en la que participaron los guerrilleros Emiliano Zapata y Doroteo Arango (más conocido como Pancho Villa) le obligó a exiliarse del país para ir a residir a Francia donde murió. Los novelistas Juan Díaz Covarrubias, Carlos Díaz Dufo y Salvador Diaz Mirón. En Colombia, el novelista Eugenio Díaz, el poeta Humberto Díaz, el poeta Joaquín Díaz Garcés. En Venezuela, Manuel Díaz Rodríguez, en Bolivia, el escritor Antonio Díaz Villamil, en Argentina el poeta Leopoldo Díaz, etc. Para terminar, una anécdota sobre un Díaz; el dominico español Froilán Díaz, Confesor del rey Carlos II, autor de la teoría de que aquél monarca estaba hechizado por lo que, influenciado por el cardenal Portocarrero, no se le ocurrió mejor cosa que someter al rey a una serie de exorcismos. Lo que consiguió fue que, por imposición de la reina, la Inquisición lo sometiera a proceso, deponiéndole de su cargo.
Escudos de Armas del apellido:
Los de Asturias y León traen: en campo de plata, un león rampante de gules, llevando en su garra diestra un bastón de oro perfilado de sable; bordura de gules, con cinco flores de lis de oro. Los Díaz de Rada de la villa de Andosilla traían, según la Nobleza Executoriada de Navarra: "Un cuartel y en él, una cruz de la Religión de Alcántara, y en la parte superior y lado derecho de ella, una estrella." Los Díaz del Río de la villa de Puente la Reina, dimanados de la casa de Díaz, del lugar de Estebanvella (Segovia), usaron las mismas armas de ella, que en la Nobleza Executoriada de Navarra se describen así: "En el primer cuartel diez cabezas, una banda y una estrella; en el segundo, un castillo con dos aves a los dos lados muy grandes, y como una flor de lis encima de él y devaxo un león; en el tercero, cinco barras, una estrella y tres conchas, y en el cuarto, dos lebreles." Los Díaz de Garayo: De gules, con cinco estrellas de oro, puestas en sotuer. Los Díaz de Mendívil, según Diego de Urbina: Cuartelado: 1º y 4º, de gules, con un castillo de plata aclarado de azur, y 2º y 3º, de oro, con una banda de azur, cargada de un menguante de plata. Los otros Díaz citados en el curso de esta información, traen por armas las mismas de los linajes de que procedían y que unieron al patronímico citado en apellido compuesto. Al menos, en la mayoría de los casos. Los de Burgos y Palencia traen: en campo de plata, una cruz de gules floreteada y cargada de cuatro veneras de oro. Los de Santander, Salamanca, Murcia, Lorca y Vélez-Rubio traen: en campo de oro, un águila de sable; bordura de plata, con ocho flores de lis de azur. Otros traen escudo cuartelado: l.º y 4.º, en campo de azur, una estrella de oro, con el rabo de abajo más largo que los otros, y 2.º y 3.º, en campo de gules, una torre de plata. Los de Peralejos, en el Señorío de Molina, traen: en campo de gules, una cruz flordelisada de plata, acompañada de cinco estrellas de oro, una en cada hueco de la cruz y otra en jefe. Los de Aragón traen: en campo de oro, tres bandas de azur. Otros traen: en campo de azur, una cometa de oro. Escudo cuartelado: 1.º y 4º de azur, con una estrella de oro, y 2º y 3º de plata, con un árbol de sinople arrancado. Son las de los Díaz del lugar de Rinlo (feligresía de Santa Eulalia de Devesa, ayuntamiento de Frioll, partido de Lugo). En campo de azur, tres bandas de plata, y diez estrellas de oro interpuestas entre las bandas, l, 4, 4 y l . En campo de oro, un árbol de su color. Son Armas de los DÍAZ DE CEDRÓN, descendientes de la casa solar de Cedrón, cuyo blasón llevaban. Los DÍAZ DE CADÓRNIGA usaron las mismas Armas que los del linaje y casa de Cadórniga, de quienes descendían, ejerciendo señorío feudal con muchos vasallos en Orense, Pereiro, Valle de Conso, Villavieja, etc.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. Las aves representan en general la libertad. Simbolizan un espíritu generoso que, llevado de su alegría interna, profiere siempre elogios y alabanzas de las acciones heroicas realizadas por otros caballeros. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. El bastón simboliza mando militar. El llamado Bastón de Mando es el símbolo de autoridad en alcaldes y funcionarios. Cuatro "bastones" de gules en campo de oro, son las armas de los reyes de Aragón. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El cedro es símbolo de la eternidad, que demuestra la antigüedad de la estirpe del que lo porta. También simboliza el vigor y la nobleza.
