También llamados Churrichaos y Turrichaos. Figuran muchos en la historia de Noya. En Pontevedra poseyeron un magnífico palacio en las proximidades de la iglesia de Santa María la Grande. Por su heráldica y por los datos genealógicos se ve que son los SUÁREZ DE DEZA, también llamados Churruchaos. Algo así como los Sotomayor llamados Charinos. De todas suertes quizá en un principio hayan sido familias distintas, pues hubo tiempo en que se les diferenciaba. Así acontece con los Churruchaos que vivían en la comarca de Tuy, y cuyo tronco en el siglo XIII parece haber sido Pedro Artario, o Arteiro. Su casa solar fue la Tone de Rodeiro. PEDRO ARTEIRO O ARTARIO, tuvo por hijos a FERNÁN PÉREZ TURRICHAO, citado en un diploma dado en Tuy por D. Alfonso IX al monasterio de Oya, en 1-IV-1201, y que hoy se conserva en el A. H. N.; dícese que fue merino mayor de Galicia; casó con Dª Teresa Pérez Vello, y tuvo por hijos a GONZALO FERNÁNDEZ TURRICHAO. Hermana de éste fue Dª Aldara Fernández Turrichao, que casó con Nuño Pérez de Aldana (el que cambió su apellido por el de Maldonado: VER ALDAO). Don Gonzalo casó con Dª Sancha Annes Montenegro, y tuvo por hijos a FERNÁN SÁNCHEZ TURRICHAO, que casó con Dª Sancha Rodríguez, y tuvo por hijos a Dª RITA TURRICHAO, que casó con D. Juan Fernández de Castro (VER SUÁREZ DE DEZA).
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
