De una información de filiación, limpieza y nobleza, cle 1679, cuyos datos recoge el Sr. Pérez Costanti en sus Linajes Galicianos, tantas veces citados, consta que el capitán D. GREGORIO GARCÍA CHANTRERO casó con Dª Catalina de Vaamonde, con la que vivió en San Félix de Quián (municipio de Touro, partido judicial de Arzúa, en la provincia de La Coruiía); y que tuvo por hijos a D. JUAN GARCÍA CHANTRERO, que casó con Dª Catalina de Andrade Camba y Rodeiro; se avecindaron en Santa Eulalia de Arca (municipio de El Pino, en el mismo partido judicial), y tuvo por hijs a D. GREGORIO DE ANDRADE CHANTRERO, familiar del Santo Oficio y mayordomo del Gran Hospital de Santiago; casó con Dª Ana Mosquera y Patiño, y tuvo por hijos a D. FRANCISCO ANTONIO ANDRADE CHANTRERO, vecino de Santo Tomé do Mar (Cambados).
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
