La mayor parte de los autores señalan el tronco de este apellido como salmantino, original del lugar de su nombre en la provincia de Salamanca, escribiéndolo indistintamente como Cepeda o Zepeda. Se extendió rápidamente por la Península, sobre todo en diferentes pueblos de León, Oviedo, Zamora, Palencia, Valladolid y Avila, derivándose luego algunas líneas que pasaron a los países iberoamericanos. Existen autores que fijan el tronco de este apellido a don Vasco Gómez de Cepeda, uno de los principales caudillos leoneses que sirvieron en las mesnadas del rey Alfonso VI de León en el cerco de Gibraltar, en la primera mitad del siglo XIVER Parece ser que después de varias generaciones, enlazó con los Ahumada, procedentes de Avila. Creemos inútil recordar que la figura señera de los Cepeda es la inmortal Santa Teresa de Jesús, que nació Teresa de Jesús de Cepeda y Ahumada, hija tercera de don Alonso Sánchez de Cepeda y de su segunda mujer dona Beatriz Dácila y Ahumada. Pero este apellido contó también con conquistadores en la Nueva España y don Luis de Cepeda, natural de Talavera de la Reina que pasó al continente americano en el año 1.536, y de estos Cepedas españoles, descienden los mejicanos, entre ellos don Fernando Cepeda, ya nacido en aquel país y que fue Relator de la Real Audiencia de Méjico en el año 1.629: don Gaspar de Cepeda, Fiscal del Crimen en 1.704 y don Gaspar Blas de Cepeda, Arcediano de la catedral de Puebla en 1.716. El rey don Alfonso XII concedió el título de Condesa de Santa Teresa, en el año 1.882 a doña Teresa de Jesús Cepeda y Alcalde, como recuerdo de la Santa, de quien la dama anteriormente citada era pariente lejana.
Escudos de Armas del apellido:
Los de Galicia, donde existen varios lugares de este nombre, llevaron por armas: Una cepa de uvas, de oro, en campo de gules (Cf. H. de G., CEPEDA). La cepa de uvas, o el verdadero tronco de vid en que a veces se convierte, se ve en la gaveta de sacristía, n.º 42 de los muebles blasonados del Museo de Pontevedra. Otros: Partido: 1º, de plata, con un león rampante de gules y coronado de oro, con la cabeza contornada, y 2º, de azur, con un castillo de oro, aclarado del mismo color azur. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. Otros: Escudo partido: 1º en campo de plata un león rampante de gules; 2º de gules con un castillo de oro. Bordura general de gules con ocho aspas de oro.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia.
