Tienda online de heráldica en diversos materiales

Procedentes del pueblo lucense de este nombre, no lejos de Lugo. Probó su nobleza en la Real Chancillería de Valladolid D. Fernando de Castroverde y Porras, de Sta. Eulalia de Vedra, como veremos, en 1806, sacando provisión de manutención y continuación en la posesión de su hidalguía en el 15-XI del mismo año. Los del Pazo de Marzán de Abajo Hállase este pazo en la feligresía de Sta. Eulalia de Vedra (ayuntamiento de su nombre, en el partido de Santiago de Compostela), del que fueron señores: D. PEDRO CASTROVERDE, que casó con Dª Ana Sánchez de Porras; tuvo por hijo a D. ANTONIO CASTROVERDE Y PORRAS, bautizó el 7-II-1646, habiendo sido sus padrinos D. Juan Prego de Montaos y Dª María de Figueroa y Castro, vecinos de San Pedro de Cícere; casó con Dª María González de Rioboo, y tuvo por hijo a D. ANTONIO ESTEBAN CASTROVERDE Y PORRAS, bautizó- el 31-XII- 1683, y empadronado como noble en 1737; casó con Dª Magdalena Gutiérrez de la Higuera, y tuvo por hijo a D. FERNANDO CASTROVERDE Y PORRAS, bautizó- el 30-V-1734; empadronado como noble en 1762; alistado entre los nobles en 1772 para servir en la guerra con Inglaterra; de nuevo empadronado como noble en 1797; natural y vecino de Sta. Eulalia de Vedra, que pertenecía a la antigua jurisdicción del Giro de la Rocha pleiteaba por su hidalguía en Valladolid, en 18-III--1805, habiendo sacado la provisión a que hemos aludido, en noviembre del mismo año.

Escudos de Armas del apellido:
De plata, con un águila de su color; bordura de azur, con ocho estrellas de plata.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario.