Título concedido en latín en 24-II-1693, a Don Baltasar Patiño y Rosales, conde de Belveder, caballero de Santiago, secretario de Estado y del Despacho de Guerra,etc. La Grandeza de España le fue otorgada por D. Felipe V (Real Decreto de 8-XII- 1737) a su hermano D. José, el famoso ministro (V.PATINO, Línea de los Marqueses de Castelao; VER MARINO DE LOBEIRA, Línea de lo Señores, después Marqueses de la Sierra de Outes, etc.). Emparentaron con los MARINO DE LOBEIRA. Desde 1953 es Marqués de Castelar D. Luis Patiño Covarrubias, Fernández-Durán y Castillo, Marqués de la Sierra. En la concesión del Título se lee, en un nota: ?Título de Marqués sobre la tierra, feudo de Castelar y sus adherencias en la Provincia Lumelina del Principado de Pavía, en el estado de Milán, en persona de D. Baltasar Patiño, caballero del Orden de Santiago y veedor general de aquel exército. Su Majestad lo mandó?. (Archivo de Simancas, Secretarías Provinciales, Legº 1410, fol. 1.148.)
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
