De un árbol genealógico del archivo de la casa de Malvar, de San Martín de Salcedo, hemos recogido la siguiente genealogía: Dª BÁRBARA FREIXOMIL casó con D. Pedro de Casal; tuvo por hijos a 1. D. Domingo Freixomil, que casó con Dª María Gómez (la cual de 2as. nupcias casó con D. Andrés Prego de Parga), y tuvo por hijos a a. D. José Freixomil, que casó con Dª Josefa Rodríguez y fueron padres de D. Juan Antonio Freixomil. b. Dª Inés Moscoso y Aguiar, que casó con D. Antonio Araujo y Parga, y tuvo por hijo a D. Cristóbal Ventura y Araujo. c. Dª Sebastiana Freixomil. 2. Dª María Rodríguez Casal Freixomil, que casó 1º con D. Andrés de Castro, y tuvo por hijo a D. Juan y a D. Andrés. Don Juan de Castro Freixomil, el primero, casó con Dª Antonia Montenegro, y tuvo por hijos a D. Tomás y a Dª María Freixomil. De segundas casó Dª María Rodríguez Casal Freixomil con D. Miguel Suárez de Tomorrostro, y tuvo a Dª Antonia Suárez Freixomil, que casó con D. Domingo Romero de Moscoso (y éste, de segundas nupcias, casó con Dª Francisca Becerra).
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
