En la feligresía de San Miguel de Lebosende, capital del ayuntamiento de Leiro (partido orensano de Ribadavia) levantaron su casa los de este linaje, cuyos bienes alcanzaron proporciones insospechadas, que dan bien a conocer los foros, rentas y cuentas de los gruesos mazos de su archivo, que casualmente vinieron en conocimiento nuestro. Todo ello había de recaer, andando el tiempo, en el linaje de los MAZA, de quienes pasó a los riquísimos MALVAR, por la unión de éstos con aquellos, dueños del pazo de San Andrés de Barrantes. Hemos visto casi todos los papeles de su bien cuidado archivo, tal vez vendido en Madrid, en los tiempos del que fue su alcalde, Don Manuel Becerra, y que afortunadamente se custodia con toda clase de cuidados y precauciones por su dueño actual, el Marqués de Valdeterrazo, que los puso a nuestra disposición para este estudio. Con los legajos de sus apretados mazos, tan ordenados que casi engendran confusión, hemos podido tejer la relación genealógica de esta familia linajuda; sin que hayamos dejado de valernos de algunos pocos documentos, conservados milagrosamente, de lo que fue el rico archivo de aquella casa de San Martín de Salcedo, en poder de Dª Marina Fonseca, Vda. de Malvar, en Pontevedra. La mayor parte de los bienes de estos señores de Candendo eran aforados al monasterio de San Clodio, como se reconoce en una ?Noticia de los bienes de la casa del Candendo, cuyo dominio directo es del Monasterio de San Clodio, según la declaracióh que parece haber dado D. Antonio Candendo, en el apeo hecho en 1673, por el escribano Juan García de Casal? (Documento 9º del Mazo 3.º, Legº 1º Nº 1º, del archivo). También les aforó bienes el monasterio de Acibeiro. Ya por el 28-II-1506, por ante Fr. Ares Rodríguez, monje y notario público del monasterio de San Clodio, hicieron el Abad y Monjes del mismo un foro a favor de LOPO DO CANDENDO y de la esposa de éste, Leonor Dalves. El foro abarcaba la casa y corral del lugar de Candendo, con sus viñas y cortiñas, árboles, entradas y salidas a montes, y con todo lo a él perteneciente. El tercio del lugar do Corbal, con su tercio de casas, lagar y viñas, y con la leira de viña que se hallaba en lugar llamado de la Fervenza. Por todo ello no tenían que dar al monasterio más que un capón y dos maravedises viejos y el quinto de las viñas. Por las casas y lugar de Corbal, diez blancas viejas? y el quinto de las viñas; y por la leira de Fervenza, lo que le correspondiese pagar por la renta de aquel lugar. El convento de San Clodio siguió aforando tierras y más tierras a los de esta familia como a Andrés Alonso de Chantada (o de Candendo) en 1620 (19-IV) ; otro foro en 23-IV de 1625, etc. GONZALO DO CANDENDO, a 14-V-1544, aparece tomando un foro del monasterio de San Clodio, por ante el escribano Alvaro do Convento. No consta que haya mediado ningún interés en este contrato, ni que el Gonzalo de Candendo hubiese de pagar renta alguna por razón de este acogimiento de foro. En 15-XII de 1548, Gonzalo do Candendo, y su esposa, Margarita Fernández, reciben en nuevo foro, del Abad y Monjes del monasterio de San Clodio, una viña en la Seara da Groba, que Gonzalo do Candendo había comprado a Pedro Lois, y otras tierras más, por ante el escribano Alonso Rodríguez; habiendo de ser la pensión, el quinto de las uvas, partidas por cestas. En 3-X-1553, por ante el escribano Domingo de Balboa, escribano del monasterio de Acibeiro, el Abad y los monjes aforaron a Gonzalo do Candendo y a su mujer, Margarita Fernández, vecinos de San Miguel de Lebosende, terrenos sitos en las Carballas, Veiga de Campo y Granja de Osebe. Gonzalo do Condendo otorgó testamento en 20-XI-1555 (en 9-VII-1567 ya había fallecido), por ante el escribano Rodrigo Pérez. Estuvo casado con Dª Margarita González. Fue vecino del lugar de Candendo, en la feligresía de San Miguel de Lebosende, habiendo dejado para la obra de la iglesia de dicha feligresía un cañado de vino blanco de renta, por razón de la sepultura en que se mandó enterrar. También dejó un moyo de vino blanco de renta al monasterio de San Clodio, con carga de una misa cantada y de tres rezadas cada año, en el día de San Martín. Instituye por sus universales herederos a sus dos hijos Pedro y Sabina. Volvió a testar en 5-III-1566, dejando a su mujer, a la que ahora, como en otros muchos documentos, llama Margarida Fernández) toda la herencia de Fernán González, clérigo, su cuñado, al que ambos esposos habían heredado, y que aparece en varias escrituras, comprando tierras, siendo vecino de la feligresía de San Salvador de Lamás, en la diócesis de Tuy (5- VI-1548; 5-XII-1556; 4-II de 1560; etc.). Tuvo por hijo, como queda dicho, a 1. D. Pedro González do Candendo, que sigue la línea 2. Dª Sabina González, que casó con Alonso Gómez do Campo. Los bienes de ésta se partieron a su muerte, entre su viudo y su madre; falleció en 13-XI-1575. D. PEDRO GONZALEZ DE CANDENDO. En 14-III-1567, por ante el escribano Basco Pérez, los vecinos de San Miguel de Lebosende, reunidos por el Párroco, a tiempo de la misa dominical, otorgaron su consentimiento para que D. Pedro pudiese edificar en la iglesia de dicha feligresía de San Miguel, una capilla a honor de Nuestra Señora del Rosario; oponiéndose Juan y Pedro da Verea, con otros dos o tres feligreses más, si no se les daban otras sepulturas en tan buen lugar como el que iba a ocuparse con aquella capilla. En 12-VIII-1594, por ante el escribano Antonio Díaz Piñeiro, hace redención de 1.200 ducados de principal, que en 25-XII-1591, por ante el escribano Pedro Alonso de Villasinón, había tomado a censo redimible de la Abadesa y monjas del monasterio de Ferreira, pagando también los réditos corridos hasta la fecha. Aparece efectuando muchísimás compras desde 1563. El convento de San Pablo de Valladolid, como heredero de Dª Leonor de Castro (condesa que había sido de Ribadavia), en 29-VI-1590, da poder a Fr. Gregorio de Portillo para parehacer ante la Justicia de Orense y reclamar y cobrar censos y má; que perteneciesen a aquella herencia. En 1-VIII-1590, Fr. Gregorio es sustituido por Pedro González de Candendo y por el hijo de éste, D. Lorenzo, para quitar del poder de Dª Antonia de Quiñones, viuda de Luis de Andrade, ciertos bienes que le tenía vendidos dicha Dª Leonor. En 24-XI-1608 se manda a D. Pedro que dé posesión de los prados de Reariz, del Souto da Regueira Vella, la huerta dos Castelos, y mitad del lugar do Sebe, que por la escritura de partija de 1576 habían quedado en usufructo a su cuñado; según pedimento hecho ante la Justicia de la fortaleza de Castro Cabadoso . Tuvo por hijo. a D. Lorenzo González de Candendo, abad de Santa María de Lamás, y a Dª María González, pero la verdad es que, a pesar de tanto documento relacionado con su vida, ignoramos el nombre de su esposa. Don Lorenzo, en 27-XI-1611, hace una cesión al cirujano Marco da Branca por las asistencias que hizo a su padre, D. Pedro, en conformidad del poder que le dio en su testamento. Testó en 24-XI-1608, ante Sebastián de Reguenga, escribano de la feligresía de Lebosende, de la jurisdicción de San Clodio. Instituye la capilla de Nuestra Señora del Rosario, la misma que había mandado levantar en la iglesia parroquial de Lebosende, con una misa diaria perpetua. Ordena que haya tres capellanes para celebrar estas misas y para ayudar al párroco a oficiar la misa mayor, en domingos y días festivos, habiéndose de pagar a cada uno 25 ducados y la casa en que vivir; y al cura 4 ducados anuales por el cuidado de hacer cumplir la fundación. Por el mismo testamento, y como complemento de dicha fundación, establece igualmente una obra pía de dotes para doncellas y estudiantes. Con la misma fecha, y bajo el mismo testamento, fundó vínculo de todos sus bienes, que señala por menor, agregándolos a dicha capilla y nombrando por primer patrono y sucesor a su nieto Andrés Alonso de Candendo (o de Chantada) (hijo de Pedro Alonso de Chantada y de su hija, la citada Dª María González), así como a todos sus legítimos descendientes. En el 26 de octubre de aquel año de 1611 ya había fallecido D. Pedro, pues existe un testimonio de real provisión, de esta fecha, en que Pedro Alonso de Chantada, vecino de Lebosende, apela de ciertos autos por la Real Audiencia de Galicia, en que se declaró no haber lugar a alzar el secuestro de los bienes fincables por muerte de D. Pedro. Y en 26-III-1612, es comisionado Juan Vidal, en virtud de otra real provisión, para que, con vara de Justicia, pasase a costa de Pedro Faria, escribano de asiento de la Audiencia de La Coruña, a hacer cumplir con los Reales Autos, dados para la remesa de los obrados en el asunto, a dicha Chancillería. Entonces Pedro Alonso de Chantada apela a la Real Chancillería de Valladolid, defendiendo los bienes heredados por su hijo, consiguiendo sentencia contra todo lo acordado en La Coruña, con la devolución de los bienes exigidos y reclamados, bajo pretexto de que Pedro González de Candendo se había enriquecido mucho con malas artes. D. ANDRES ALONSO DE CANDENDO (O DE CHANTADA).Casó con Dª María Pardo Ribadeneira, dotada por escritura de 17-III de 1629, por su hermano D. Juan Pardo de Ulloa Ribadeneira, regidor de la ciudad de Orense. Esta señora era hija del capitán D. Pedro Pardo de Ribadeneira y de Dª Teresa de Lemos, difuntos ya en 1629. La dote era verdaderamente espléndida y consistía en toda la fincabilidad que podía corresponderle por las tierras de sus padres; mil ducados de vellón que le había prometido para su casamiento Dª Beatriz Feijoo de Noboa Fajardo y D. Bernardo Saavedra, vecinos de Sevilla, según escritura al efecto otorgada. Don Andrés Alonso también dotó, por vías de arras, a Dª María con la décima parte de todos sus bienes, pero bajo condición de que esto no tuviese efecto si ?sta se muriese sin tener hijos (por ante el escribano Diego Sánchez). D. Andrés testó en Lebosende, a 22-V-1655, por ante el escribano Miguel Cid. Manda se le dé sepultura en la capilla fundada por su abuelo D. Pedro, y que se cumplan, de sus bienes libres, los legatos que no haya podido cumplir de su abuelo. Faculta a su esposa para hacer mejora de tercio y quinto de sus propios bienes, en favor de uno de sus hijos, el que ella nombrare y en los bienes que élla señalare; instituyendo por herederos universales a sus hijos, que lo fueron 1. D. Antonio Candendo Pardo Ribadeneira (o Juan Antonio, como es llamado algunas veces), que sigue la línea. 2. D. Andrés. 3. D. Benito. 4. Dª Teresa y 5. Dª Jacinta. D. (JUAN) ANTONIO DE CANDENDO PARDO RIBADENEIRA. Por bula del papa Alejandro VII, expedida en Roma, en agosto de 1655, se le dispensa el impedimento de tercer grado de consanguinidad, a fin de que pueda contraer matrimonio con Dª María Ana Ribadeneira. Esta señora ya había enviudado en 13-VI-1666, en que hace donación, por ante el escribano Pedro Amor, en favor de su hijo D. Andrés, para que pudiese ordenarse, señalándole una casa y lugar en Lebosende, de donde ella era vecina; así como una porción de viñas, soutos y montes, de valor todo ello de más de 1.800 ducados, con las pensiones que tuviesen y con facultad de poderlos enajenar. Doña María otorgó su testamento en 22-I-1670, por ante el escribano Pedro de Amor, siendo vecina de Lebosende. Mejora en tercio y quinto de todos sus bienes muebles y raíces, derechos y acciones, a su hijo D. Benito, además de lo que le tocare de su legítima; e instituye por sus herederos a sus hijos 1. D. Juan Antonio Candendo Pardo Ribadeneira, que sigue la línea 2. D Andrés, presbítero, que testó en 21-V de 1710, por ante el escribano Domingo González. 3. Dª Teresa, que casó con D. Pedro de Rivera. 4. D. Benito, que hizo donación inter vivos en favor de D. Ignacio de Quiroga de todos sus bienes, a condición de que éste le sustente y conserve como había vivido hasta entonces (17-XI-1712). 5. Dª Jacinta (difunta cuando testó su madre, pero que había casó con el capitán D. Lorenzo de Noboa, del cual había tenido por hijo a D. Juan y a Dª María de Noboa Candendo). EL LDO D. JUAN ANTONIO CANDENDO PARDO RIBADENEIRA, que en 16-I-1679, por ante el escribano Antonio Feijoo, redime un censo entregando al convento de Sta. Clara de Allariz los 500 ducados de principal que había sacado del mismo convento, en junio de 1677. Por el año de 1682 (16 de julio) logró una real provisión de la Real Chancillería de Valladolid para citar y emplazar a D. Francisco Pardiñas y Villardefrancos, para que éste y otros comprendidos pagasen varios réditos relacionados con la fundación de la capilla del Rosario. Cas6 con Dª Ana María Pungín, según su testamento, otorgado en 16-X-1675, por ante el escribano Pedro de Amor, cuando ya era fallecida su esposa, y él había recibido el presbiterado. Declara haber tenido por hijos a 1. D. Juan Antonio Candendo Pardo Ribadeneira, que sigue la línea 2. Dª Benita, que casó con, D. Diego de Quiroga y Taboada. Ambos esposos, en 18- X-1691, ante el escribano Jose Blanco de Castro, otorgan un poder a favor de su hermano, D. Antonio Candendo, vecino de Lebosende, para cobrar contra los bienes y herederos del capitán Hlas López Mosquera, y de su mujer Dª María de Puga Vaamonde, vecinos que habían sido del lugar do Coedo, en San Lorenzo da Pena, los réditos de tres años de un censo de 500 ducados de principal, que aquellos habían tomado en 1672, de D. Juan Antonio. 3. Dª Micaela. 4. Dª Antonia, monja profesa en el convento de Allariz. El Ldo. D. Juan Antonio Candendo Pardo Ribadeneira feligresía en 24-X-1684, sucediéndole en la casa de Candendo su hijo primogénito, el capitán D. JUAN ANTONIO DE CANDENDO PARDO RIBADENEIRA, el cual, en una información que dio en 1685, prueba que era hijo legítimo y el único varón que había quedado del matrimonio de sus padres y que por muerte de su padre, ocurrida en la fecha expresada, le correspondía el patronato de la capilla del Rosario, vínculo y mayorazgo fundado por Pedro González de Candendo. Dio testimonio el escribano Pedro de Amor. En 5-XII-1695, el Provisor de la diócesis de Orense, a petición de D. Juan Antonio, extiende un despacho, a fin de que D. Andrés de Candendo, capellán de la fundación mencionada, entregue las llaves de la capilla con sus ornatos, para nombrar otro capellán que pudiese cumplir con las misas, que él no podía celebrar por su larga edad y a causa de su achaquez (153). Don Andrés había puesto pleito al patrono de la fundación, D Juan Antonio, sobre el pago de la limosna de misas de éste le debía satisfacer, recayendo unas letras de la Nunciatura (1-X-1897), pues D. Juan Antonio había apelado de las sentencia del tribunal eclesiástico de Orense, y más tarde de la del metropolitano de Santiago (154). Total, que el capitán D. Juan Antonio, en 2-IX-1704, por ante el escribano Gregorio Pérez Rivera, consignó a D. Andrés 330 reales anuales, y el repto hasta 400 reales ?en diez ollas de vino tinto que D. Juan Antonio le dará en su bodega de la Lagoa, por el mes de Septiembre de cada año?. Sus hermanas Dª Benita y Dª Micaela, en 25-II-1686, ante el citado escribano, le dan poder para que en su nombre cobre y reciba cualesquiera cantidades y rentas de pan y vino que se quedaron debiendo a su padre, D. Antonio, hasta el día en que murió. Consta documentalmente su matrimonio con D.-? Antonia de Aldao (156). En 10-XI-1687 otorga una escritura, juntamente con D. Diego de Quiroga y Taboada, y en unión con su hermana Dª Benita, al objeto de casar a ésta con el D. Diego, a cuyo efecto D. Juan Antonio le ofreció 200 ducados por vía de dote, y D. Diego 1.500 (157). Mal debió cumplir nuestro D. Juan Antonio sus promesas por- que, dieciséis años después, es llevado el asunto a los Tribunales de Guerra de la Capitanía General por D. Diego, dueño del coto de Tuiriz, como padre de los hijos que le habían quedado de la Dª Benita, contra el capitán D. Juan Antonio de Candendo, su hermano, vecino de San Miguel de Lebosende, por cuantía de 25.264 reales y ochenta cañados de vino, que estaba-debiendo de la dote de Dª Benita. Don Diego se avino posteriormente a una concordia con su cuñado; pero los ánimos debieron de volver a agriarse porque, según testimonio del escribano Rosendo de Oreiro, después de librarse un mandamiento ejecutorio, pasaron varios lances entre Dª Jacinta Antonia de Aldao, mujer de D. Antonio, y el ejecutor comisionado, por resistirse a la tra4a de ejecución y al embargo de sus bienes. Fueron puestos en venta cantidad de moyos de vino y algunos muebles; aparece oponiéndose más Wrde D. Juan Antonio; hubo informaciones por una y otra parte; salió en tercería la Dª Jacinta, y, por sentencia pronunciada en 6-XI de 1702, se mandó proceder en la ejecución y venta de los biMes embargados, y más que resultasen ser del señor de Candendo, hasta hacer pago a D. Diego de Quiroga y Taboada de los 23.224 reales que se restaban de la dote y legítima de su mujer (158). Dos años más tarde, en 6-V-1704, por ante el escribano Pedro de Amor, el capitán D. Juan Antonio de Candendo Pardo y Ribadeneira, hace cesión en favor de José Francisco de Quiroga y Taboada, como poder habiendo de su padre. D. Diego de Quiroga, dueño de las casas de Tuiriz y Abuime, de un censo de 3.000 ducados de principal y 1.650 reales de réditos anuales, que D. Juan Antonio vendiera a D. Pedro González Lara, tesorero general de los estados de Lemos, vecino de Monforte, y de su mujer Dª Isabel García (con fecha de 29-IV-1703, por ante el citado tantas veces D. Pedro de Amor) (159). No debió lograr hijos de su matrimonio, pues vemos heredando el mayorazgo de esta casa a D. IGNACIO DE QUIROGA Y TABOADA, como hijo de Dª Benita de Candendo Pardo y Ribadeneira y de su mericionado esposo, D. Diego de Quiroga y Taboada. Existen documentos de este nuevo señor de Candendo, fechados en 9-I- 1712 (160). Debía andar remiso D. Ignacio en cumplir las cuentas de la administración de la obra pía, fundada por D. Pedro en la iglesia de Lebosende, hasta el punto de que en 27-IX-1715 el Provisor de Orense le envió un despacho para urgirle su cumplimiento, penando con excomunión mayor a cualquier clase de justicia o de ejecutor que entendiese contra los bienes de aquella fundación; si bien en 21-VIII-1717 siguióse otro despacho del Provisor para notificar a D. Ignacio una prórroga de 15 días para rendir cuenta de aquella administración, por ser el patrono de la misma. Don Juan Antonio debió morir antes del 21-II-1714 (aun firmaba documentos en enero de 1709), porque en la fecha citada, su viuda de una parte, y de otra sus cuñados y sobrino D. Igancio, acuerdan que éstos den a aquella señora viuda, diez mil reales de vellón en seis plazos y además por su vida cinco moyos de vino tinto de renta; obligándose también a, pagar los funerales de D. Juan Antonio, a desempeñar la plata empeñada del mayorazgo que se expresa por menor y a pagar los lutos de Dª Jacinta. Esta señora, a juzgar por un atestado de 7-IV-1718, debió de volver a contraer segundas nupcias con D. Antonio de Ponte y Andrade, el cual mueve pleito al D. Diego por incumplimiento de lo acordado con Dª Jacinta . D. Ignacio de Quiroga y Taboada fue vecino de la villa de Pontevedra, como se deduce de la instancia al Sr.?obispo de Orense, en que solicita se reduzcan las cargas pías y memorias que gravitaban sobre los bienes y rentas del vínculo fundado por D. Pedro, como se haHía realizado ya en tiempo en que era patrono D. Juan Antonio; y fundaba su petición en la baja de los censos y en que no se pagaban ya los juros. En 23-VI-1719 consigui6 del Provisor del obispado de Orense que decretase una paulina contra todos los que se hubiesen apoderado de los bienes muebles y alhajas de su casa y no los restituyesen. Hermanos de D. Ignacio fueron: Dª Beatriz Quiroga, que casó con D. Gonzalo de Prada y tuvo por hijo a D. José de Prada; D. Lope Quiroga, que en 1728 dio comienzo a un pleito con su hermano D. Ignacio por demanda de alimentos; y D. Andrés Ventura Quiroga. D. Ignacio casó con Dª Sebastiana de Aldao, y tuvo por hijo a D. Manuel Mariano, que sigue la línea., debiendo haber feligresía sobre el 22-IV-1738, a juzgar por las cuentas de sus funerales. D. MANUEL MARIANO GARCIA Y QUIROGA casó con Dª Rosalía de Oya Miranda y Ceta y tuvo por hijos a 1. D. Antonio Micael, que sigue la línea 2. Dª. Taría Josefa Garza Quiroga, que casó con D. Pablo Troncoso, de quien ya era viuda en 1793 y tuvo por hijos a a. D. Blas Ramón Troncoso Garza y Quiroga, que sigue la línea b. D. Pablo Troncoso y Garza, que también sigue la línea c. D. Francisco Javier Troncoso, que también sigue la línea. D. ANTONIO MICAEL GARZA Y QUIROGA fue dueño de la casa y torre de Candendo; testó en l8-II-1800, declarando heredera a su hermana Dª María JOsefa por ser él soltero (por ante el escribano de Madrid D. Manuel Alonso de Isla). Dª MARIA JOSEFA GARZA Y QUIROGA heredó, pues, de su hermano D. Antonio, la casa de Candendo, sucediéndole en ella primeramente su hijo EL DR. D. BLAS RAMON TRONCOSO GARZA Y QUIROGA, que suele añadir siempre a su nombre, en los numerosos documentos de su señorío, ?del gremio y claustro de la Universidad de Santiago, presbítero, residente en San Andrés de Barrantes, del arzobispado de Santiago?. En 20-III-1830 presentó numerosos docu- mentos, en la demanda que contra él siguieron, en aquel entonces, los vecinos de Lebosende, Miguel Nogueiras, Manuel Candendo y otros, sobre pago de los dotes de las huérfanas parientes de Pedro González de Candendo, fundador del vínculo y casa de este nombre. Entre otros documentos, presenta una escritura de 20-V-1666, por la que se manda que se cumpla la reducción de cargas, hecha en 15-XII-1633 por el Sr. Provisor de Orense; otra, de una visita de 1666, donde consta que la misa diaria de la fundación fuese reducida a cuatro semanarias; y que la dote para estudiar tres estudiantes se redujese también a uno sólo, dando 30 ducados anuales. Otra escritura se refiere a cómo solamente se observaba el cumplimiento de las cuatro misas, así como el pago de los cuatro ducados anuales al Cura, pero no así las dotes de doncellas y estudiantes. Sucedióle en la casa de Candendo D. PABLO TRONCOSO Y GARZA, su hermano, a quien una real provisión de 13-X-1831 manda se le dé posesión de los vínculos y mayorazgos de pazo do Monte, Barrantes, Torre de Caldas, Rairiz, casa de Candendo, etc. También a éste le sucedió su hermano I D. FRANCISCO JAVIER TRONCOSO Y GARZA, que casó con Dª Carmen de la Maza, la cual heredó a su marido, casando en segundas nupcias con D. Jerónimo Malvar, que hizo el retablo nuevo en la capilla de Nuestra Señora del Rosario. La obra fue rematada por el maestro Lucas Vázquez en 1.700 reales, firmándose la contrata en Pazos de Lenteiro (sic) a 6-IX de 1857. De ahí que la casa de Candendo, con sus numerosísimos bienes, haya pasado a los MALVAR, y por éstos a los BECERRA (VER BECERRA Y MALVAR).
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
