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Castellano, de Tierra de Campos, en Valladolid. Aunque en Galicia abundan más los OCAMPO y sobre todo los DOCAMPO (VER DOCAMPO), hubo familias que conservaron más bien el apellido CAMPO y CAMPOS. Tales apellidos aparecen en numerosos puntos de España, sin que sea posible señalar el lugar común de donde todos proceden. A juzgar por la heráldica empleada por los de Galicia, debieron tener el mismo solar que los establecidos en Sequeros y en Ledesma (provincia de Salamanca), HERNÁNDEZ DEL CAMPO y FERNÁNDEZ DEL CAMPO, ya que los blasones usados por unos y por otros son idénticos. Aparecen pleiteando por su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid los de tierra de Valdeorras, en 1816. Los de Sta. María de Mántaras (municipio de Irijoa, en el partido coruñés de Betanzos) dejaron larga descendencia en Popayán (Colombia); así como los Sta. María de Figueira establecieron en Guayaquil (Ecuador). Los de Valdeorras D. JOSE CAMPO empadronado como noble (no se dice el año), casó con Dª Bárbara Rodríguez; fueron vecinos del lugar de Baldes (jurisdicción de Valdeorras); tuvo por hijo a D. FRANCISCO CAMPO, que casó con Dª Francisca de Losada; vecinos de Córgomo (feligresía de Santa Marta de Córgomo, ayuntamiento de Villamartín, partido de Valdeorras); tuvo por hijo a D. JOSÉ CAMPO, empadronado como noble en los años de 1786 y 1788 por la jurisdicción de Valdeorras; casó con Dª Lhcía Gómez, empadronado como noble en 1801, en Montefurado, cuando ya era viuda, y de donde era vecino (ayuntamiento de Quiroga) ; tuvo por hijo a D. JOSÉ CAMPO, vecino de Santa María de Villaester (ayuntamiento de Quiroga), que pleiteaba por el reconocimiento de su hidalguía, en 1816, y en la Real Chancillería de Valladolid. Los de Santa María de Mántaras, con descendencia en Colombia D. GREGORIO SIMÓN DEL CAMPO, sargento mayor de las Milicias de Cartago (Popayán), nacido en Santa María de Mántaras (municipio de Irijoa, partido de Betanzos); casó con Dª Bárbara Rivas, nació en Nóvita; era hermano, o deudo muy próximo, de D. Bernardo del Campo, marqués del Campo, embajador de España en Londres. Se encontraba ya en Indias por1737 cuando fue nombrado, por ser noble, síndico procurador de Mioño (Valle de Sámano, en la provincia de Vizcaya), de donde habían sido regidores varios de sus antepasados. Se avecindó en Cartago (obispado de Popayán), donde ejerció importantes cargos. Su esposa era hija del maestre de campo D. Juan de Rivas; y tuvo por hijos a 1. D. Manuel Antonio del Campo y Rivas, que sigue la línea. 2. D. Francisco Felipe del Campo y Rivas nacido en Cartago, colegial en el de S. Bartolomé en 1766; licenciado y doctor en Leyes y en sagrada Teología por la universidad de Santo Tomás, de Bogotá; abogado de las Reales Audiencias de Santafé y de Quito; ordenado de sacerdote en 1777; fue cura de Zipaquirá, y racionero de la catedral santafereña en 1790; inició en Santafé la fundación de una escuela pública de pintura, dibujo, canto y música; canónigo de la metropolitana en 1799; perdió la razón al no dársele el rectorado del colegio mayor y seminario de San Bartolomé, quitándose la vida el 5-VI-1802. 3. Dª María Manuela del Campo y Rivas, religiosa. 4. Dª Juana Antonia del Campo y Rivas. 5. Dª María Teresa del Campo y Rivas, que casó con D. José Mª García Conde, hijo del andaluz D. Juan José García Conde y de Dª Antonia Ruíz Montero. D. MANUEL ANTONIO DEL CAMPO Y RIVAS, nacido en Cartago y fue bautizado allí el 12-IV-1750; cl. de San Bartolomé, licenciado y doctor en Derecho Canónigo por la universidad santafereña de Santo Tomás; consultor del Santo Oficio en 1774; alcalde ordinario en su ciudad por tres años consecutivos y maestre de campo de sus Milicias, etc.; abogado de las Audiencias de Santafé y de Quito; oidor de la Chancillería de Guatemala; alcalde del Crimen y prior en la de México; por 1792 se hallaba en Madrid; y previa una información de nobleza, le fue otorgada la cruz de Cabo de la Orden de Carlos III, en 1811. Los de Santa María de Figueira, con descendencia en la ciudad de Guayaquil D. JOSÉ DEL CAMPO Y VILLA, nacido en Santa María de Figueira (acaso Santa María de Figueiras, en el Giro de la Rocha: Santiago de Compostela) se estableció en Guayaquil, donde casó con Dª Manuela Ayala y del Castillo, nacido en Villa de Baba; en 10-X-1780, pidió al Cabildo de Guayaquil informase sobre su calidad y buenos procedimientos; fue regidor y alcalde mayor provincial, desde 1785 a 1787; y falleció en Guayaquil, el 14-VI-1798; tuvo por hijos a Pedro, María y José Julián del Campo y Ayala, los dos últimos con sucesión. De este apellido, aunque no es de origen vasco, hubo varias y distintas casas en las Vascongadas y Navarra. Una radicó en Guernica (Vizcaya), junto al árbol, pero libre de la jurisdicción de dicha villa, y tuvo línea en Laguna de Cameros (Rioja) y en Labastida (Álava). Otra casa, alavesa; (que probablemente dimanó, según indican sus armas, de los solares de Campo sitos en el lugar de Oruña, de la provincia de Santander, y en el Valle de Tudela, perteneciente al Valle de Mena, en la provincia de Burgos), hubo en el lugar de Maroño, tierra de Ayala, con rama en la villa de Salinas de Añana. Y también moró en Álava, en la villa de Oyón, del partido judicial de Laguardia, una rama de Campo, derivada de la casa de Hernández del Campo, de Salamanca. En Guipúzcoa, Martín Campo era Jurado de Vergara, en 1346. Juan Pérez Campo, probó su hidalguía ante la Justicia ordinaria de la misma villa en 1575, y Felipe Ignacio Campo, ante la de Motrico, en 1703. En la villa del Roncal (Navarra), tuvo asiento otra casa de Campo, dimanada del solar del mismo apellido en la villa de Castrogeriz (Burgos), y sus líneas pasaron a Villoslada (Rioja) y al Perú. Hay en Cantabria varias casas que no tienen parentesco entre sí. La casa de Campo de Oruña de Piélagos fue solar del Caballero de Santiago Don Domingo del Campo y la Maza, que tomó el hábito en 1745 y fue Capitán del Regimiento de Alcántara. Los Campo de Laredo eran originarios del solar de Puente San Miguel. En Laredo nació en 1656 Don Antonio del Campo Rosillo, Caballero de Santiago y con esta familia vinculó Don Juan Antonio Lorenz de Rada, hermano del Caballero de la Orden de Santiago Don Francisco. Descendía de esta casa el Marqués de las Torres de Rada Don José Francisco Lorenz de Rada, Canciller Mayor de México que llevó por armas un escudo con el campo de oro y tres fajas de veros de plata y azur. Hubo casas también en Cornazo a la que perteneció el Caballero de Calatrava Don Pedro Antonio del Campo; de la rama de Arce en Piélagos, el Caballero de Alcántara Don Manuel de Solarana y Herrera y varias personalidades más. De la Casa de Trasmiera de Bosqueantiguo era Don Francisco Antonio del Campo y Alonso, primer Conde de Campo-Ciro, título recibido el 27 de noviembre de 1797 De este mismo linaje procedían los condes de Peñacastillo.  

Escudos de Armas del apellido:
Cotarelo recoge también este escudo de los Campos: Siete escaques, de sinople, alzados, y ocho de oro, en campo de azur. Descripción que pugna con las leyes de la Heráldica. Acaso quiso describir estas otras Armas: Siete jaqueles de gules, alzados sobre ocho hundidos, de oro. En campo de azur, un sotuer, de oro, acompañando de cuatro flores de lis, del mismo metal; bordura de plata, con ocho crecientes, de azur. La casa de la villa del Roncal (Navarra), ostentó las mismas armas del solar de Campo de Castrogeriz (Burgos), del que era originaria, y que se organizan así: En campo de plata, un chevrón de gules, acompañado de tres hojas de trébol de sinople, dos en lo alto y una en lo bajo. La casa de Guernica (Vizcaya): De sinople, con el árbol de Guernica de oro, diestrado, en punta, de dos bueyes de su color natural, paciendo, y brochante sobre el todo, una banda de gules. La casa del lugar de Maroño, en Álava: Partido 1º, jaquelado de quince piezas, ocho de oro y siete de veros de azur y plata, y 2º, de plata, con un brazo moviente del flanco diestro, armado de sable y empuñando una espada de azur, que sostiene en la punta una cabeza coronada, goteando sangre. Bordura general de gules, con ocho sotueres de plata. Divisa: "El vero azul me dio el ser ? por triunfar de un Rey guerrero ? hoy en el campo mi acero ? Campo me dio a conocer", puesta en letras de azur sobre un volante de plata. La rama de la familia de Campo salmantina que moró en la villa de Oyón (Álava), traía, según una ejecutoria de 1758: "Un sotuer acompañado en jefe y en punta de dos flores de lis puestas en situación de faja; en el flanco diestro de un árbol con dos lobos empinados a su tronco, y en el flanco siniestro, de un castillo puesto sobre ondas de agua". Los de Aragón traen: en campo de oro, tres fajas de azur, cargada cada una de una estrella de oro. Los de Galicia traen: en campo de oro, siete jaqueles de gules; bordura de oro, con ocho aspas de gules. De la casas de Campo en Trasmiera fue importante la casa solar del Campo-Solórzano en Solórzano cuyo escudo del apellido Campo existe en la fachada y se presenta: León rampante coronado diestrado de una palma y siniestrado de un creciente y tres estrellas; en jefe una panela y en punta, hacia el cantón siniestro un ancla; Lleva una inscripción que dice "Armas del Campo". Otro escudo cuartelado presenta en el primer cuartel las mismas armas. Hay asimismo otro solar importante en Calizano, cuyas armas aun existen en la fachada de una casa muy parecidas a las que hemos visto en Solórzano, pero con el león surmontado de una panela y en el cantón superior izquierdo el creciente y las tres estrellas al pal. En Pontones se ven también dos escudos del apellido Campo, con idénticas figuras a las que acabamos de ver.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. Los Gentiles por la figura del ancla significaban aquel que habia asegurado bien su fortuna, y sus negocios. Es también símbolo de la esperanza y la seguridad que debemos tener en Dios. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. El buey, desde que se representaban en las medallas del emperador Vespasiano, simboliza el trabajo y la abstinencia. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. Vicente Gonzaga, cuarto duque de Mantua, estableció en el año 1608 la Orden Militar de la Preciosa Sangre, en honor de las tres gotas de sangre que de Jesucristo se conservan en dicha ciudad. El símbolo de esta Orden fuen un caliz, y de ahí que los descendientes de los cofrades lo lleven en sus blasones. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.