Concedido el Título a D. Diego de los Cobos y Mendoza (hijo del célebre secretario de Carlos V, D. Francisco de los Cobos, y de su esposa Dª María Sarmiento y Mendoza, VI condesa de Ribadavia). VER COBOS, DE LOS; VER SARMIENTO DE MENDOZA, línea de los Condes de Ribadavia). El Título original, concedido y firmado por Carlos V, a Dª Francisca Luisa de Luna Cobos y Mendoza, está fechado en Madrid, a 18-II-1543, y se guarda en el archivo ducal de Medinaceli, Sección Camarasa, Legº 2. Los marqueses de Camarasa entroncaron con muy nobles y antiguas familias gallegas: (VER ARIAS, Casa de San Miguel das Penas; VER BOLAÑO, Casa de Torés; COBOS, Línea de los Marqueses de Camarasa; VER GAYOSO DE LOS COBOS; VER JUNQUEIRAS; VER LÓPEZ DE LEMOS;-VER OZORES, Casa de Teanes, etc., y SARMIENTO DE MENDOZA, Línea de los Condes de Ribadavia). Actualmente es marquesa de Camarasa la Excma. Sra. Duquesa de Medinaceli.
Escudos de Armas del apellido:
Las desconocemos. El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
