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Linaje catalán, originario del lugar de su nombre, en el partido de Solsona (Lérida). Ostentó el título de conde de Múnter y entroncó con muy nobles familias catalanas. I. Miguel de Clariana y Seva, contrajo matrimonio con doña María Catllar y fueron padres de II. José Clariana Catllar y Seva, que en su esposa doña María de Ardena y Sabastida, tuvo a III. Miguel de Clariana y Sabastida, natural de Barcelona y primer conde de Múnter por real despacho de 1690. Casó con doña Teresa de Gualbes y Sentmenat, naciendo de esta unión : 1º Antonio de Clariana y Gualbes, bautizado en la catedral de Barcelona el 15 de septiembre de 1683. Fue admitido caballero del hábito de San Juan, en el Gran Priorato de Cataluña en 1701. 2º Juana Clariana Gualbes, bautizada en la catedral de Barcelona el 6 de septiembre de 1695, esposa de Antonio de Magarola, y ambos padres de a) Antonio de Magarola Clariana, bautizado en la catedral de Barcelona el 11 de agosto de 1723, y b) José de Magarola Clariana, bautizado en la catedral de Barcelona el 30 de noviembre de 1726. Ambos fueron caballeros de San Juan, en el Gran Priorato de Cataluña, y 3º María Clariana y Gualbes, esposa de José Camprodón y Sant Dionís. Con sucesión. Por real carta de 8 de febrero de 1756 sucedió en el Condado de Múnter doña María Josefa de Clariana y Montaner, que había casado en 1754 con Juan de Sentmenat y Boixadors, tercer marqués de Sentmenat, y debido a este enlace quedó el título de conde de Múnter en la casa de los citados marqueses, grandes de España, en la que continúa.

Escudos de Armas del apellido:
De oro, con tres bandas de gules. Así las trajeron siempre los Clariana, condes de Múnter. Algún autor señala también a los Clariana de Cataluña estas otras armas : De azur, con un ala de plata acompañada de ocho estrellas del mismo metal puestas en situación de orla. Y de azur, sembrado de estrellas de plata. En campo de oro, tres bandas de gules.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones.