Constituyen un mismo linaje estos dos apellidos. El primitivo solar de ambos fue el lugar de Cerdán, que dio nombre al linaje y que estaba en la antigüedad enclavado en el término de Zaragoza. Hace mucho tiempo que dicho lugar es un despoblado, ignorándose la época y la causa de su desaparición. El primer caballero del linaje de quien se tiene noticia lo menciona mosén Jaime Febrer en sus «Trovas», y lo llama Gil Cerdá, añadiendo que tenía su noble y antigua casa solariega en el pueblo de Villerdá, de las inmediaciones de Zaragoza. Ese pueblo que, sin duda, estaba próximo al de Cerdán, debió como éste, desaparecer hace mucho tiempo, pues no figura en ninguno de los diccionarios geográficos que hemos consultado. El hecho de que Febrer apellide Cerdá y no Cerdán al citado Gil no quiere decir que estos apellidos fueran distintos. Lejos de ello, hay una prueba concluyente de que ambos eran un mismo linaje, y nos la ofrece el escudo que el citado Gil Cerdá traía y que no era otro que el que ostentaron varias antiguas casas de Cerdán, dimanadas del solar del desaparecido pueblo de ese nombre. Entendemos, pues, que del primitivo solar del lugar de Cerdán dimhnó la casa del pueblo de Villerdá, como igualmente la del mismo linaje, radicada en el lugar de Escatrón (del partido judicial de Caspe, en la misma provincia de Zaragoza), de la que, a su vez, procedieron las casas de los lugares de Sobradiel, en el partido de Zaragoza; de Usón, del partido de Sariñena (Huesca) ; de San Juan de Siest o Sieste, del partido judicial de Boltaña, también en la provincia de Huesca, y de Pinseque, del partido judicial de Almunia (Zaragoza). Ramas de todos esos solares (algunas de ellas apellidándose indistintamente Cerdán y Cerdá), no sólo extendieron el apellido por Aragón, sino que lo llevaron a Valencia, Alicante, Cataluña y Baleares. Volviendo a Gil Cerdá, citado por Febrer, añadiremos que floreció en mediados del sigla XII y que sirvió al rey don Jaime I de Aragón en la conquista del reino de Valencia, distinguiéndose en el sitio y asalto de la villa de Biar, del partido judicial de Villena (Alicante). Dejó sucesores en esta provincia, que crearon nuevas ramas con el apellido Cerdá, morando una de ellas en la villa de Castalla, del partido judicial de Jijona. También menciona mosén Jaime Febrer a otro caballero que floreció en la misma época del anterior y que se llamaba Domingo Cerdá. No indica su procedencia pero descendía, sin duda, de uno de los solares aragoneses de Cerdán, porque sus armas eran las mismas que algunos de éstos ostentaron. Pasó a la conquista de Valencia, sirviendo al rey dom Jaime I de Aragón, y se distinguió mucho en aquella campaña. Quedó establecido en Valencia y dejó descendientes, que crearon la casa de este linaje en Játiva, cuyos caballeros fueron señores del lugar de Cerdá (al que dieron nombre), perteneciente al partido judicial de dicha ciudad, y se apellidaron indistintamente Cerdán y Cerdá. También en mediados del siglo XIII habían pasado los de este linaje a Cataluña y a las Baleares. En Cataluña fundaron nuevas casas, en la villa de Moyá (Barcelona) y en la de Palhu (Gerona). Con respecto a las Baleares, dice Bover que cuando el rey don Alonso III de Aragón conquistó el reino de Mallorca en 1285, le prestaron juramento y homenaje tres caballeros del linaje que nos ocupa. Este linaje aragonés tuvo rama en Tudela (Navarra), que edificó allí casa-palacio. El fundador de esta rama y su ascendencia pueden verse en nuestra "Enciclopedia Heráldica y Genealógica". Aragonés. Del desaparecido lugar de Cerdán (Zaragoza). Una rama pasó a Valencia, donde se apellidó Cerdá.
Escudos de Armas del apellido:
El caballero Gil Cerdá, citado por Febrer, que tenía antigua casa solar en el lugar de Villerdá, de las inmediaciones de Zaragoza, y que ayudó a don Jaime I «el Conquistador» en la toma de la villa de Biar (Alicante), traía : De plata, con una flor de lis de azur, acostada de dos gallos también de azur, puestos en las hojas o brazos de la flor de lis. Bordura jaquelada de oro y sable en dos Orden es. El caballero Domingo Cerdá, que también nombra Febrer, y que se distinguió en la conquista de Valencia, llegando a apoderarse de varios pueblos de su huerta, tenía escudo cuartelado 1º y 4º, de gules, con un sotuer de oro, y 2º y 3º, de plata, con un lobo andante de sable. Los de la casa de Moyá (Barcelona) ostentan : De gules, con un ciervo pasante de plata acornado de oro. Otros en Cataluña traen : De gules, con un ciervo pasante de oro. Los de Mallorca tienen : De azur, con un ciervo de plata puesto en salto. Los de la casa de Palau (Gerona), pintan en campo de azur un perro en salto de plata, acollarado de sable. Cuartelado: 1º y 4º, de gules, con un sotuer de oro; y 2º y 3º, de plata, con un lobo andante de sable. En campo de plata, un monte de azur, sumado de una flor de lis del mismo color, acostada de dos gallos, también de azur, crestados de gules, picados y armados de oro y puestos en los brazos de la flor de lis; bordura jaquelada de oro y sable. Los de Valencia y Murcia traen escudo cuartelado: 1.° y 4.°, en campo de gules, un aspa de oro, y 2.° y 3.°, en campo de plata, un lobo andante, de sable. Los de Cataluña y Mallorca traen: en campo de azur, un ciervo de plata, puesto en salto.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El ciervo simboliza ánimo esforzado, que saca y recobra energías aún en las ocasiones más adversas. Representa al soldado experimentado y prudente que aguarda cautamente la llegada de sus adversarios.
