En la villa de Mondragón, del partido de Vergara (Guipúzcoa). I. Domingo de Cénica y Oquendo casó con doña María San Juan de Iturrate, y fueron Señores de la casa solar de Oquendo en Salinas de Léniz (Guipúzcoa) durante la segunda mitad del siglo XVI. Procrearon a II. Pedro de Cénica e Iturrate, que contrajo matrimonio con doña Magdalena de Narbaxa, y fueron padres de 1º Antonio de Cénica y Narbaxa, llamado también Antonio de Cénica y Oquendo, que sigue, 2º, 3º y 4º Juan, Pedro y Domingo de Cénica y Narbaxa. Estos hermanos probaron su hidalguía ante el Concejo de Mondragón en 1649. III. Antonio de Cénica y Narbaxa casó en Mondragón en 1638 con doña María Ana de Esteibar, hermana del célebre General Francisco de Esteibar, y tuvieron este hijo IV. Antonio de Cénica y Esteibar, Sargento Mayor, que desde 1661 sirvió la plaza de Capitán de Infantería Española de Nueva España y Filipinas, particularmente en el presidio y puerto de Cavite. De regreso a España se unió en matrimonio con doña Antonia de Urquizu (hija del Capitán Juan de Urquizu y de doña Catalina de Iturbe, vecinos de Elorrio). Fueron padres de V. Manuel de Cénica y Urquizu, casado en Mondragón con doña María Ana Francisca de Barrutia, dueña de las casas solares de Barrutia, Echaguibel y Salinas, con sus vínculos y mayorazgos. Tuvieron a VI. Vicente Manuel de Cénica y Barrutia, que celebró su enlace con doña Josefa de Vitoria y Landecho, naciendo de esta unión VII. José Antonio de Cénica y Vitoria, patricio guipuzcoano, que siendo Alcalde en Mondragón, en 1794, convocó y presidió las Juntas extraordinarias de la provincia para resistir a la invasión francesa. Estuvo casado con doña Tecla de Gastañaduy y Zamora, y procreó en ella una sola hija llamada VIII. Ramona de Cénica y Gastañaduy, mujer de Fernando Adán de Yarza.
Escudos de Armas del apellido:
El escudo, en heráldica, es el soporte físico del blasón, al centro de las armerías. En la panoplia que representa el blasón, el escudo propiamente dicho representa el escudo de los hombres de armas. Las armas son generalmente presentadas sobre un escudo pero otros soportes son posibles: una vestimenta como el tabardo del heraldo, un elemento de arquitectura como un anuncio mural, un objeto doméstico... En este caso, la forma del contorno es aquella del soporte. El escudo se materializa por la forma geométrica y sus divisiones potenciales, o mesa de espera, en la que están representadas las armas. El escudo puede tomar diferentes formas, de acuerdo al origen de su representación.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753.
