Procede este apellido también geográfico, del lugar de su nombre en Trasmiera, donde se hallaba la antigua torre solar del linaje trasmerano. En la parroquial de Carasa hay varios escudos esculpidos en piedra con las armas del linaje; del mismo apellido hubo ramas importantes en Castro Urdíales y Ruesga. A este último pertenecía Don Lorenzo de Carasa y Valle, Caballero de Santiago que tenía su solar "media legua distante de este lugar, y otra media de el de Valle". Allí aparece en la actualidad su escudo con la inscripción que dice "Carasa". Los Carasa de Castro Urdíales, dieron numerosas personalidades entre otras la de Don Don Gaspar de Carasa Mioño y Espalza, Caballero de Santiago en 1564, Almirante de las Reales Armadas y Don Martín de Carasa y Espalza, Caballero de Alcántara en 1609. Tuvo ramas en Bilbao y en la villa de Mendavia, del partido de Estella (Navarra). De esta última descendió Fermín de Carasa e Irurzun, natural de Mendavia y Caballero de la Orden de Santiago, ingresado el 15 de Enero de 1762.
Escudos de Armas del apellido:
Las armas para estos linajes nos las da M. Escagedo, pero no los esmaltes: Dice que son: Tres flores de lis, tres hoces, tres estrellas, un castillo sobre una roca y una escala arrimada. Así las vemos en Castro Urdíales labradas en piedra con la inscripción "Carasa". F.Conzález-Doria, sí nos indica colores, después de decir que proceden de la Junta de Voto del partido judicial de Laredo en Santander. Dice que llevan por escudo: En campo de azur una torre de plata aclarada de gules puesta sobre una peña de su color y esta en aguas de azur y plata; a cada lado de la torre un lebrel de plata empinado a sus muros y en ambos cantones del jefe una hoz de plata con el mango de oro. Vemos pues variantes con los anteriores. Léese que las primitivas de este linaje eran: En campo de oro, una faja de gules. Algunas ramas de Carasa: escudo partido: 1º, de azur, con la torre de plata, y dos lebreles del mismo metal, con collares de oro, empinados a sus muros, y 2º, de sinople, con cinco hoces de plata, con el mango de oro puestas en sotuer. Bordura general de gules, con ocho sotueres de oro. En el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara, Martín de Carasa y Mioño, se dice que el escudo de armas esculpido en la capilla, que poseía en la iglesia del lugar de Carasa la casa de este linaje, contenía estas piezas: "Tres flores de lis, tres hoces, tres estrellas, un castillo sobre una roca y una escala arrimada." Estas armas las organiza algún autor en escudo cuartelado en esta forma: 1º y 4º, de oro, con tres flores de lis de gules puestas en triángulo y surmontadas de tres hoces de azur con los mangos de sable, y 2º y 3º, de gules con una torre de oro con la puerta de azur, puesta sobre una roca de plata, y una escala del mismo metal apoyada en su muro diestro. En el jefe tres estrellas de oro puestas en situación de faja. Divisa: «Cara vale mi cal a Castro-Urdiales», puesta en letras de plata sobre un volante de gules.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
