En la villa de Peñacerrada, del partido de Laguardia (Álava), hubo una casa de este apellido que debió proceder de la de Elcano-Barrena, según acusan sus armas. Algunas de sus líneas se apellidaron López del Cano. Otra casa vasca de Cano radicó en el lugar de Aldeanueva, del Ayuntamiento de Carranza y partido de Valmaseda (Vizcaya). En Navarra también hubo casas-palacios de Cano. Finalmente, consignaremos que algunos tratadistas incluyen en el apellido Cano los de Lezcano y Elcano. García Carraffa hace notar acertadamente que no todos los linajes de esta denominación tienen un origen común. Lo encontramos en Castilla (Santander), Vascongadas (Álava), Castilla la Nueva (Cuenca, Guadalajara y Toledo), Extremadura (Cáceres), Murcia (Lorca) y Andalucía (Almería y Málaga). Entre los ilustres se encuentran el genial artista granadino Alonso Cano (1601-1667). Caballeros de este apellido estuvieron en numerosas batallas contra los moros. A este apellido, posiblemente procedente de un mote, se le dan diversos orígenes, todos castellanos, pero para nosotros, el que da lugar a la presencia de este linaje en Cantabria, es el solar de Espinosa de los Monteros, de donde pasó a las zonas de la pasieguería y se propagó por toda la región, especialmente por la oriental. Así vemos en Soba, en el lugar de Herada, a Don Francisco Pérez Cano y Escudero, Caballero de Calatrava en 1702, y a su pariente Don Gabriel Ortiz de la Cagigera, Salví y Pérez Cano, Caballero de Carlos III en 1783, y a su hermano José Ortiz, también Caballero de esta misma Orden, en 1793. Asímismo hay expedientes de Hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid, ejecutados para Don Bartolomé de Cano, natural de Miera en 1762; Don Francisco Cano, de Liérganes en 1723; Don Juan del Cano, de Potes, en 1569; Don Marcos de Cano, de Ramales en 1730; Don Miguel Cano, de Cibaja, y vecino de Ruesga en 1762; Don Pedro del Cano, de Potes en 1569; Don Sebastián Cano, de San Roque de Río Miera en 1717; Don José Cano Bringas, de Baleaba, residente en Mérida de Yucatán en 1774; Don Antonio Cano Pellón, de Hijas de Toranzo en 1799; Don Juan Cano Pellón de Agüero en Toranzo de 1722; Don Juan Cano Revuelta, de San Miguel de Luena, en 1729 y Don José Cano Santa María, de Hoz y Marrón, en 1731.
Escudos de Armas del apellido:
Los Cano de Peñacerrada, en Álava: Partido: 1º, de gules, con un castillo de oro, y bordura de plata con ocho escudetes de azur, cargado cada uno de una banda de plata, y 2º, de plata, con tres fajas de azur. Bordura general componada de ocho piezas, cuatro de oro con un lobo pasante de sable, y cuatro de gules con una estrella de oro. Las armas contenidas en la segunda partición son propias del apellido Elcano-Barrena, lo que demuestra que esa casa procedió del linaje Elcano. Los Cano de Carranza (Vizcaya): Cuartelado: 1º y 4º, de oro, con una cruz de gules hueca y floreteada, y 2º y 3º, ondeados de plata y azur, y en el jefe un mundo o globo, y bordura para estos dos cuarteles, de azur, con el lema en letras de oro: "Solus circundedistime". Entado en punta de oro, con un madroño de sinople frutado de gules, y un oso de su color empinado al tronco del madroño. Bordura general de gules con ocho sotueres de oro. El Palacio de Cano, en Navarra: De azur, con dos palomas de plata, puestas en palo, membradas y picadas de gules. Bordura de oro, ondeada. El Palacio Cano-Zubiri, también en Navarra: Cuartelado: 1º y 4º, de sable, con nueve panelas de plata, puestas en tres fajas y, 2º y 3º, de oro, con un creciente ranversado de plata, perfilado de oro. Bordura general de gules. Los de Santander traen: en campo de plata, un león rampante, de sable, con corona y cetro del mismo color. Algunos añaden una bordura cargada con mazas. (Así se las dan para el solar de Cantabria algunos genealogistas). Escagedo Salmón dice que los de Espinosa usaron: 1.º, En campo de oro, cinco calderos de sable, cada uno con dos sierpes de sinople en las asas; 2.º, en campo de azur, una banda de oro con dragantes de sinople linguados de gules y salpicados de oro. Los de la zona oriental y Carranza usaron: En campo de gules, tres barras de plata. Otro escudo presenta: En campo de oro, un árbol de sinople surmontado de un águila de sable, y dos corderos blancos atados al tronco con cintas de gules y adosados. Los de Álava (López del Cano) traen escudo partido: 1.°, en campo de gules, un castillo de oro, y bordura de plata, con ocho escudetes de azur, cargado cada uno de una banda de plata, y 2.°, en campo de plata, tres fajas de azur. Bordura componada de ocho piezas: cuatro de oro, con un lobo pasante, de sable, y cuatro de gules, con una estrella de oro. Los de Toledo traen: en campo de oro, un árbol de sinople, sumado de un águila de sable, y dos corderos blancos atados con cintas de gules al tronco del árbol; bordura de gules, con ocho veneras de oro. Los de Andalucía traen: en campo de gules, tres fajas de plata.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apóstol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La barra, al igual que la banda, simboliza el tahalí del caballero, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. El cordero es el símbolo de la insigne y militar Orden del Toisón de oro, instituida por Felipe II en 1429, y lo llevaron en sus escudos sus caballeros y descendientes. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. Los calderos servían para el manejo de vituallas. Eran antiguamente la marca de ricohombre en España. Viene su origen del pendón y calderas que entregaban los reyes a aquellos magnates que consideraban Grandes del Reino, teniendo entre sus facultades privativas, la de levantar y sostener tropas a sus expensas. Se asocia siempre a la idea de poder y riqueza. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza. El cetro representa la dignidad de los reyes y príncipes soberanos. Símbolo de autoridad y poder. /var/www/vhosts/39681725.servicioonline.net/priv/c/Cano.jpg
