J. de Atienza, dice que este apellido procede de Bermeo, y que una rama pasó a Chile. Para nosotros es Santander la cuna de este linaje. En Santander, en el medievo hubo un barrio llamado Camus, (no sabemos cómo iría acentuado ya que en los documentos antiguos aún no existían ortografía ni acentos), pero en la actualidad, algunos dicen Camús y otros Camus. Abunda muchísimo en la capital y especialmente en sus barrios de Cueto, Monte, Peñacastillo y San Román de la Llanilla, donde más de cien familias aparecen empadronadas. Sabemos que una rama importante de los Camus llegó a Santander desde Bermeo a finales del siglo XV, de la que más adelante hablaremos, pero mucho antes ya estaba situado este apellido en la villa como podemos comprobar por escrituras del Archivo catedralicio de Santander, donde ya aparece el linaje en el año de 1390 citado de la siguiente manera: "Arriendo perpetuo de seis en seis años, que hizo el cabildo de la Colegial a Gutierre Martínez y a su mujer para sí y sus hijos herederos y sucesores por ciento cuarenta mvs. de renta cada un año de las heredades y viñas que están en el sitio de Camus y Sobaler, que lindan por una parte con viñas de Juan Fernández y Heredad plantadiza de Juan Delgado el mozo y de Herederos de Camus"..., y así lo afirma también Escagedo Salmón que publica una escritura del año de 1405, de un fuero perpetuo otorgado a Juan García de Camus y Catalina Sánchez su mujer. En los padrones de distinción de estados o de hidalguías de la villa de Santander de 1448, aparece empadronado en la calle de Cadalso "Juan de Camus, fidalgo". Muy posteriormente llegó la rama de Camus de Bermeo cuando Pedro de Camus se avecindó en Santander en 1506, es decir, cien años después de esta última fecha. Fundaron capilla en la Catedral, entonces abadía, donde aún existe un enterramiento con una inscripción que dice: "A honra y gloria de Dios, i de su Ssma. Madre, fundó esta capilla Pedro de Camus, natural de esta villa, el año de 1599, y la dotó de renta perpetua para un capellán que nombran los poseedores de este Patronato. Reedificóla Don Lorenzo de Camus Pacheco, sucesor en él, Proveedor General de las Armadas de las Cuatro Villas y Castellano y Alcayde del Castillo y Casas Reales de Santander. El Marqués de Balbuena es el Patrón de esta Capilla y Capellanía". Esta capilla se edificó por Pedro de Camus, como ya hemos visto, que falleció en Indias, y dice su padre, "Que mandó fundar una capellanía y capilla en la Iglesia Colegial de los Cuerpos Santos..." Se litigó por esta causa en 1606, entre los linajes de Arce, Puebla, Camus, por la posesión y pertenencia de la capilla. Enlazó con la familia Zugasti.
Escudos de Armas del apellido:
Las primitivas del solar de Bermeo y de algunas casas santanderinas: De oro, con una encina de sinople, y un jabalí de sable empinado al tronco. Algunos añaden una bordura de azur con ocho estrellas de oro. Esta rama de Bermeo, fue la que fundó la casa de Camus de Cajo, de la que descienden los Marqueses de Valbuena de Duero, título concedido a Don Antonio Ibáñez de la Riva Herrera y Prieto, en 1693, que fue Caballero de Calatrava y casó con Doña Mariana de Camus y Herrera. Las ramas que pasaron a Indias lo hicieron ya directamente desde Santander, tanto el ya citado Pedro de Camus, como su descendiente Celedón de Camus que llegó a Perú en 1600 y a Chile en 1617, asentándose en Concepción, donde fue Corregidor; Ventura de Camus, que pasó a Buenos Aires y después a Chile, Alcalde de Santiago, en 1719 etc. Una línea establecida en Chile, usó: De oro, con un león rampante de sable con manchas de gules. El escudo existente en la Catedral de Santander del apellido Camus, (con acento) nos dice Vilar Psayla, que es originario de Borgoña y que lleva por armas: En campo de azur tres crecientes de plata. Don Lorenzo de Camús, puso las armas de su apellido que son: "En pal: 1.º, en campo de oro, un guerrero a caballo en alazán blanco, con morrión levantada la visera y descubierto el rostro con la espada desnuda en la mano, vestido de morado y el caballo andante sobre un prado de sinople, y en jefe "una menguante" de plata perfilada de sable; 2.º, en campo de gules, un árbol de sinople perfilado de oro, sobre prado sinople y pendiente de las ramas dos calderas naturales una a cada lado".
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". El caballo es símbolo de la guerra, representando la osadía y la rapidez en la acción. Las calderas, en armería, eran la señal de "Rico hombre" en España, simbolizando la abundancia. La luna o creciente, en las armerías, se ha tenido por buen agüero, y presagio de grandeza, como se dice del sueño de Milon, hijo de Guillermo, Conde de Borgoña, a quien la noche antes de ser electo Papa, con el nombre de Calixto II, en el año 1119, se le representó en sueños un ángel, que le ponía una luna (creciente) baxo de sus rodillas, advirtiéndole, como sucedió después, que sería el Jefe de la Iglesia Universal. Los hebreos celebran las fiestas que llamaron Neomenías (en recuerdo de su pasado pastoril), y entre los árabes es distintivo de poder y de nobleza. Carlos I instituyó, en la ciudad de Mesina, la Orden Militar del Creciente, y sus caballeros y algunos de sus descendientes cargaron los crecientes en sus armas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
