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Castellano. De la villa de Castrogeriz (Burgos) y uno de los cinco linajes castellanos que, juntamente con los de Lara, Haro, Guzmán y Villamayor, se deriva de sus primitivos Reyes, y cuyos solares, desde los tiempos más remotos, fueron considerados como los primeros en la península, y a los que todavía en el siglo XV se les concedía la primacía sobre todos los demás, como se lee en el Libro de los Llantos, de Diego de San Pedro, corregidor de Valladolid, y que dedicó al rey de Castilla don Juan II. Tomaron el nombre de Castro, cuando comenzaron a formarse los apellidos, del lugar, después villa de Castrogeriz, de que eran señores, en la provincia de Burgos, y cuya primitiva denominación fue Castro-Xeriz. Los Castro ocuparon durante toda la Edad Media los puestos más eminentes y las más altas dignidades. Ricos hombres de sangre y naturaleza confirman, desde el tiempo del emperador don Alonso VII, los privilegios reales, ejercen la tutela durante la menor edad de algunos reyes y llevan el mando militar de las principales plazas del reino. Los Castro, llamados de la primera raza, abarcan desde el siglo XI hasta el XIV, y se dividieron en el siglo XVII en dos grandes ramas, igualmente poderosas : la de los señores de la casa de Castro, que vino a refundirse en el siglo siguiente en la de los condes de Urgel, de los vizcondes de Cabrera, y la de los señores de Lemos y Sarriá. Las ramas de los Castro de Galicia y Portugal fueron muy principales. También radicaron Castro en Cataluña. En Valencia hubo Castro originarios de Aragón. Guillén de Castro, natural de Valencia, fue gran poeta, y Juan de Castro, de igual naturaleza, obispo de Agrigentino y cardenal con el título de Santa Prisca. Aunque este apellido no es vasco, hubo casas del mismo en la villa de Bilbao, en las Encartaciones y en Álava. Una rama pasó a Galicia, fundando nueva casa en Monforte de Lemos (Condes de Lemos). La casa que adquirió mayor número de posesiones y señoríos fue la radicada en Monforte de Lemos, a la que pertenecieron los condes de este nombre, cuyo poder feudal se extendió hasta señorear Castroverde, Luaces, Sarria, Lemos, los castillos de Monforte, Castro de Rey, Sarria, Castro Caldelas, Castro de Valdeorras, Villamarín, etc. No existe en Galicia otra raza que ofrezca tantos parentescos con la Casa Real de España. En tiempos del XI conde de Lemos, los Castro hallábanse emparentados con los marqueses de Castelrodrigo, Astorga, Alcañices, Villamahrique, Santa Cruz, Ferreira, Tenorio, etc.; con los duques de Linares y de Veragua; con los condes de Crecente, Salvatierra y con las primeras familias de Galicia, de España y Portugal. Casas secundarias fueron las de Allariz, Verín (en el barrio de San Lázaro); las mencionadas de Castroverde y Luaces; la de San Julián de Osedo; la de San Miguel de Valga; la de la Ramallosa; la de Caldas de Reyes; la de los Castro- Montenegro; la de San Cibrán de Aldao, en la península de Morrazo, que a ellos perteneció algún tiempo; la de los Pardiñas y Villardefrancos, la de Celme, la de Sober, la de Castelo, la de Nocela, la de Láncara... Los ÁLVAREZ DE CASTRO levantaron casas en tierras regadas por el río Arnoya, en Ribadavia, y en la antigua jurisdicción señorial de Milmanda; los CASTRO DE ANDRADE, en la ciudad de La Coruña; los CASTRO BOLAÑO en el antiguo solar de la fortaleza de Torés; los CASTRO BAAMONDE emparentaron con los marqueses de Parga y con los vizcondes de Junqueiras; los CASTRO FIGUEROA aparecen en el pazo de Piñeiro y es apellido que llevaba hasta hace poco la Duquesa de la Conquista; los CASTRO LUACES ejercieron su señorío en Sta. Mariña de Ramil, en el municipio lucense de Castro de Rey; los CASTRO MONTENEGRO señoreaban la tierra de Narón, en las cercanías del Ferrol; los CASTRO OSORIO en la inmediata villa de Neda, lindante con la anterior, y abarcando bajo sus dominios todo el amplio valle de Trasancos, que luego pasó a los de Castelar; los CASTRO TRONCOSO fueron buenos hidalgos de la villa de Bayona; los CASTRO Y OYA descendieron hasta el señorío de Piñeiro (en Peitieiros: Gondomar); y en cuanto a los PEREIRA DE CASTRO merecen capítulo aparte. Algunos de las tierras de Allariz fundaron ramas ilustres en las Canarias, tan unidas a Galicia por sus conquistadores y por sus apellidos; de Vigo, de la casa de la Plaza de la Constitución, salió aquel capitán Leonardo Pereira de Castro, que pasó a Buenos Aires, donde fundó las ramas esparcidas por la Argentina y Chile. De Galicia pasaron al Nuevo Reino de Granada, donde existen también descendientes de casas extremeñas y andaluzas de igual apellido, así como de la provincia de Burgos, que citaremos en las genealogías. Los ÁLVAREZ DE CASTRO señalaron su paso con huellas muy distinguidas en Cartagena de Indias, hoy de Colombia. Inútil tarea parece la de enumerar las múltiples ocasiones en que los miembros de estas familias probaron su hidalguía; y bastaría recordar aquello que escribía el Conde de Lemos a D. Felipe V, cuando solicitó del Rey le fuesen otorgados los derechos de Portavoz de la Puebla del Brollón, como tenían otros Grandes. Cuando el Rey le contestó que él le llamaba Grande, más no sabía porqué razón (acaso aludiendo a los derechos un tanto embrollados de los Castro, llamados de la Nueva Raza, según veremos), el conde contestó con altivez: ?SENOR: Las Casas que, más que creadas, fueron reconocidas y confirmadas de todas las monarquías; las Casas que puede decirse pasaron sin la menor interrupción de la antigua Dignidad de Ricos-Homes a la nueva de Grandes, Su Majestad es muy dueño de hacer cubrir en su presencia a quien bien le plazca; pero los condes de Lemos los hicieron Dios y el tiempo.? El Catálogo de Basanta recoge a los siguientes Castro de Galicia que llevaron a cabo informaciones de nobleza en la Real Chancillería de Valladolid: D. Agustín de Castro, de San Pedro de Laroá (partido de Ginzo de Limia, provincia de Orense), en 1704; D. Alonso de Castro, de Paradela, en 1514; D. Andrés de Castro, de Puebla de Trives, en 1725, Don Fernando de Castro, de Sta. María de Trabada (municipio de Trabada, partido lucense de Ribadeo), en 1501; D. Francisco de Castro, de San Pedro de Coucieiro (municipio de Mugía, partido de Corcubión, provincia de La Coruña), en 1581; D. Francisco de Castro, de la Hermida, en 1736; D. Francisco de Castro, de San Pedro de Laroá (municipio de Moreiras, partido de Ginzo de Limia, en Orense), en 1816; D. Antonio de Castro, de Santa María de Zos (ayuntamiento de Trasmiras, partido de Ginzo de Limia), en 1780; D. Francisco José de Castro, de San Juan de Guntimil (en el mismo partido), en 1817; D. Gonzalo de Castro, de la feligresía de Santa María de Tohemil (jurisdicción del condado de Lemos), en 1523; D. Hernando de Castro, de Villapedre, en 1620; D. José de Castro, de Celanova (provincia de Orense), en 1792; D. José de Castro, de Chanes (jurisdicción de Monterrey); D. José Benito de Castro, de San Pedro de Laroá, en 1816; D. Vicente de Castro, de Caldas de Reyes, en 1789; D. Juan de Castro y D. José de Castro, de San Pedro de Coucieiro, en 1581; Dª María de Castro, de Bresmaus (ayuntamiento de Sarreaus, en el partido de Ginzo de Limia), en 1784; D. Pascual de Castro, de Gomariz, en 1786; D. Pedro de Castro, de San Pedro de Laroá, en 1704; D. Pedro de Castro, de Sante, en 1738; D. Rodrigo de Castros, de Estragiz, en 1533; D. Rodrigo de Castro, de San Pedro de Couceiro, en 1581;.D. Sebastián de Castro, de Villapedre, en 1620; D. Juan Bautista de Castro Conde Marzoa Fernández Cedrón, de Lugo, en 1798; D. Tomás Antonio de Castro Freijomil y Montenegro, de La Coruña, en 1718; D. Félix de Castro y Losada, de San Juan de Coiras (ayuntamiento de Piñor, partido de Carballiño), en 1702; D. Félix de Castro y Losada, de San Juan de Coiras (ayuntamiento de Piñor, partido de Carballiño), en 1702; D. Félix de Castro y Losada, de San Juan de Lage, en 1720; D. Vicente de Castro y Luaces, de San Pedro de Ríotorto y Barral (ayuntamiento de Ríotorto, en la provincia de Lugo), en 1785; D. Francisco Antonio de Castro Troncoso de Lira Sotomayor Ulloa y Moscoso, de San Salvador de Leirado (ayuntamiento de Salvaterra de Miño, partido pontevedrés de Pontareas), en 1702; D. Pedro de Castro Ulloa y Moscoso, del mismo lugar, en el mismo año; D. Antonio María de Castro Varela y Tovar, de Betanzos, 1802; D. Isidro de Castro y Yebra, de Ponferrada, 1715. No es posible detenernos a enumerar a todos los miembros de este linaje que ingresaron en diferentes Ordenes Militares, que nos haría interminables; bastara recorrer las genealogías que damos más adelante para encontrar en buen número de ellos; así como los diferentes Títulos recaídos en esta familia nobilísima; condes de Lemos, marqueses de Sarria, condes de Villalba, condes de Andrade, condes de Castro, duques de Taurisano, barones de Santa Agata, duques de la Conquista, etc. El escudo nº 2.332 del Museo Arqueológico de Pontevedra nos muestra las Armas de los Castro enlazadas con las de los ANDRADE Y FIGUEROA . El nº 2.338 de la misma Sección Lapidar nos las presenta en unión con las de los ULLOA, OCA, LIS, ARAUJO y ROLDAN. El nº 2.342 de igual colección nos la permite ver entroncadas con las de los ALDAO, GAYOSO, FIGUEROA, VARELA y MOSCOSO. El nº 2.351 las muestra en unión con las de OSORIO y otras. En la iglesia conventual de la Magdalena, de Sarria, hoy llamada de la Merced, existen enterramientos notables, algunos de los cuales ostentan los seis roeles de los de esta alcuna por las razones que veremos al hablar de D. Fadrique de Castilla y Castro; lo mismo en el arranque de la escalera del castillo de la misma histórica villa lucense, que un día perteneció a los Castro; así, en la piedra armera que perteneció al celebre mariscal Pedro Pardo de Cela, en el Museo Provincial de Lugo, por su unión con Dª Isabel de Castro Enríquez (hija legítima de D. Pedro Álvarez de Osorio y de su esposa Dª Beatriz de Castro). El sepulcro del condestable D. Pedro Enríquez de Castilla, en cuyos dominios del condado de Trastámara entraba el señorío de la villa de Monforte, en el templo de San Francisco de Lugo; el de la figura romántica de este linaje, Dª Juana de Castro, esposa efímera de D. Pedro I, el Cruel, en la capilla de las Reliquias, en la catedral compostelana; el de Dª Inés de Castro, de las ruinas de Santo Domingo de Pontevedra, procedente de la antigua colegiata de Fornelos de Montes, siguen pregonando con sus símbolos heráldicos la noble estirpe de sus tristes despojos. En las Armas de los PEREIRA DE CASTRO, extendidas por tierras de Porriño, Valle Miñor y tantas otras comarcas de la baja Galicia, son sin número las veces en que se ostentan los gloriosos roeles de los Castro. Una breve detención en las figuras señeras de esta familia ofrecería materia suficiente para un libro no poco extenso. Con todo, sería imperdonable que aquí faltase una rápida alusión por lo menos a las más eminentes salidas de las líneas directas o colaterales de este linaje, sin duda el más notable de Galicia. El primer señor de Monforte, D. Pedro Fernández de Castro, llamado el de la Guerra, mereció que su valentía en el sitio de Algeciras se convirtiese en proverbial, ganándose el glorioso apelativo con que le conoció su tiempo y la posteridad: su sepulcro subsiste en el monasterio de Sobrado de los Monjes. Su hijo D. Fernando Ruiz de Castro (o mejor D. Femando de Castro y Portugal) fue un modelo de fidelidad a su Rey, habiendo merecido el dictado de Toda la lealtad de España. Las figuras románticas de sus dos hermanas Dª Juana y Dª Inés de Castro, aquella llamada Reina de Dueñas (acaso por la fidelidad conservada a su infiel esposo, tal vez porque después de su desventura se recluyó con una minúscula corte en el convento de Dueñas, hasta su muerte); y ésta, dicha Cuello de Garza por su singular hermosura, son mujeres que por su desgracia se atrajeron la atención enternecida de los artistas, historiadores y literatos de todos los tiempos, y que dejaremos suficientemente bosquejadas en las genealogías. D. Pedro Enríquez de Castilla, el condestable, y su hijo D. Fadrique, se salen del marco de lo regional para alcanzar dimensiones nacionales, ocupando muchas páginas de nuestras viejas crónicas, y volviendo a entroncar la estirpe de los Castro con la familia real de España, por vía bastarda, aunque nobilísima. Y el mismo trágico fin del segundo, víctima de sus rivalidades con D. Álvaro de Luna, así como sus mismas composiciones poéticas (conservadas en un manuscrito de la Biblioteca del Palacio Real, de Madrid) extendieron una venda sobre sus arbitrariedades y turbulencias, que dieron con sus últimos y tristes días en el histórico castillo de Peñafiel. Tampoco es dado dejar en el silencio a la figura renacentista de aquel gran Cardenal, D. Rodrigo de Castro, que se mostró munificentísimo en la erección y adorno de su obra imperecedera, el Colegio de la Compañía, en Monforte de Lemos, relicario de tantas obras de arte, donde bajo estatua orante, reposan los restos de este Cardenal, que rigió la sede de Sevilla, hijo de la III condesa de Lemos, Dª Beatriz de Castro Osorio, y de su segundo esposo D. Alvaro de Osorio. A partir del IV conde de Lemos, D. Fernando de Castro y Portugal, los individuos de esta familia no sólo cobran enormes dimensiones en el ámbito nacional, sino adquieren relieves internacionales, pues todos ellos fueron virreyes de España en Nápoles, o Sicilia, o Cerdeña, o en Méjico, o en el Perú; y los grandes señores de entonces, como los duques de Lerma y de Osuna y de Veragua y de Medinaceli, los buscan para esposos de sus hijas; pero entre todos sobresale aquella egregia figura del Gran Conde de Lemos, protector de nuestros mayores ingenios, como dejaremos consignado al hacer su rápida biografía en la línea de los condes de Lemos. La piedad bien probada de estos magnates se echa de ver en el número de conventos por ellos fundados o protegidos, enriquecidos con valiosas reliquias y riquísimos relicarios traídos desde Italia. Galicia venera la memoria de muchos notables varones que llevaron este apellido: aquel gran jurisconsulto D. Francisco de Castro, abogado de la Real Audiencia de Santiago de Compostela en el siglo XVIII; aquel gran filólogo y orientalista, D. José Rodríguez de Castro, nacido en Galicia, bibliotecario de Carlos III y de Carlos IV, compositor de poemas en hebreo, en griego y en latín; aquel gran escultor de Noya, D. Felipe de Castro (1711-1775), primer director de la Academia de San Fernando, en 1752, autor de tantas obras inmortales y monumentales que contribuyeron al resurgimiento de las Artes en España; aquel gran jurisconsulto D. José María Castro y Bolaño, fallecido en 1878, que tanto se interesó por el mejoramiento de Galicia, y tantos otros que no es posible encerrar en el estrecho margen de un trabajo de esta índole. Antecesores de los Señores de Monforte y de los Condes de Lemos D. FERNANDO (o FERNÁN) RUIZ DE CASTRO, probablemente hijo del rey de Galicia D. García, el mismo al que hemos dicho que dan origen real los mejores y más numerosos genealogistas españoles; fue rico-hombre de Castilla y señor de Castrogeriz; vivió a fines del siglo XI y casó con Dª María Álvarez, distinguida señora, que le hizo padre de D. GUTIERRE FERNÁNDEZ DE CASTRO, falleció sin descendencia en 1159, por lo que le sucedió su hermano D. RODRIGO FERNÁNDEZ DE CASTRO, el Calvo, que casó con Dª Estefanía Pérez de Traba (hija de la familia más noble de Galicia por entonces, la de los condes de Traba; pues su padre fue el célebre D. Pedro Frolaz de Traba, o Fernández de Traba, que dominaba los inmensos territorios comprendidos en los antiguos condados de Traba, Trastámara y Monterroso; ayo de D. Alfonso VII, el Emperador, y prácticamente señor de Galicia entera. Su sepulcro se conserva en la capilla de las Reliquias, de la catedral de Santiago: fallecido en 1126. No consta de cuál de las dos esposas de D. Pedro fue hija Dª Estefanía: la primera fue Dª Urraca Frolaz, condesa propietaria de Aranga y de Trabala segunda, Dª Mayor de Urgel (hija del conde Armengol y de su esposa Dª Mayor Pérez Ansúrez, señora de Valladolid, nieta paterna del conde Armengol de Gerpe y de su esposa Dª Luciana). Por este matrimonio los Castro castellanos quedaban definitivamente enlazados con Galicia. Don Rodrigo asistió a la coronación de su pariente D. Alfonso VII, alcanzando los reinados de D. Sancho II, el Deseado, y de D. Alfonso VIII, el de las Yavas. En primeras nupcias había casó con Dª Mayor Pérez Ansúrez (hija mayor del conde Per Ansúrez, señor de Valladolid, y sus hijos fueron: 1. D. Fernán Ruiz de Castro, que sigue la línea fuera de Galicia. 2. D. Alvar Ruiz de Castro, ricohombre y señor de Chantada, en Galicia. 3. D. Pedro Ruiz de Castro, llamado el Monje, por haber hecho donación de toda su hacienda a la orden de Santiago, en compañía de su esposa Dª Urraca Díaz. 4. D. Gutierre Ruiz de Castro, que comienza la línea de los Castro en Galicia. D. GUTIERRE RUIZ DE CASTRO, progenitor en Galicia de los Castro, alcaide de Toledo y de los castillos de Calatrava y Benavente; floreció en el reinado de D. Alfonso VIII; prisionero de los moros durante cuarenta años, pasó a Galicia, después de desnaturalizarse de Castilla, y allí casó con Dª Elvira Ozores (hija mayor de D. Suern Annes y de Dª Sancha Ruiz), señora de Lemos y de Sarria, y tuvo por hijo a D. FERNÁN GUTIÉRREZ DE CASTRO, rico-hombre de Castilla, señor de Lemos y de Sarria, alférez mayor del rey D. Alfonso IX; que casó con Dª Emilia Iñiguez de Mendoza (algunos la llaman Dª Teresa, hija de Osorio); y tuvo por hijos; entre otros (como Dª Inés, que casó con D. Martín Gil de Sobrado, a los que encontraremos al tratar de los SOBRADO), al primogénito, llamado FERNÁN RUIZ DE CASTRO, como se le llama en el Repartimiento de Sevilla (o ANDRÉS FERNÁNDEZ DE CASTRO), ricohombre de Castilla, señor de Lemos y de Sarria, pertiguero mayor de la tierra de Santiago y conquistador de Sevilla, puesto que su nombre aparece en los repartimientos de 1253; tuvo dos hijas, María y Emilia, y sus estados de Galicia pasaron a su segundo hermano, que fue D. ESTEBAN FERNÁNDEZ DE CASTRO, el cual, además de las posesiones dichas de su hermano, fue señor de Valladares y de Caldelas, merino mayor de Galicia, pertiguero de Santiago y conquistador de la ciudad de Córdoba; casó con Dª Aldonza Rodríguez de León (nieta bastarda de D. Alfonso IX de León y de Dª Aldonza Martínez de Silva; hija de D. Rodrigo Alonso); y tuvo por hijo a D. PEDRO FERNÁNDEZ DE CASTRO, que sigue la línea de Galicia y en quien comienzan los señores, reconocidos, de Monforte de Lemos, y del que tratamos a continuación. Señores de Monforte de Lemos, luego Condes de Lemos D. PEDRO FERNÁNDEZ DE CASTRO, el de la Guerra, aparece como el primer señor jurisdiccional de Monforte de Lemos, al ser declarada esta villa cabeza de señorío en 1332, por privilegio que fechó y firmó en Burgos D. Alfonso XI. Ep 1330, cuando el Rey fundó la Orden de la Banda, D. Pedro calzó las espuelas al Monarca, al ser éste armado caballero; luego D. Pedro aparece como el primero de los ricoshombres armados caballeros por el Rey, hallándose éste en su posada, que era la casa del obispo de Burgos; «y luego él -sigue relatando la Crónica- armó por sí a catorce caballeros que eran ricos-homes» y son allí citados en un documento de alto interés para la historia de la nobleza gallega. Pertiguero mayor de Santiago en 1341, falleció joven en el sitio de Algeciras, junio de 1343, y su cadáver fue transportado a Galicia y sepultado en el monasterio de Sobrado, por más que el de Castro tuviese panteón y capilla en la catedral de Santiago; que era la llamada por mucho tiempo de la Soledad, hoy desaparecida. Don Pedro había contraído matrimonio con Dª Isabel Ponce de León (hija de D. Pedro Ponce de León; señor de Cangas, según los Árboles de Berwick, Alba y agregados, aunque el conde de Castelo, en la obra inédita citada, afirma que su esposa fue Dª Beatriz de Portugal, sobrina del rey D. Dionís, e hija del infante D. Alfonso de Portugal). La Crónica da cuenta de sus rivalidades con el famoso Infante D. Juan Manuel, así como de sus luchas con Portugal por parte de Galicia, en 1335; y de la parte que tomó, en las luchas contra los moros, en 1341. Sus hijos fueron: 1. D. Fernando Ruiz de Castro y Portugal, que sigue la línea. 2. Dª Juana de Castro, señora de Ponferrada de Dueñas y de Orduña, que casó en primeras nupcias con D. Diego de Haro, señor de Vizcaya, y de segundas (Cuéllar, 1354) con el rey D. Pedro I, el Cruel, que la abandonó pocos días después de contraído el enlace, aunque la amenaza de excomunión por parte del Papa, por no haber obedecido su mandato, da a entender que vivieron unidos por algún tiempo. Al separarse de Dª Juana, le hizo donación del señorío de Dueñas, donde ella vivió, titulándose reina. Allí falleció el 21-VIII-1374, habiendo sido enterrados sus restos en el hermoso sepulcro que se admira en la capilla de las Reliquias de la catedral compostelana. Los dos hijos siguientes parecen haber sido habidos en Dª Aldonza Lorenzo de Castro sin que falten autores que la llaman segunda esposa, cosa que no es posible demostrar documentalmente). Fueron ellos D. Alvar Pérez de Castro y Dª Inés de Castro. 3. D. Alvar Pérez de Castro, el Viejo (otro hubo de igual nombre, llamado el Mozo, bastardo de D. Fernando Ruiz de Castro y Portugal, del que pronto hablaremos; el cual pasó a Portugal, fundando allí grandes familias de los Castro). Casó con Dª María Ponce de León en 1360; fue conde de Arroyolos, condestable de Portugal y alcaide de Lisboa. Tuvo por hijo a Dª Isabel de Castro, que no fue la que heredó a su hermano mayor D. Fernando, como se pretendió hacer creer por Bethencourt. La heredera de la casa de los Castro, sucesora de D. Fernando Ruiz de Castro, fue otra Dª Isabel de Castro, como se puede demostrar por algunas escrituras que copia el citado Fr. Malaquías de la Vega, al hablar de esta segunda Dª Isabel, que fue condesa de Cedeira y de Castro Caldelas: «En treinta de septiembre del año 1398, el Rey D. Enrique, por su carta de 28 de octubre, concede poder a Doña Isabel de Castro para suceder en los mayorazgos que fueron de su padre, el conde Don Fernando». Y en otro: «El rey Don Enrique III concede un privilegio a Don Fadrique de Castro Enríquez para suceder en los mayorazgos de su madre Doña Isabel de Castro, y que fueron de su abuelo el conde Don Fernando de Castro». 4. Dª Inés de Castro, Cuello de Garza, en cuya vida se mezcló no poco la leyenda. El conde de Castelo la llama hija de Dª Beatriz de Portugal. Su ida a Portugal tuvo lugar cuando allá fue su prima Dª Constanza (hija de D. Juan Manuel, marqués de Villena), para unirse en matrimonio con D. Pedro, Infante de aquella nación. El hijo de D. Alfonso IV de Portugal parece haber quedado prendidamente enamorado de la hermosura de Dª Inés. Ambos excitaron los celos de Dª Constanza, fallecida a consecuencia de un parto el 13-XI-1354. El matrimonio secreto del heredero del trono y de Dª Inés tuvo lugar entonces, bendecido por el obispo da Garda, en la ciudad de Coimbra. Temeroso el Rey de la preponderancia de la Casa de los Castro, si ascendía al trono de Portugal, e instigado por tres célebres personajes, se decidió la muerte de Dª Inés, llevada a cabo en Coimbra, durante una cacería que retenía alejado al Infante D. Pedro. Elevado éste al trono en 1357 hizo célebre su venganza, pues aun dejando para el campo de la leyenda lo del desfile de la Corte besando la mano del cadáver de la infortunada Princesa (cosa que acaso haya tenido lugar más en efigie que en realidad, dada la costumbre de colocar las efigies de los reyes fallecidos, de cera, sobre sus túmulos) lo cierto es que de sus asesinos, a Pedro Coello le fue arrancado el corazón por el pecho, y a Diego Lopez Pacheco se lo arrancaron por la espalda: solamente el tercero, Álvaro González, logró escapar a la furia del nuevo Rey. Los funerales por Dª Inés se celebraron con toda pompa y suntuosidad; su cadáver fué depositado en la Alcobaza, en una tumba de mármol blanco, con una efigie coronada que D. Pedro había preparado de antemano, a la vera de la cual mandó erigir su propia sepultura. Y si la descendencia habida de ella no llegó a escalar el trono, sino la del matrimonio con Dª Constanza, contrajo alianzas con distintas familias reinantes de Europa. Doña Inés de Castro es la inspiradora del III canto de Os Lusiadas de Camoens; la de la Nise Lastimosa y de la Nise Laureada del gallego Fr. Jerónimo Bermúdez de Castro; la de Reinar después de morir, de Luis Vélez de Guevara; que ha pasado a la Historia como una de las mujeres más hermosas e infortunadas. D. FERNANDO BE CASTRO Y PORTUGAL (que algunos autores llaman Ruiz de Castro), mereció el honroso dictado de Toda la lealtad de España. En 1354 es verdad que se alzó contra el rey D. Pedro I, por el menosprecio con que había tratado a su hermana, Dª Juana de Castro, como queda dicho; y la liga acaudillada por él se extendió rápidamente por Extremadura, León, Castilla y Asturias, logrando hacer prisionero al Rey, aunque luego éste logró fugarse, en enero del año siguiente. El de Castro mantenía la lucha desde Galicia, aunque luego se reconcilió con D. Pedro y aún le ayudó en sus luchas con Pedro IV de Aragón, que le hicieron saborear el amargor de la derrota en las faldas del Moncayo, en la batalla de Araviana. Don Pedro figura entre los fiadores del rey de Castilla, cuando se firman las paces de 1361. Desde entonces continuará siempre fiel a su Rey, que le nombró su mayordomo y llegó a entregarle por esposa a su hermana ilegítima Dª Juana, enlace que fue anulado posteriormente. Don Fernando contrajo nuevas nupcias entonces con su prima Dª Leonor Enríquez, señora de Villalba y de Nogales. En los días tristes del rey D. Pedro, le acogió en sus dominios de Galicia, recibiendo en cambio, además de los títulos de adelantado y alférez mayor de Galicia y de Asturias, que ya poseía, el de conde de Trastámara, de Lemos y de Sarriti, por real cédula, dada en la ciudad de Santiago de Galicia, a 27 de junio de 1366, cuyo párrafo principal dice de la siguiente forma: «E POR ESTO, E POR VOS DAR GALARDÓN DE ELLO, FAGOVOS CONDE E DOVOS EL CONDADO ONDE VOS LLAMEDES DE AQUÍ ADELANTE DE TRASTAMARA, DE LEMOS E DE SARRIA, DONDE ERA EL TRAIDOR DON ENRIQUE». Una vez vencido D. Pedro, su fiel servidor D. Fernando de Castro y Portugal, que siempre le guardó lealtad una vez reconciliado con el, extrañóse a tierras de Inglaterra, donde le sorprendió la muerte. Aunque existe no poca confusión respecto de sus descendientes, hemos dejado bien sentado, al hablar del hijo tercero de D. Pedro Fernández de Castro, que D. Fernando tuvo por hija a Dª ISABEL DE CASTRO ENRÍQUEZ, nacida de su matrimonio con DªJuana Enriquez. Esta señora no sólo heredó los condados mencionados de Trastámara, Lemos y Sarria, sino que se titula en los documentos condesa de Cedeira y de Castro-Caldelas. La tomó por esposa el condestable D. Pedro Enríquez de Castilla, conde de Trastámara, Lemos, Sarria, Viana del Bollo y de Viana; señor de Monforte Villafranca y Ponferrada (hijo del célebre Infante D. Fadrique Enríquez, gran maestre de Santiago, y de Dª Leonor de Mendoza; nieto del rey D. Alfonso XI de Castilla y de Dª Leonor de Guzmán); y por este matrimonio de la Casa de los Castro volvía a unirse nuevamente con la familia real de España. Vencido D. Pedro I y extrañado D. Fernando (a quien aquél había otorgado con carácter hereditario el condado de Trastámara y sus agregados), estos estados pasaron nuevamente a la Corona, y el rey D. Enrique II hace donaci¢n de ellos a su sobrino el Condestable, como nos lo dice éste en un documento, cuya parte más interesante reza: SEPAN TODOS CUANTOS ESTA CARTA VIEREN, COMO YO DON PEDRO DE TRASTAMARA, DE LEMOS E DE SARRIA, E DE VIANA, SEÑOR DE MONFORTE, CONDESTABLE DE CASTILLA; POR FACER BIEN ET MERCED A VOS, ARES RODRÍGUEZ, etc. LAS CUALES MIS DICHAS FELIGRESÍAS E PALACIOS E EREDADES SON DE MI TIERRA DE LEMOS, EL CUAL SEÑORÍO E FELIGRESÍAS A MI PERTENECEN POR RAZÓN DE MI CONDADO DE LEMOS E POR SEÑORÍO E MERCED QUE DE ELLO ME FIZO MI TÍO EL REY DON ENRIQUE QUE DIOS PERDONE... Hijos de D. Pedro y de Dª Isabel fueron: 1. D. Fadrique Enríquez de Castro, conde de Trastámara, Lemos, Sarria, Cedeira y Castro Caldelas; duque de Arjona y de Arjonilla, perdiguero mayor de la tierra del arzobispado de Santiago; señor de Monforte, Villafranca del Bierzo, Ponferrada, Cacabelos, Chantada y Tría Castela; que casó con Dª Aldonza de Mendoza, sin haber logrado descendencia legítima. Figura harto conocida, que influyó notablemente en la sucesión de la casa de Castro, como veremos al hablar de su hermana Dª Beatriz de Castro, la que le sucedió en todos sus estados derechos. 2. D. Pedro Enríquez, obispo de Mondoñedo de 1426 a 1448. 3. D. Enrique Enríquez, señor de Viana del Bollo y de Viana, casado con Dª Leonor Alvarez de la Robleda, se¤ora de Veigas de Camba, Valdetunga y Sierraseca. 4. Dª Leonor de Castro, casó con D. García Díaz de Cadórniga, señor de las Frieiras, La Mezquita, Villavieja, Villardeciervos y otras villas en Galicia y León (después de haber quedado viuda de su primer marido, D. Juan Pérez de Novoa, del que no tuvo sucesión). 5. Dª Constanza de Castro, que casó con su sobrino D. Pedro Díaz de Cadórniga y Castro. En su testamento del 2-II-1422, Dª Constanza deja por heredera universal de todos sus bienes remanentes a su hermana Dª Beatriz. 6.Dª Beatriz de Castro, que sigue la línea después de su hermano D. Fadrique. D. FADRIQUE ENRÍQUEZ DE CASTRO, al que nos hemos referido más arriba. Ocupó los puestos más encumbrados en la gobernación del reino, hasta que por sus turbulencias fue encerrado en el castillo de Peñafiel, donde le halló la muerte. Su hijo D. Alonso de Castro, enterrado en el convento de la Magdalena de la villa de Sarria falleció en edad temprana. Díjose del duque de Arjona que había sido sepultado en dicho convento de la Magdalena, pero a la luz de la escritura de 1502, otorgada por D. Rodrigo Enríquez Osorio, se echa de ver que fue su hijo, y no él, por más que las paredes del templo ostenten las nobles Armas del de Arjona, que como es natural también pertenecían a su hijo. En su testamento mandó que acabasen de hacer las sepulturas en San Francisco, de Lugo, de los señores D. Fernando de Castro, su abuelo, del conde D. Pedro y de la condesa Dª Isabel, su madre, así como el de su hermana Dª Constanza de Castro, y de su hermano D. Enrique Enríquez, con otras cosas que dispuso en el año de 1425. Hallábase por aquel entonces en el convento de Santo Domingo el Real, de Toledo, su hermana Dª Beatriz Enríquez de Castro, y D. Fadrique, viéndose sin sucesión legítima provisto de cédulas pontificias, la sacó de allí (donde era profesa, después de haber enviuda- do de D. Diego López Dávalos) para darla como esposa a B. Pedro Álvarez de Osorio, su pariente, señor de Cabrera y de Rivera, de escasa fortuna y más joven que ella, pero lleno de ambiciones y deseos de levantarse con los bienes y señoríos de los antepasados de ésta. Ambos vivieron casados durante veinticinco años, habiendo fallecido Dª Beatriz en 1455. Hijas legítimas de este matrimonio, que debieran haber sido las verdaderas herederas de esta Primera Rama de los Castro, fueron: 1. Dª Juana de Osorio y Castro, que casó con D. Juan de Pimentel (Arch. Medinaceli, -Camarasa- sección Valdeorras, Legajo 2, n.º 9), y se tituló condesa de Lemos, frente a su medio hermano D. Rodrigo. Es progenitora de la casa de Villafranca, y con ella tropezaremos en las genealogías sucesivas. 2. Dª Isabel de Castro, que casó con el célebre mariscal D. Pedro Pardo de Cela (V. PARDO Casa de Samarugo), sobrina del obispo de Mondoñedo D. Pedro Enríquez, que la tomó bajo su tutela y rigió aquella diócesis gallega hasta el mes de agosto de 1446. D. Fadrique Enríquez de Castro se titulaba conde de Trastámara, de Lemos y de Sarria, de Viana del Bollo, de Viana de Reboreda, señor de Monforte, Villafranca y Ponferrada, en el año de 1428. Fue personaje de gran relieve en España en la pri mera mitad del siglo XV. En 1423 fue honrado con los títulos de perdiguero mayor de la tierra y arzobispado de Santiago, así como con los ducados de Arjona y Arjonilla. Enredóse en diferencias con los arzobispos de Compostela, lo mismo que con otros señores de Galicia, habiendo destruido, entre otras fortalezas, las de Mellid y la de García Pardiñas. Protegió al famoso Macías el Enamorado. Don Juan II, su pariente, le mandó prender, sospechando de su lealtad, el 29-VII-1429, confiscando todos sus bienes y señoríos. Estuvo casado con Dª Aldonza de Mendoza, con la que contrajo matrimonio en Olmedo (23-II-1405) pero de la que no logró descendencia. Sus condados de Lemos y Sarria pasaron a su mencionada hermana, Dª Beatriz. Un hijo suyo bastardo, al que ya nos hemos referido, D. Alfonso de Castro (habido en D.ª Aldonza Alfonso de Orense), fue asesinado en su casa de Trasancos, donde residía, en 1482; había sido legitimado por D. Juan II, en 9-VII-1425, a fin de poder heredar las tierras de su padre, y en aquella misma fecha fue cuando D. Juan II dio a D. Fadrique, el condado de Trastámara. Este D. Alfonso de Castro, hijo de D. Fadrique casó con María de Guzmán y tuvo por hijos a varias señoras, muy importantes para las distintas casas descendientes de los Castro. Tales fueron: 1. Dª Juana de Castro, que casó con D. Rodrigo de Moscoso, señor de Folgoso, siendo progenitores de los condes de Altamira (V. Casa de Pardiñas y Villardefrancos, más adelante). 2. Dª Inés de Castro, que casó con D. Pedro González Bazán, vizconde de Valduerna; (V. Casas de Celme y de Sober). 3. Dª Isabel de Castro, que casó con D. Alvar Pérez de Castro, señor de Castroverde. Doña Isabel fue señora de la Puebla del Brollón, por privilegio real de 1452, y estaba ya casada en 1442 (V. Casas de Castroverde y Luaces).     4. Dª Teresa de Castro, que casó con Ares Pardo das Mariñas. 5. Dª Leonor de castro, que casó con D. Pedro Bermúdez, señor de Montaos (V. Casa do Castelo). Digamos finalmente que D. Juan II otorgó nuevas mercedes a D. Fadrique en los años de 1440 y 1443; y los mismo que de su padre, de él se hallan muchas noticias en el Centón Epistolario, el sabrosísimo libro de Cibdarreal. Los CASTRO de la Nueva Raza, Condes de Lemos D. PEDRO ÁLVAREZ OSORIO, que hemos dicho había casado con Dª Beatriz de Castro (hermana y sucesora de D. Fadrique), una vez viudo de Dª Beatriz, el 26-VI-1456, recibió de D. Enrique 1V el Título de conde de Lemos, con derecho a trasmitirlo a sus herederos. En una Aclaración en que D. Pedro dispone de los grandes mayorazgos de la casa de los Castro fechada en Puerto Pombeiro a 3-I-1472, ante Francisco del Portillo, escribano del Rey y su notario público, dice que «si hubiese fijo o fijos varones de legítimo matrimonio», en tal cargo le heredasen al tiempo de su fallecimiento; pero de no tenerlos «que la dicha Dª Juana lleve y tenga por máyorazgo los condados de Lemos y Sarria, más las villas y derechos en los reinos de Galicia y León, excepto Castro Caldelas con sus tierras y la tierra de Tribes, para que el dicho Conde las dé a quien disponga». Se comprende que no quisiese hacer testamento D. Pedro; no obstante los ruegos de su pariente, el maestrescuela de la catedral de Orense, D. Núño Álvarez Guitián, que levantó la capilla mayor del templo conventual de Santa Mª Magdalena de Sarria, donde se halla sepultado: (V. GUITIÁN). Don Pedro era ya difunto en 1480, cuando los Reyes Católicos se quejan y prometen «cercar e secuestrar sus villas e fortalezas» a D. Rodrigo Enríquez Osorio, el que fue II conde de Lemos, por haber atacado y tomado e1 castillo de Ponferrada, que ellos habían entregado a Jorge de Avendaña. Cuatro conocidos parecen haber sido los bastardos del I conde de Lemos (que no había logrado hijos varones ni de Dª Beatriz, su primera esposa, ni de su segunda, Dª María de Bazán). En cambio, sí los hubo ilegítimos de su tía Dª María Valcárcel: 1. D. Alfonso Osorio Valcárcel, que casó con Dª Leonor Pimentel (hija del III conde de Benavente), sin sucesión legítima. En su testamento, confiesa no haber tenido hijos ni hijas legítimas, y que deja sus bienes a Dª Leonor, su esposa, y a su cuñado, el conde de Benavente. Luego no pudo ser padre de D. Rodrígo, sucesor del I conde de Lemos, como tantas veces se afirmó, para paliar la bastardía de la sucesión. 2. D. Rodrigo Enríquez (al que se llamó Enríquez Osorio, Osorio Valcárcel), que sigue la línea. 3. D. Galaor Osorio, que casó con Dª Constanza de Castro, su sobrina. 4. D. Fernando Ruiz de Castro (al que también se hizo hijo de D. Alfonso Osorio Valcárcel; pero cuando vemos que D. Fernando nació en 1430 y falleció a los 79 años en La Coruña, mal podía ser hijo de aquél, habiendo nacido 16 años antes que el que en realidad era su hermano. Este D. Fernando casó con Dª Inés de Rioboo Bermúdez, señora de Montaos; quedó viudo muy joven, con un solo hijo, que se llamó D. Pedro Bermúdez de Castro (primero de este célebre apellido). Abrazó entonces el estado eclesiástico, fue canónigo de La Coruña y allí falleció a los 79 años (V. BERMÚDEZ DE CASTRO, Casa de Montaos). En 1772, al fallecer sin sucesión la condesa de Lemos, Dª Rosa María de las Nieves, y pasar la Casa de Lemos a la de los Zúñiga, de los duques de Béjar, los Bermúdez de Castro reclamaron su derecho a suceder en la Casa de Castro, como descendientes legítimos de D. Fernando Ruiz de Castro, hermano de D. Rodrigo Osorio; probando documentalmente que D. Rodrigo fue un bastardo del I Conde de Lemos. Con todo prevaleció el derecho del duque de Béjar, quedando después del pleito susodicho la Casa de Castro incorporada a la de Zúñiga. Se comprenderá porqué la falsa postura en que quedaron los bastardos del I Conde de Lemos haya sido causa de la falsificación de numerosos documentos (como el del mayorazgo de 1444), pues se trataba de justificar unos derechos inexistentes; en tanto que otros documentos auténticos se salvaron porque no se hallaban en el archivo de Monforte, sino en el del conde de Benavente, por las razones dichas. D. Pedro era ya difunto en 1480, hemos dicho, sucediéndole su hijo D. RODRIGO ENRÍQUEZ OSORIO (o ENRÍQUEZ DE CASTRO, etc.), II conde de Lemos (1459-1522), que falleció a 1os 64 años. Que fue hijo (y no nieto, como tantas veces se afirmó) de D. Pedro Álvarez Osorio, se demuestra por un documento en el cual Dª Juana Osorio Castro se expresa así: «... por causa que dicho D. Rodrigo Pimentel su suegro y el dicho su marido habían restituido a dicha señora marquesa el Estado de Villafranca, que los tenía ocupados Don Rodrigo Osorio Enrique, hixo del dicho conde de Lemos». Y que era hijo de la mencionada Dª María Valcárcel lo demuestra él mismo cuando ordena se reconstruya la iglesia de Santo Domingo, de Benavente, y se haga la sepultura de su madre, Dª María Valcárcel. A 20-III-1483, en un extenso documento verifica una capitulación, por manera de contrato, con el Rey Católico, prometiendo la entrega real y efectiva de la villa y fortaleza de Ponferrada, firmando la escritura en la ciudad de Astorga. No cumplió D. Rodrigo su juramento, y los Reyes Católicos compraron Ponferrada a su verdadera dueña, Dª Juana Osorio, mujer de D. Luis Pimentel, por 23.600.000 maravedises. En un documento del A. H. N. se llama a Dª Juana condesa de Lemos y se afirma de D. Rodrigo que se decía nieto de dicho conde de Lemes (D. Pedro) En 1509, D. Fernando el Católico manda «que las fortalezas, castillos e lugares que señoreaba D. Rodrigo Osorio, le fuesen entregadas al gobernador de Galicia, D. Diego de Rojas». Don Rodrigo Osorio, durante muchos años, se vio perseguido no sólo por sus familiares, sino también por los mismos Reyes. El patrimonio de los Castro fue dividido según las fuerzas de que disponía cada uno de los contendientes. Los del II Conde de Lemos se vieron reducidos a Lemos y Caldelas, y si más tarde dominó en Sarria, en Castro y en Otero de Rey, fue temporalmente; pero las luchas duraron unos diez años. En el archivo ducal de Medinaceli -Camarasa- (Sección Valdeorras, Legº 1º, nº 9) existe la real ejecutoria original, dada en Valladolid, a 18-IX-1511, en favor de Dª Juana de Castro, mujer de D. Juan de Pimentel, sobre la posesión del Castro de Valdeorras, en el pleito que sostuvo contra D. Rodrigo Enríquez Osorio, conde de Lemos, por la posesión de dicha villa del Castro. De Dª Teresa Osorio tuvo por hijo a D.?- Beatriz de Castro Osorio, que sigue la línea., y fundó en Monforte, para su enterramiento y el de los suyos, el convento franciscano de San Antonio de Padua. Dª BEATRIZ DE CASTRO llamó a su hija D. Rodrigo, aunque ninguno de los personajes de la Nueva Raza de los Castro habían usado anteriormente este apellido, que sí usaron en adelante los descendientes de Dª Beatriz, dando lugar a lo que Bethencourt llamó Nueva Raza de los Castros de la Casa de Lemos; pero lo que no se comprende es porqué Dª Beatriz pudo apellidarse de esta manera. Cuando se concertó el matrimonio de Dª Beatriz de Castro con D. Dionís de Portugal, pareció bien tal enlace a la Reina Cató1ica, «y para mejor poderío hacer, concedió a D. Rodrigo las rentas de Sarria, Otero y Otero de Rey, por una vida», por lo cual D. Rodrigo se llamó conde de Sarria. Después de viuda de D. Dionís, hijo del duque de Braganza, Dª Beatriz casó con D. Álvaro Osorio, caballero de Santiago (hijo de D. Luis Osorio, el cual, una vez viudo de Dª Isabel de Losada, abrazó el sacerdocio y fue obispo de Jaén) Entre los hijos de su segundo matrimonio se cuentan D. Antonio de Castro Osorio, caballero de Santiago en 1543, casó con Dª María de Balboa Ribadeneira; y el gran cardenal arzobispo de Sevilla, D. Rodrigo de Castro, cuyo sepulcro se encuentra en el templo del maravilloso edificio de la Compañía por él erigido en Monforte de Lemos. Doña Beatriz, en 1527, hace una donación al monasterio de la Magdalena, de Sarria, confirmando el que habían hecho el conde D. Pedro, mi antecesor, padre del duque de Arjona». Sucedió a Dª Beatriz el hijo de su primer matrimonio, D. FERNANDO DE CASTRO Y PORTUGAL (1505-1575), IV conde de Lemos, II Conde de Andrade y III conde de Villalba, por su matrimonio con Dª Teresa de Andrade (hija de D. Fernando de Andrade y de Dª Francisca de Zúñiga: V. ANDRADE, Rama troncal). Don Carlos V, por real merced del 1-V-1543 (292) le nombra marqués de Sarria sin perjuicios de tercero, acaso por no ser del todo ajeno a lo embrollado de esta sucesión. Cierto agrega el Emperador «que por merced et provisión de los Señores Reyes Católicos sois conde de vuestra villa de Sarria», pero la verdad es que los Reyes Católicos solamente habían concedido a su abuelo «las rentas de Sarria, Otero y Castro de Rey por una vida». Don Felipe II nombró a D. Fernando Virrey de Nápoles y falleció durante el gobierno de este Monarca; fue también gobernador de Carlos V y de Felipe II ante la Santa Sede, y tuvo por hijo a D. PEDRO FERNÁNDEZ DE CASTRO, el Viejo (1524-1590), V conde de Lemos, II marqués de Sarria, III conde de Andrade, IV conde de Villalba, Grande de España de 1ª clase; nació en Puentedeume en 1524 y falleció en Madrid en 1590. Su hermana Dª Isabel de Castro y Portugal casó con D. Rodrigo de Moscoso, V conde de Altamira. Don Pedro contrajo matrimonio con Dª Leonor de la Cueva y Girón (hija de los III duques de Alburquerque) y de segundas casó con Dª Teresa de la Cueva y Bobadilla, sobrina de su primera esposa e hija de los II condes de Chinchón; tuvo por hijos a 1. D. Fernando Ruiz de Castro, que sigue la línea. 2. D. Beltrán de Castro y de la Cueva, caballero de Alcántara en 1570; dejó tres hijos: Juan, Francisco y Beltrán de la Cueva, este último caballero de Santiago, nacido en Lima, de Dª Mariana de Aliaga y Solís. Pasó al Perú en compañía de su hermana Dª Teresa. 3. Dª Teresa de Castro y de la Cueva, que fue señora del condado de Andrade, y casó en 1573 con D. García Hurtado de Mendoza, IV marqués de Cañete, virrey del Perú, a donde pasó. 4. Dª Isabel de Castro y de la Cueva, que falleció niña. Del segundo matrimonio, tuvo por hijos a 5. D. Pedro Fernández de Castro y Bobadilla, nacido en Madrid, 1570. caballero de Alcántara, que casó con Dª Jerónima de Córdoba y de la Cueva. 6. D. Rodrigo de Castro y Bobadilla (el cual siendo mozo tuvo un hijo de Dª Juana de Almendros y Bustamante, que se llamó D. Francisco Antonio de Castro y Mena, y fue virrey del Perú; éste a su vez fue padre de Dª Manuela de Castro, casó con el marqués de Negreiros; y del Padre Rodrigo de Castro, religioso de la Merced y Vicario General de la provincia mercedaria del Perú). Don Rodrigo de Castro y Bobadilla fue después Dignidad de la catedral toledana y del Consejo de la General y Suprema Inquisición . 7. D. Andrés de Castro Cabrera y Bobadilla, canónigo de Toledo, prebenda que renunció para entregarse al ejercicio de las armas, habiendo sido capitán general de la Escuadra de Galicia y caballero de Alcántara; casó con Dª Inés Enríquez de Ribera (hija II de Per Afán de Ribera y Castilla y de Dª Inés Enríquez de Ravera, I condesa de La Torre) con descendencia 8, 9 y 10, que fallecieron jóvenes. D. FERNANDO RUIZ DE CASTRO nacido en Cuéllar, 1548, y fallecido en Nápoles, 1601; VI conde de Lemos, etc. Ejerció las funciones de embajador extraordinario de D. Felipe II en Portugal y de D. Felipe III en Roma; capitán general y virrey de Nápoles; comendador de la Peña de Martos en 1a Orden de Calatrava, en la que ingresó en 1575; pretendió ser franciscano, pero su padre lo sacó del convento para donde se había escapado. En Valladolid casó con Dª Catalina de Zúñiga y Sandoval (hija mayor del IV marqués de Denia y III conde de Lerma, D. Francisco Gómez de Sandoval, y de Dª Isabel de Borja, hija del IV duque de Gandía, San Francisco de Borja), habiendo apadrinado tales lucidísimas bodas D. Juan de Austria, el de Lepanto; siguió la línea en los condados de Villalba y Andrade y en el marquesado de Sarria; tuvo por hijos a 1. D. Pedro Fernández de Castro y Portugal, que sigue la línea. 2. D. Antonio, que falleció niño. 3. D. Francisco Ruiz de Castro y Portugal, conde de Castro, que lo fue también de Lemos. 4. D. Fernando Ruiz de Castro y Portugal, conde de Gelves, en cuya descendencia femenina entró en 1777 la Casa de Lemos, y en ella permanece. 5, 6 y 7, que fallecieron niños. D. PEDRO FERNÁNDEZ DE CASTRO Y PORTUGAL, VII conde de Lemos, IV marqués de Sarria, VI conde de Villalba y V conde de Andrade, capitán general de Nápoles, embajador de Felipe IV en Roma, presidente del Consejo de Indias, comendador en la Orden de Alcántara; fue llamado EL GRAN CONDE DE LEMOS; brilló como mecenas de Cervantes, que le dedicó sus Novelas Ejemplares, sus Comedias y Entremeses y la Segunda Parte del Quijote; que eligió como secretario a Lope de Vega desde 1598; que elevó a secretario de Estado y Guerra en el virreinato de Nápoles a su protegido Lupercio Leonardo de Argensola; que hizo sentir su mecenazgo sobre otros muchos ingenios, como Góngora, Mira de Amescua, Espinel, Quevedo y Cristóbal de Mesa. Nació en Monforte de Lemos, 1576, y sucedió a su padre en 1598. Casó con Dª Beatriz de la Cerda y Sandoval, su prima hermana (hija segunda de1 IV marqués de Denia y I Duque de Lerma, y de Dª Catalina de la Cerda hija del IV duque de Medinaceli); fundó en Monforte el convento dominicano de San Jacinto y el de franciscanas de la Madre de Dios, que enriqueció con reliquias riquísimas y valiosos relicarios que allí se custodian y ostentan todavía, y donde existen varios cuadros de esta piadosa familia. En Madrid falleció D. Pedro, a 19-X-1622. En 1620 celebraron él y su esposa famosas fiestas a la Virgen del Rosario, en Monforte. No logró sucesión, heredando sus ricos estados su hermano D. FRANCISCO RUIZ DE CASTRO Y PORTUGAL, nació en 1582 y falleció en 1637; VIII conde de Lemos, VI conde de Castro, duque de Taurisano y barón de la Mota de Santa Agata; V marqués de Sarria, VII conde de Villalba, VI eonde de Andrade, Grande de España de 1ª clase; tres veces lugarteniente del virrey de Nápoles; virrey y capitán general de Sicilia. de los Consejos de Estado y de Guerra de Felipe IV. caballero y Trece de la Orden de Santiago; en 1759 casó en Nápoles con la distinguida dama Dª Lucrecia de Lignano de Gatinara; viudo a los sesenta años, renunció a todas sus posesiones y se hizo monje benedictino en el monasterio de Sahagún, con el nombre de Fray Agustín de Castro, tuvo por hijo a 1. D. Fernando Ruiz de Castro y Portugal Lignano de Gatinara, duque de Taurisano, que falleció joven. 2. D. Alejandro, que falleció niño en Gaeta, como el anterior. 3. D. Francisco Fernández de Castro Portugal y Lignano de Gatinara, que sigue la línea. 4. Dª María de Castro Portugal, monja profesa en las Descalzas Reales de Madrid, desde donde pasó al monasterio de la misma Orden en Monforte, donde falleció. 5. Dª Lucrecia, que falleció soltera. 6. Dª Catalina y 7. Dª Victoria, que fallecieron niñas. D. FRANCISCO FERNÁNDEZ DE CASTRO Y PORTUGAL LIGNANO DE GATINARA, IX conde de Lemos, VI marqués de Sarria, VII conde de Castro, VIII conde de Villalba, VII conde de Andrade, duque de Taurisano, barón de la Mota de Santa Agata, caballero de Santiago desde 1628 y comendador de Ornachos; gentilhombre de Cámara de Felipe IV, casó en 1619 con Dª Antonia Girón (hija de D. Pedro Téllez de Girón, III duque de Osuna, y de Dª Catalina Francisca Enríquez de Rivera, hija del II Duque de Alcalá), y tuvo por hijos a 1. D. Pedro Antonio Fernández de Castro y Portugal, que sigue la línea. 2. Dª Lucrecia Antonia, que falleció en vida de su padre. 3. Dª María Luisa de Castro y Girón de Austria, que casó en 1663, en la capilla del Palacio Real de Madrid, con su primo segundo D. Pedro Nurio Colón de Portugal, VI duque de Veragua, virrey de Méjico, etc. 4 y 5, María Catalina y Mariana Francisca, monjas franciscanas en Monforte. 6. Dª Catalina, que falleció novicia carmelita en Lerma. D. PEDRO ANTONIO FERNÁNDEZ DE CASTRO Y PORTUGAL (o ANDRADE), tercero del nombre, nacido en 1634, en Monforte de Lemos, y bautizado en San Vicente el 20 de octubre del mismo año; X conde de Lemos, etc. De él hemos trazado una ligera semblanza en otra parte de la que tomamos esta breve semblanza. «EI virrey D. Pedro Antonio Fernández de Castro y Andrade (1666-1672), X conde de Lemos, marqués de Sarria y de Gatinara, duque de Taurisano, etc., es una figura de las más conocidas y populares entre aquellos españoles que ejercieron el cargo de virreyes en el Perú. Nombrado para tan elevado puesto en 1666, al fallecimiento del Conde de Santisteban, entró en Lima al año siguiente y en esta ciudad de los Reyes vinieron al mundo tres de sus hijos, los tres apadrinados por el Vble. P. Castillo, con quien le unió singular amistad, extendida a todos los miembros de la Compañía de Jesús. Bien conocida es su enérgica actitud con los célebres mineros D. José Salcedo y D. Gaspar - Salcedo; al arrasamiento de la ciudad de Laycacota y la designación de nueva capital, recaída en Puno, que el Virrey bautizó con el nombre de San Carlos de Austria, en honor de D. Carlos II; su piadosa visita al célebre santuario de la Copacabana; y el caso insólito de haber designado a su joven esposa, Dª Ana de Borja, por gobernadora del virreinato durante su ausencia. Existía en este personaje una extraña mezcla de dureza y caridad, hasta el punto de haber mandado decir treinta misas por cada uno de los individuos que sentenciaba a muerte. No tenía inconveniente en descender a los oficios de sacristán, o de llenar los fuelles del órgano, siendo extraordinario su fervor para entregarse a la oración y a la práctica diaria de los sacramentos. Implantó la costumbre de arrodillarse los transeúntes en calles y plazas, dondequiera que les cogiese el toque de Angelus, así como él jubileo diario en honor del Santísimo Sacramento. Favoreció las misiones y los misioneros, se preocupaba por el bienestar de los desheredados de la fortuna, combatió la inmoralidad, y estableció l octava solemne de la Purísima en la catedral de Lima. A él se debe la edificación de la capilla de los Desamparados, a la que concurría el virrey, formando parte de aquella escuela de Cristo, similar a otras famosísimas que se habían establecido y funcionaban en España con no pequeño provecho de las almas. A su período de mando correspondió celebrar las fiestas de la beatificación de Santa Rosa de Lima que, al decir de los contemporáneos, debieron haber sido solemnísimas. Falleció a los treinta y ocho años de edad, ordenando que no se interrumpiese por ello la solemnidad de la fiesta de la Purísima, como así se ejecutó, a los dos días de su fallecimiento; y quiso que su corazón fuese depositado a los pies de la Virgen de los Desamparados, conservándose todavía en el templo de San Pedro, que tienen en Lima los hijos de San Ignacio, una vez desaparecida la suntuosa capilla, hoy convertida por la civilización en estación de ferrocarril». Don Pedro Antonio fue también merino mayor de Galicia y regidor partido de sus siete ciudades de voto en Cortes. De su esposa, Dª Ana Francisca de Borja y Centellas Doria y Colonna, que era su prima, y viuda del V Marqués de Tavera e hija de los VIII duques de Gandía, tuvo por hijo a 1. D. Ginés de Castro y Portugal, que sigue la línea. 2. Salvador Francisco, que casó con Dª Francisca Josefa Centurión de Córdoba Carrillos de Albornoz y Mendoza; y falleció en 1694; que tuvo por hijos a a. Dª María Antonia. b. Dª Rosa María de las Nieves de Castro y Centurión, en quien recayó el condado de Lemos. c. Dª Rafaela Luisa, que casó con su primo hermano D. Juan Manuel Lopez de Zúñiga Sotomayor y Mendoza, XI duque de Béjar, y tuvo por hijos a A. Dª María Teresa de Zúñiga y Castro, tercera esposa de su tío abuelo D. Ginés Fernández Ruiz de Castro y Portugal. B. D. Joaquín Alvaro López de Zúñiga Sotomayor Mendoza y Portugal, que heredó también el condado de Lemos. 3. D. Francisco Fernández de Castro y Portugal, nació en Lima, 1672, que fue maestre de campo y falleció soltero. 4. Dª María Alberta Fernández de Castro y Portugal, nació en 1665 y falleció en l 706, viuda ya del X duque de Béjar, con descendencia. 5 Dª Rosa Francisca, nació en 1669 y que falleció niña. D. GINES FERNANDO RUIZ DE CASTRO Y PORTUGAL nació en 1666 y falleció en 1741. XI conde de Lemos, VIII marqués de Sarria, IX conde de Castro, X conde de Villalba IX conde de Andrade, duque de Taurisano, gentilhombre de Cámara de Carlos II, y de Felipe V; virrey de Cerdeña, capitán general de las galeras de Nápoles, caballero del Toison de Oro, etc. Había venido al mundo en Madrid y casó tres veces: con Dª Catalina Maríana de Silva Haro de Mendoza de la Vega y Luna (hija segunda del IX duque de Infantado); con Dª Mariana Osorio y Guzmán (hija de los VI marqueses de Montaos); y por tercera vez, con Dª María Josefa de Zúñiga y Castro, hija del XII Duque de Béjar y de Mandas). Falleció sin descendencia en su palacio de Madrid, el 30-IX-1741, heredando sus estados su sobrina (hija ya mencionada de su hermano D. Salvador Francisco). Dª ROSA MARIA DE LAS NIEVES DE CASTRO Y CENTURIÓN, XII con- desa de Lemos, etc., que nació en Madrid, 1691, y en 1713 casó con D. Pedro de Moncada y de la Cerca, marqués de Ladrada y Leiva (primogénito del conde de Baños, Grande de España), con una sola hija soltera. De segundas casó Dª Rosa María con D. Guillén Ramón de Moncada y Portocarrero, VI marqués de Aitona, conde de Medellín, duque de Camiña y Grande de España de la Clase; pero falleció sin sucesión en 1772, sucedióle su sobrino, ya mencionado. D. JOAQUÍN ÁLVARO LÓPEZ DE ZÚÑIGA, cuya descendencia ya hemos reseñado, XIII conde de Lemos, etc., caballero del Toisón de Oro, gran cruz de Carlos lII, que falleció sin sucesión en 1777, pasando el Condado de Lemos a la Casa de Berwick y Alba, donde continúa. FERNÁNDEZ DE CASTRO (Casa de Cereixo. (V. BERMÚDEZ-DE CASTRO) Casas de Castroverde y Luaces D. ALVAR PÉREZ DE CASTRO (al que hemos hallado como hijo n.º 3 de D. Pedro Fernández de Castro, el de la Guerra, que lo hubo en Dª Aldonza Lorenzo de Castro) ; casó con Dª María Ponce de León. Además de Dª Isabel de Castro, allí mencionada, tuvo por hijo a D. ALONSO DE CASTRO, señor de Castroverde (municipio de este nombre, en el partido de Lugo), cuya jurisdicción comprendía las feligresías de Sta. María de Agustín, San Andrés de Barredo, Sta. Eulalia de Bolaño, San Miguel de Camiño, San Miguel de Cubelas, Sta. María Magdalena de Goy, Sta. María de Monte, San Miguel de Páramo, Sta. María Magdalena da Pena, San Julián de Pereiramá, Sta. Mariña de Pumarega, San Jorge de Rebordaos, San Ciprián de Recesende, San Pedro de Serés, Sto. Tomé de Tordea, San Pedro de Vilalle, con los lugares de Asperela, Oriz, Pousada y otros y Santiago de Castroverde o de Vilariño. Fue también señor de Luaces, en el municipio lucense de Pol, en el partido de Lugo);. casó con Dª María Ramírez de Guzmán, y tuvo por hijo a D. GARCÍA DE CASTRO, señor de Castroverde y Luaces, que cedió sus derechos a su hermano D. Fernando; casó con Dª Mencía de Guzmán, con descendencia en Andalucía. Sucedióle, pues, su hermano D. FERNANDO DE CASTRO, corregidor de Toledo, señor de Castroverde y Luaces, que casó con Dª Inés de Mendoza, y tuvo por hijo a D. Carlos, D. Alonso, D. Álvaro de Castro, que fallecieron sin descendencia, pasando sus derechos a su hermana Dª ISABEL DE CASTRO, señora de Castroverde y Luaces. Hermanas de esta señora fueron: Dª Inés de Castro, que casó con D. Pedro González de Bazán, y de segundas con D. Lope Sánchez de Ulloa (cuarto de este nombre: V. ULLOA, Rama Troncal, donde se hallará su descendencia). Estos señores, D. Lope y Dª Isabel, fueron padres de la célebre Dª María de Ulloa, sobre cuya personalidad histórica escribió muy bien el investigador D. José María Caamaño Bournacell. En su testamento, del 14-VIII-1487, dice textualmente estas palabras, muy importantes para comprender el señorío sobre Cambados de su hija: Nombro e fago a vos, a mi fija Dª María de Ulloa, del fuero de Nogueira, e Cambados, que yo tengo aforados a la orden de ...derenteiro e del Santo Sepulcro.. etc...» otras hermanas de Dª Isabel (hijas también de D. Alonso de Castro y de Dª María Ramírez de Guzmán) fueron: Dª Juana de Castro, que casó con D. Rodrigo de Moscoso, señor de Altarima, y Dª Leonor de Castro, que casó con D. Pedro Bermúdez, señor de Montaos; además de varias otras hermanas solteras. Dª ISABEL DE CASTRO, señora de Castroverde y Luaces, casó con D. Pedro Niño de Castro, caballero de Santiago, y tuvo por hijo a D. ÁLVARO DE CASTRO, que casó con Dª Brianda Manrique, siendo padres de D. FERNANDO NINO DE CASTRO, caballero de Alcántara, que casó con Dª Antonia de Acuña y tuvo por hijo a D. PEDRO NIÑO DE CASTRO, que casó con D. Antonia Ayala y tuvo por hijo a Dª BRIANDA DE CASTRO, que casó con D. Gregorio de Romano Altamirano, caballero de Alcántara, y tuvo por hijo a D. GREGORIO ALTAMIRANO, del Consejo de S.- M., oidor de la Real Audiencia de Valladolid, que casó con Dª María Nevares de Santoyo, y tuvo por hijo a Dª MARÍA ALTAMIRANO NEVARES DE SANTOYO, que casó con D. Juan Vega Portocarrero y Valencia Enríquez, señor de Castillejos, del hábito de Santiago. Casa de Pardiñas y Villardefrancos D. FABRIQUE ENRÍQUEZ DE CASTRO hemos dicho que en Dª Aldonza Alfonso de Orense tuvo por hijo a D. ALFONSO DE CASTRO, que casó con Dª María de Guzmán, de cuyas cinco hijas fue la primera Dª JUANA DE CASTRO, casó con Rodrigo de Moscoso, del que tuvo por hijo a Dª INÉS DE MOSCOSO, que casó con D. Vasco Sánchez de Ulloa, y tuvo por hijo a D. LOPE SÁNCHEZ DE MOSCOSO, que se proclamó conde de Altamira, después de la batalla de este nombre, puesto que antes se titulaba solamente vizconde de Finisterre (de éste y de sus padres trataremos largamente al estudiar la familia importantísima de los Moscoso). De su esposa Dª Aldonza de Mendoza, hermana del arzobispo de Santiago, no tuvo descendencia; pero de Dª Juana Mosquera tuvo una hija que fue llamada Dª BERENGUELA SÁNCHEZ DE MOSCOSO, la cual casó con D. García Pardiñas y Villardefrancos, capitán, que mandaba 200 vasallos suyos y falleció en la defensa de La Coruña. (De su descendencia hablaremos al tratar de los PARDINAS y VILARDEFRANCOS.) Casa de Celme Dª INÉS DE CASTRO, hija segunda de D. Alfonso de Castro y de Dª María de Guzmán; nieta por consiguiente del duque de Arjona, D. Fadrique, y de Dª Aldonza Alfonso de Orense), casó con D. Pedro González Bazán, y de segundas con D. Lope Sánchez de Ulloa (cuarto de este nombre: V. ULLOA, Rama Troncal) que ya hemos mencionado al hablar de la casa de Castroverde y de Luaces. De su primer matrimonio tuvo por hijo Dª Inés a D. Fernando Bazán y a Dª Mayor Bazán. D. FERNANDO GONZÁLEZ BAZÁN, casó con Dª Mayor de Deza y tuvo por hijo a Dª INÉS DE BAZÁN, que casó con D. Pedro Díaz de Cadórniga; tuvo por hijo a D. ÁLVARO DE CASTRO, que casó con Dª Brianda Manrique, siendo padres de D. FERNANDO NIÑO DE CASTRO, caballero de Alcántara, que casó con Dª Antonia de Acuña y tuvo por hijo a D. PEDRO NIÑO DE CASTRO, que casó con D. Antonia Ayala y tuvo por hijo a Dª BRIANDA DE CASTRO, que casó con D. Gregorio de Romano Altamirano, caballero de Alcántara, y tuvo por hijo a D. GREGORIO ALTAMIRANO, del Consejo de S.- M., oidor de la Real Audiencia de Valladolid, que casó con Dª María Nevares de Santoyo, y tuvo por hijo a Dª MARÍA ALTAMIRANO NEVARES DE SANTOYO, que casó con D. Juan Vega Portocarrero y Valencia Enríquez, señor de Castillejos, del hábito de Santiago. Casa de Pardiñas y Villardefrancos D. FADRIQUE ENRÍQUEZ DE CASTRO hemos dicho que en Dª Aldonza Alfonso de Orense tuvo por hijo a D. ALFONSO DE CASTRO, que casó con Dª María de Guzmán, de cuyas cinco hijas fue la primera Dª JUANA DE CASTRO, casó con Rodrigo de Moscoso, del que tuvo por hijo a Dª INES DE MOSCOSO, que casó con D. Vasco Sánchez de Ulloa, y tuvo por hijo a D. LOPE SÁNCHEZ DE MOSCOSO, que se proclamó conde de Altamira, después de la batalla de este nombre, puesto que antes se titulaba solamente vizconde de Finisterre (de éste y de sus padres trataremos largamente al estudiar la familia importantísima de los Moscoso). De su esposa Dª Aldonza- de Mendoza, hermana del arzobispo de Santiago, no tuvo descendencia; pero de Dª Juana Mosquera tuvo una hija que fue llamada Dª BERENGUELA SÁNCHEZ DE MOSCOSO, la cual casó con D. García Pardiñas y Villardefrancos, capitán, que mandaba 200 vasallos suyos y falleció en la defensa de La Coruña. (De su descendencia hablaremos al tratar de los PARDINAS y VILARDEFRANCOS.) Casa de Celme Dª INÉS DE CASTRO, hija segunda de D. Alfonso de Castro y de Dª María de Guzmán; nieta por consiguiente del duque de Arjona, D. Fadrique, y de Dª Aldonza Alfonso de Orense), casó con D. Pedro González Bazán, y de segundas con D. Lope Sánchez de Ulloa (cuarto de este nombre: V. ULLOA, Rama Troncal) que ya hemos mencionado al hablar de la casa de Castroverde y de Luaces. De su primer matrimonio tuvo por hijo Dª Inés a D. Fernando Bazán y a Dª Mayor Bazán. D. FERNANDO GONZÁLEZ BAZÁN, casó con Dª Mayor de Deza y tuvo por hijo a Dª INÉS DE BAZÁN, que casó con D. Pedro Díaz de Cadórniga; tuvo por hijo a D. JUAN BAZÁN CADÓRNIGA, que casó con Dª Juana Zúñiga Sarmiento, y tuvo por hijo a Dª LEONOR DE ZÚÑIGA, que casó con D. Diego de Oca Sarmiento, y tuvo por hijo a D DIEGO OCA SARMIENTO, que casó con Dª Mariana Saavedra y Lemos (V. CASTRO, Casa de Sober), y tuvo por hijo a D. DIEGO DE OCA SARMIENTO, que casó con Dª Brianda Sarmiento y tuvo por hijo a D. ANTONIO DE OCA ORDOÑEZ, que casó con D. María Pimentel Ribadeneira. Casa de Sober Dª MAYOR BAZÁN (hija de Dª Ines de Castro y de D. Pedro González Bazán, como hemos dicho en el árbol anterior), casó con Dª Lope Sánchez de Sober y tuvo por hijo a D. Antonio de Lemos (que casó con Dª Constanza de Saavedra), y a D. DIEGO DE LEMOS, que casó con Dª Inés González Noguerol, y tuvo por hijo a D. ANTONIO DE LEMOS, que casó con Dª Mayor Ulloa Cadórniga, y tuvo por hijo a D. DIEGO DE LEMOS Y ULLOA, que casó con Dª Constanza de Saavedra y Lemos y tuvo por hijo a Dª Mariana Saavedra y Lemos, que casó con D. Diego de Oca Sarmiento (V. CASTRO: Casa de Celme). Casa de Castelo Dª LEONOR DE CASTRO (hija nº 5 de D. Alfonso de Castro y de Dª María de Guzmán y nieta por lo tanto del duque de Arjona), casó con D. Pedro Bermúdez de Montaos, habiendo tuvo por hijo a Dª INÉS BERMÚDEZ DE CASTRO, que casó con D. Fernando Ruiz de Castro, y tuvo por hijo a D. PEDRO BERMÚDEZ DE CASTRO fue debió casar dos veces; la primera con Dª Violante de Andrade (cuyos hijos fueron D. Gonzalo, D. Fernando y D. Martín Sánchez das Mariñas: V. BERMÚDEZ DE CASTRO, Casa de Montaos. Doña Violante era hija de D. Diego de Andrade y de Dª María das Mariñas: V. ANDRADE). Segunda vez casó D. Pedro con Dª María Fernández Varela (hija de Juan de Andeiro), y tuvo por hijo a Dª María de Gayón, que casó con D. García de Pardiñas y Villardefrancos, y a Dª TERESA BERMÚDEZ DE CASTRO, que casó primero con el Licenciado Martínez Carballido, del que tuvo por hijo a D. Fernando de Castro y a D. Roy Carballido; de segundas casó con D. García Prego de Montaos, y tuvo por hijo a Dª LUCIA PREGO DE MONTAOS Y BERMÚDEZ DE CASTRO, la cual heredó de su abuelo materno, Juan de Andeiro, los bienes de las Mariñas, Betanzos y La Coruña. Contrajo matrimonió con D. Fernán Pérez Parragués, señor de La Puebla de Parga y de Junqueiras. No habiendo tenido sucesión, Dª Lucía dejó todos sus biénes a D. Gonzalo Prego de Montaos, su medio hermano, hijo natural de su padre D. García Prego de Montaos. El señorío de Castelo paso a Dª María de Cayón, hija de D. Pedro Bermúdez de Castro y de su segunda esposa Dª María Fernández Varela, ya citados. Progenitores de la Casa de Láncara Dª ISABEL DE CASTRO (hermana de Dª Juana de Osorio y Castro; ambas hijas legítimas de D. Pedro Álvarez Osorio, I conde de Lemos y de su esposa primera Dª Beatriz de Castro) casó con el mariscal D. Pedro Pardo de Cela, tantas veces citado, y tuvo por hijo a D.ª Constanza de Castro, que casó con D. Fernán Arias de Saavedra (V. SAAVEDRA, Casas de Miranda, Saavedra y Ribadeneira), y a Dª BEATRIZ DE CASTRO, que casó con D. Pedro Bolaño Ribadeneira, señor de Toreés (V. BOLAÑO); y tuvo por hijo a D. FERNÁN DÍAZ DE RIBADENEIRA, que casó con Dª María Pimentel Cabeza de Vaca, y tuvo por hijos, entre otros, a Dª ANA PIMENTEL RIBADENEIRA, que casó con D. Alvaro Vázquez Sampayo, y tuvo por hija a Dª ANA PIMENTEL RIBADENEIRA, que casó con D. Alonso de Yebra (V. YEBRA, Casa de Láncara). Casa de Noceda. FERNÁN DÍAZ DE RIBADENEIRA (del que hemos dicho en el árbol anterior que era hijo de Dª Beatriz de Castro y de D. Pedro Bolaño Ribadeneira, nieto de Dª Constanza de Castro y de D. Fernán Arias de Saavedra; segunda nieta de Dª Isabel de Castro y del mariscal D. Pedro Pardo de Cela), casó con Dª María Pimentel Cabeza de Vaca, y tuvo también por hija a Dª TERESA RIBADENEIRA, que casó con D. Vasco Sánchez de Ulloa, y tuvo por hijo a D. ÁLVARO TABOADA ULLOA, señor de la casa de Noceda, que casó con Dª Berenguela Haro de Castro, siendo padres de D. VASCO SÁNCHEZ DE ULLOA, que casó con Dª Inés Valcárcel. (V. ULLOA, Casa de Noceda).

Escudos de Armas del apellido:
Unos Castro, en Aragón y Valencia, traen escudo partido: 1º, de oro, con dos palos de gules, y 2º, de plata, con una estrella de gules. Otros pintan el campo del segundo cuartel de azur y la estrella de oro. El caballero aragonés Fernández de Castro, que vivió en Ayerbe, hermano de Felipe de Castro, y, por tanto, nieto también de don Jaime I de Aragón, usó, según afirma mosén Jaime Febrer, estas o tras armas : De gules, con seis bezantes de oro. También hay en Valencia Castro que usan las armas de la casa de Castro, de Burgos, esto es: De plata, con seis bezantes de azur, porque descienden del caballero Enrique de Castro, que pasó de Burgos con tropa muy lucida a las guerras de Murcia y Orihuela, siendo premiado por el rey don Jaime y quedando domiciliado en Valencia. Los Castro de Cataluña, con casa en Barcelona, tienen: De azur, con dos castillos de plata puestos en palo. En la divisa esta leyenda : «Virtute propia». Otros en Cataluña, traen : Escudo cuartelado : 1º y 4º, de gules, con un escudete de oro cargado de una faja de gules, y 2º y 3º, de gules igualmente, con un castillo de oro aclarado de gules. Otros, también en Cataluña, usan: De plata, con tres bandas de sinople. Algunos pintan las bandas de sable. Las primitivas, abandonadas ya en el siglo trece: de gules, con una banda de sinople, perfilada de oro. Los de Vizcaya usaron, según Labayru: Cuartelado: 1º y 4º, de plata, con un roble de sinople, y 2º y 3º, de azur, con un lobo de su color, y en punta, una cruz de Calatrava, de oro. Baños de Velasco manifiesta que los Castro-Montoya, de Álava, usaron: De azur, con diez panelas de plata, y el cordón de San Francisco, del mismo metal, puesto en situación de orla. Los de Aragón traen escudo cuartelado: 1.º y 4.º, en campo de oro, cuatro palos de gules, y 2.° y 3.º, en campo de plata, una estrella de gules.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El ala representa a las alas del águila, simbolizando la libertad, dada sus ansias de volar y surcar los cielos. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguian las naciones. "Los bezantes son figuras redondas, llanas y macizas, siempre de metal porque son una especie de moneda griega, llamada en latin Bizantius, que hoy es la ciudad de Constantinopla, de donde la tomaron por armas los que fueron a la conquista de la Tierra Santa." El caballero simboliza la nobleza. En los comienzos de la Edad Moderna, era "soldado de caballería, que servia a su costa con armas y caballo". Desde el reinado de Felipe III, Caballero es el "Hidalgo de Nobleza reconocida". Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La cruz es una pieza honorable, que representa la espada del caballero, dándose en Armería al combatiente que sacaba la espada teñida de sangre de sus enemigos. Del tiempo de las cruzadas quedaron algunas familias con la cruz por armas, para denotar que habían estado en ellas. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.