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Noble apellido catalán, muy extendido desde remotos tiempos por toda Cataluña, Valencia y Baleares. Jaime Castelló pasó desde Tarragona a la conquista de Valencia, sirviendo al rey don Jaime I de Aragón. Peleó como soldado aventurero en la toma de Burriana a satisfacción del citado monarca. En Valencia fue el primero que escaló los muros con ánimo y valeritía; pero su mucha intrepidez le ocasionó la muerte en aquella acción. Roque Castelló, que residía en la villa de Roses (Gerona), también sirvió con una fragata al rey don Jaime I en la conquista de Valencia. Era tan valiente y decidido, que una noche saltó a tierra en una de las calas de la villa de Benidorm, del partido judicial de Villajoyosa (Alicante), y asaltó el castillo, conquistándolo y haciendo prisioneros a los moros que lo defendían y a su comandante. El rey don Jaime I le premió esta hazaña dándale el castillo de que se había apoderado. Otros dos caballeros de este apellido acompañaron al citado monarca. aragonés en la conquista de Mallorca. Uno de ellos se llamaba Geraldo Castelló y era natural de Tortosa (Tarragona). Arnaldo Castelló fue jurado de la ciudad y reino de Mallorca, por el estamento de ciudadanos, en 1245. Otro Arnaldo Castelló ocupó el mismo cargo en 1291. Nicolás Castelló fue uno de los capitanes mallorquines que más se distinguieron en las guerras de Flandes. Francisco Castelló desempeñó la dignidad de gran prior de Cataluña en la Orden de San Juan, desde 1529 a 1536. Mosén Felipe de Castelló y su hijo Vicente de Castelló fueron hijosdalgo residentes en Alcoy. Descendían de Felipe de Castelló, que fue armado caballero por el rey Fernando «el Católico», e hizo probanza de nobleza ante el juez ordinario de Valencia en 28 de abril de 1554. Nobles ramas de Castelló tuvieron casas en la ciudad de Barcelona, en la villa de Agramunt (Lérida); en las de Flassá y la Bisbal (Gerona), y en la de Guissona (Lérida). Otros de este apellido proceden, probablemente, de la villa de Castelló de Ampurias (cuyo nombre debieron tomar), del partido de Figueres (Gerona). Onofrio Menescal, en su catálogo de los linajes nobles de Cataluña, hace memoria de los Castelló.

Escudos de Armas del apellido:
El Jaime Castelló, que pasó desde Tarragona a la conquista de Valencia, citado anteriormente, tenía estas armas: Escudo partido: 1º, de azur, con un león rampante de oro, y 2º, también de azur, con un castillo de plata. El Roque de Castelló, también citado en anteriores líneas, que desde Roses pasó a la conquista de Valencia, traía estas otras : Escudo partido : 1º, de plata, con un león rampante de sable, y 2º, de sinople, con un castillo de oro. Estos dos escudos los ostentan algunos Castelló de Cataluña y Valencia. Los Castelló de la casa de Barcelona tienen: De gules, con un castillo, de plata. Los de la casa de Agramunt usan: De gules, con un castillo de oro. Otros, en Cataluña, traen de oro, con un castillo de sinople. Otros, de oro, con un castillo de azur. Los de Mallorca tienen: En carnpo de azur, una torre almenada de plata. En Cataluña, Aragón y Murcia traen de azur, con un castillo de plata puesto sobre una peña de su color, rodeada de aguas de azur y plata.

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc.), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc.) y esmaltes heráldicos, aún así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc, "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huerfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miercoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los principes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El agua es símbolo de sabiduría ilustrada, de ánimo virtuoso, pudiendo también simbolizar extensión de dominio, así como el principio de todas las cosas y la regeneración del tiempo. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.