Parece ser que el progenitor de esta casa, en opinión de diversos tratadistas, fue un caballero Castel, que pasó de Francia a Cataluña, y fundó nuevo solar en el pueblo de Cubells, del partido judicial de Balaguer (Lérida). Lo cierto es que el solar de Castell, en el pueblo de Cubells, es muy antiguo y que fue cuna de Juan Castell o Castells, que sirvió en la conquista de Valencia al rey don Jaime I de Aragón. Así lo afirma mosén Jaime Febrer, y refiere que el citado monarca premió a dicho caballero sus meritorios servicios heredándole en la ciudad de Valencia, donde quedó domiciliado. Añaden otros tratadistas que también eran hijos del solar del lugar de Cubells los caballeros Castell, que fundaron nuevas casas en la ciudad de Balaguer, y en la ciudad de Barcelona. De estas casas solares, de las que, en efecto, se tiene noticia cierta y que debieron dimanar del solar del pueblo de Cubells, salieron varias ramas, que extendieron d apellido por Baleares, Aragón y la Rioja. De Barcelona era natural Pedro Castell, que fue uno de los conquistadores de Mallorca. En el reparto general de tierras le tocó el rahal «Guatiaron», próximo a la ciudad, y una parte de otro rabal en Inca, llamado «Albazín». En 1258, cuando el rey don Alonso III de Aragón tomó dicha isla a don Jaime II de Mallorca, juraron sacramento y homenaje a dicho monarca aragonés Bernardo Castell y Guillermo Castell; el primero como diputado por la villa de Inca, y el segundo por la de Santa Margarita. Antonio Castell, en 1386, era señor, con jurisdicción civil y crimininal, de la gran albufera de Alcudia y la Puebla, y mereció que el rey, en 8 de enero de 1437, concediese a esa propiedad los mismos privilegios que tenía la afbufera de Valencia. Otros Castell mallorquines florecieron en los siglos XV y XVI, y aun hay una casa de este apellido en Alcudia (ciudad del partido judicial de Inca), que fue de las condecoradas por el emperador Carlos V con privilegio de franqueza por los servicios que los hijos de ella prestaron al monarca en la época de los comuneros.
Escudos de Armas del apellido:
La casa solar de Cubells traía: De gules, con cuatro castillos de oro, y entre ellos, en abismo, una vosa de plata. Así ostentaba el Juan Castell, natural de ese pueblo y solar, que sirvió a don Jaime I de Aragón y quedó heredado en Valencia. Los Castell, de la casa de la ciudad de Balaguer, tienen: De plata, con cinco castillos de gules aclarados de oro y puestos en sotuer. Los de Barcelona y Mallorca ostentan: De gules, con un castillo de plata. Los de la casa del lugar de Tartareu (Lérida) usan: De gules, con tres castillos de plata puestos en triángulo.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
