Las noticias que se tienen acerca de este linaje son muy confusas. Los genealogistas españoles dicen que se estima como cierto que procede de dos caballeros franceses, hermanos, Guillén y Bartolomé de Casaus, que vinieron de tierras de Limoges a servir a don Fernando III «el Santo», y le ayudaron en el sitio y conquista de Sevilla, por lo que el citado monarca los heredó en dicha ciudad. Jerónimo Gudiel añade: «Ay memoria oy dia de don Guillen en su privilegio que Sevilla tiene, en el que el rey don Alonso X le da por términos á Morón, Cazalla, Ossuna y las dos islas de Cator y Captiel, á donde, confirma don Guillen, vizconde de Limoges». Agrega Gudiel, coincidiendo con sus manifestaciones las de otros tratadistas, que el apellido Casaus se corrompió por el abuso y la poca noticia que se tenía de los linajes extranjeros en el de Casas, y que así se apellidaron los de esta familia en Sevilla y otras poblaciones durante bastantes años, volviendo muchos de ellos a usar el apellido Casaus en recuerdo de su verdadero origen. En antiguos documentos aparece también claramente que Casaus, Casas y Las Casas son modalidades de un mismo linaje. En Cataluña y en las Baleares radicaron desde muy antiguo otras familias de este linaje. En la conquista de Mallorca ? dice Bover ? se halló uno de este linaje y fue heredado en Inca con cinco yugadas de tierra. Francisco Casas, letrado mallorquín, era baile general en 1356, y cuando las
Escudos de Armas del apellido:
Los de Cataluña usan: De plata, con los cinco roques de sable y la bordura de oro, con ocho cabezas de águila de sable degolladas. Los de Mallorca tienen: De plata, y bordura de gules, con las ocho cabezas de águila de oro degolladas.
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. La cabeza significa trofeo, valor, superioridad y despojo sangriento.
