Casas y familias distintas de este apellido aperecen radicadas desde tiempos antiguos en León, Galicia, Santander, Asturias, Pais Vasco, Castilla y Cataluña. Entenderemos, en contra de lo que algunos tratadistas indican, que no existió entre muchas de ellas relación de vínculo ni de procedencia, y que huelga el pretender encontrar un orien común a todas. El suceso legendario que algún autor refiere para explicar cómo nació este apellido, es completamente fabuloso y no merece la pena ser reproducido. En las regiones citadas hubo y hay diversos pueblos y lugares denominados Carrera, y es lo más probable que tomaran su nombre por apellido los progenitores de esas distintas familias, por haber sido naturales u originarios de ellos. Gama y Durán y otros tratadistas recogen otro solar radicado en el Ampurdán, con ramas en Cataluña. Una tuvo casa en Huesca y se apellidó Carrera Ramirez. Sus hijos fueron declarados infanzones por la real audiencia de Zaragoza, con echa 26 de febrero de 1641, escribanía de Escartín. Así lo afirma Juan del Corral. En Cataluña. Casa en la villa de Amézqueta, del partido de Tolosa (Guipúzcoa). Está sita, pues aun se conserva su fábrica, en la carretera que va de Amézqueta a la villa de Alegría de Oria, junto al río y casi al borde de sus aguas. Es de mampostería y de sencilla construcción. En una de las calles de Amézqueta hay otra casa llamada Carrera-Enea, y aunque haya sido solar reformado, su fábrica no acusa gran antigüedad. Los habitantes de la villa consideran moderna esa construcción, y, en cambio, estiman solariega y primitiva la casa de Carrera, sita junto al río y al caserío de Zubillaga. No se conoce el origen de este solar ni el de sus fundadores, de los que solo dicen algunos tratadistas que fueron de los primeros pobladores de Amézqueta. En todo el pueblo, ni en sus calles, ni en su parroquia, se guarda recuerdo de esos Carrera, que tienen rama en Chile. En otros puntos de España hubo otras casas de Carrera, distintas de ésa. Casas y familias distintas de este apellido aparecen radicadas desde tiempos antiguos en León, Galicia, Asturias, Santander, las Vascongadas, Castilla y Cataluña. Entendemos, en contra de lo que algunos tratadistas indican, que no existió entre muchas de ellas relación de vínculo ni de procedencia, y que huelga el pretender encontrar un origen común a todas. El suceso legendario que algún autor refiere para explicar cómo nació este apellido, es completamente fabuloso y no merece la pena de ser reproducido. En las regiones citadas hubo y hay diversos pueblos y lugares denominados Carrera, y es lo más probable que tomaran su nombre por apellido los progenitores de esas distintas familias, por haber sido naturales u originarios de ellos. Garma y Durán y otros tratadistas recogen otro solar del apellido Carrera, radicado en el Ampurdán, con ramas en Cataluña. Una tuvo casa en Huesca y se apellidó Carrera Ramírez. Sus hijos fueron declarados infanzones por la real audiencia de Zaragoza, con fecha 26 de febrero de 1641, escribanía de Escartín. Así lo afirma Juan del Corral. Leonés. Una rama pasó a Chile.
Escudos de Armas del apellido:
Los Carrera de la casa del Ampurdán y sus ramas de Cataluña, ostentan: De oro, con dos bueyes de gules, uncidos a un arado. El jefe, de azur, con tres estrellas de oro puestas en faja. Escudo verado en ondas de plata y azur, y sobre los veros una banda de gules cargada de un lebrel de plata, corriendo. La casa de Amézqueta y su rama de Chile, tienen: De sinople, con un castillo de plata con tres torres, y en la del homenaje un brazo armado, también de plata, con un pendón de gules, en la mano, cargado de una estrella de oro. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro. Estas armas constan en certificación de blasones dada por Juan de Mendoza, cronista y rey de armas de Felipe IV, en 8 de Enero de 1632, a favor de Domingo Carrera, dueño en aquella época de la casa de Carrera de Amézqueta. Juan Carlos de Guerra recoge, como propias de la casa de Carrera, en Amézqueta, estas otras armas que usó también la casa de igual apellido del lugar de Ajo (Santander): Partido: 1º, de plata, con un castillo de su color, de tres torres, sumada la del centro de un brazo armado, de sable, con un pendón de gules en la mano, y surmontada cada una de las torres laterales de una estrella de azur; en punta, a la puerta del castillo, un guerrero con armadura de sable, jinete en un caballo del mismo color y con una lanza en la mano diestra, y brochante sobre la torre, una banda también de sable; y 2º, de oro, con tres palos de gules. Bordura general de gules, con ocho sotueres de oro. Las armas de la primera partición son casi iguales a las del primer escudo que hemos descrito, y la bordura de ambos blasones idéntica. Este último consta en ejecutoria de 1677. En campo de sinople, seis fajas ondeadas de plata; bordura de plata, con siete gavilanes de sable, cargado cada uno de una letra de oro, formando la palabra «Réquiem».
Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte azul (azur) simboliza la realeza, la serenidad y la hermosura. Los que los lleven en sus armas, están obligados a socorrer a los fieles servidores de sus príncipes que "se hallan sin remuneración por sus servicios". En las piedras preciosas representa al zafiro y en los signos del Zodiaco a que se encuentra sujeto son Tauro y Libra. Su elemento es el aire; su metal, el acero; el día de la semana, el viernes; los meses, abril y septiembre; su árbol, el álamo; la flor, la violeta; su animal, el camaleón y su ave, el pavo real. El azur se llama Júpiter en las armerías reales, zafiro en las de los títulos y azur en la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El arado es símbolo de fecundidad, posesión de tierra, así como de la paz y la tranquilidad. La armadura es símbolo de defensa y seguridad. El sotuer o aspa se trae a las armerías españolas por la batalla de Baeza, ganada contra los moros el día de San Andrés del Año de 1227, que es la forma de la Cruz en que estuvo este Santo Apostol en su martirio. La banda significa el tahalí del caballero, y la banda que traían atravesada del hombro diestro al flanco siniestro, y por eso se expresa en esta situación en el escudo, habiéndola puesto por armas muchos de los que fueron a las cruzadas, según el color con que se distinguían las naciones. La bordura simboliza protección, favor y recompensa; así mismo la cota que vestían los caballeros para la guerra y que al salir de la pelea, ostentándola manchada de sangre enemiga, eran premiados con el añadido de la bordura de escudo, como insignia de valor. La bordura también se usa para combinar armerías, con la particularidad que las armas situadas en la bordura tienen siempre carácter secundario. El brazo simboliza la fortaleza. El buey, desde que se representaban en las medallas del emperador Vespasiano, simboliza el trabajo y la abstinencia. El caballo es símbolo de la guerra, representando la osadía y la rapidez en la acción. Los castillos son geroglífico de grandeza, y de elevación, porque ellos exceden en hermosura, en fortaleza, y en magnitud a todos los demás edificios: denota también el asilo, y la salvaguardia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.
