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Noble y antiquísimo linaje, que se dice procede de la familia real de Francia, en los tiempos del emperador Carlomagno, que les dio, por merced real, el señorío de la villa de Cardona en Cataluña. VIZCONDES, Y DESPUES CONDES Y DUQUES DE CARDONA Ramón o Raimundo Folc, prirnero de este nombre (hijo según unos de Folc, conde de Anjou, y de su mujer doña Argencia, hermana del emperador Carlomagno), pasó a Cataluña para tomar parte en la lucha contra los moros, y tanto se distinguió que el citado emperador Carlomagno le concedió el título de vizconde de la ciudad de Gerona. BARONES DE BELLPUIG La baronía de Bellpuig, que andando los tiempos vino a recaer en la casa de Cardona, tiene un origen tan remoto en la historia de Cataluña, que ostenta en la Guía Oficial la fecha de l l 39 y ya existía con bastante anterioridad. El primer barón de Bellpuig créese que fue Gombaldo de Anglesola, que obtuvo de los condes de Barcelona todo el territorio comprendido desde el mar al río Corp y el que media entre Tárrega y Mollerusa, villas del partido judicial de Cervera (Lérida). SEÑORES, Y DESPUES MARQUESES DE GUADALEST, ALMIRANTES DE ARAGON Esta rama, que tuvo su principal asiento en Valencia, procede de I. Hugo de Cardona, tercero del nombre y undécimo barón de Bellpuig, que de su esposa doña Francisca de Pinós, tuvo, además del hijo primogénito Ramón de Cardona, duodécimo barón de Belluig, otro, que se llamó II. Juan de Cardona, que fue señor de Guadalest, villa de la provincia de Alicante. Casó con doña María Fajardo. A la misma rama de los Cardona de Valencia y Almirante de Aragón perteneció: I. Cristóbal de Cardona, natural de Valencia y Almirante de Aragón, que de su esposa doña Catalina de Baeza tuvo a II. Francisco de Cardona, natural de Valencia, que casó con doña Inés Sancho. EN BALEARES En la ciudad de Mahón (Menorca), moró una línea muy distinguida de esta familia, de la que fue I. Miguel de Cardona, natural de Mahón, esposo de doña Margarita Pons de Malbuger y padres de II.Gabriel de Cardona, natural de Mahón, que casó con doña Clara Marot, natural de Ciudadela, y procrearon a III. Miguel de Cardona y Marot, natural de Mahón, maestre de campo, castellano del castillo cle Benasque, villa del partido judicial de Boltaña (Huesca), y caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó el 2 de abril de 1650. Había casado con doña Isabel Juana de Rentería, natural de la citada villa de Berasque, y fue su hijo IV. Miguel Leonargo de Cardona y Rentería, natural de Benasque, teniente general de la costa de Granada y también del hábito de Santiago, con fecha de 14 de octubre de 1665. EN BATEA Hubo en Batea, villa de Cataluña, limítrofe de Aragón, perteneciente hoy al partido judicial de Gandesa (Tarragona), otra familia del apellido Cardona, de algún lustre ya en el siglo XV y acaso mucho antes; ello es que una calle de este pueblo llamábase de Mateo Cardona en 1477. El emperador Carlos V, por los servicios que le había prestado Pedro Cardona, vecino de Batea e hijo de otro Pedro, singularmente en la batalla de Murviedro, contra los comuneros, le armó caballero, como también a sus hermanos Juan y Agustín, con privilegio dado en Monzón el 18 de julio de 1528. Otro hermano, llamado Jerónimo, fue armado caballero de la propia imperial mano, con privilegio dado en Bolonia en 24 de febrero de 1530, extensivo a la descendencia del agraciado. Poseyó esta familia de Cardona muchas tierras en las riberas del Algás (Batea, Finieras, Caseras), y emparentó con otras familias nobles de Cataluña, Aragón y Valencia. Catalán, procedente de la Casa Real de Francia, que tiene como tronco a Raimundo Folch, que pasó a Cataluña, a luchar contra los árabes, a las Ordenes de Carlomagno, que le agració, en el año 791, con el título de Vizconde de Cardona, elevado a Condado por D. Pedro IV de Aragón, en 1375, a D. Hugo de Cardona; y elevado a Ducado, en 17 de abril de 1491, por los Reyes Católicos a favor de D. Juan Ramón Folch de Cardona, V Conde.         

Escudos de Armas del apellido:
Trae de gules, con tres cardos de oro puestos en triángulo. Así las ostentaron los vizcondes, condes y duques de Cardona. Otros, en Cataluña, tienen: De gules, con un chevrón de oro acompañado de tres cardos del mismo metal, dos en lo alto y uno en punta. Otros, también en Cataluña, con casa en Tortosa, ostentan: De plata, con tres cardos de sinople, y el jefe cosido de oro, con un águila de sable.   

Simbología de los escudos de Armas:
Teniendo en cuenta la indumentaria que en la Edad Media vestían los caballeros en la batalla (armadura, celada, etc..), y que los hacía irreconocibles, resultaba necesario buscar un método de identificación y distinción entre los contendientes, que fuera revelador, preciso y rápido a una cierta distancia. De ahí surge la fórmula de exhibir en sus escudos tinturas, emblemas, etc.., que los diferenciase de forma inequívoca y singular en el campo de batalla. Por eso la simbología heráldica, en su origen, buscaba formas y colores que fuesen notorios y permitiesen distinguir a sus portadores de un golpe de vista. Tal vez es exagerada la tendencia de algunos autores de dar significado o contenido a todos los emblemas (piezas, muebles, etc..) y esmaltes heráldicos, aun así hay varios tratados que estudian la simbología de los blasones de forma muy exhaustiva, entre ellos: "Ciencia Heroyca", de Don José de Avilés. Año 1725; y "Adarga Catalana", de Don Francisco Xavier de Garma y Duràn. Año 1753 Por las Leyes de la Heráldica, cuantos lleven el oro en sus escudos están obligados a hacer el bien a los pobres y a defender a sus príncipes, peleando por ellos hasta su última gota de sangre. El oro simboliza el topacio. En las armerías de los reyes se le llama "sol", en las de los nobles con título de Duque, Marqués, Conde, etc., "topacio" y en el de la nobleza en general "oro". En su relación con los astros el oro es el Sol; de los doce signos del Zodiaco, Leo; de los elementos, el fuego; de los días de la semana, el domingo; de los meses del año, julio; de los árboles, el ciprés y de las flores, el girasol; de las aves, el gallo; de los cuadrúpedos, el león y de los peces, el delfín. La plata en las armerías recibe el nombre de Luna, en lo que se refiere a las de los soberanos; en las de los títulos, perla, y en las de los restantes nobles, plata; significa blancura, pureza, y los que la llevan en sus armas están obligados a defender a las doncellas y amparar a los huérfanos. La plata significa en su correspondencia con las piedras preciosas la perla. De los astros, la Luna; de los signos del Zodiaco, Cáncer, y de los elementos, el agua; de los días de la semana, el lunes; de los meses del año, los de enero y febrero; de los árboles, la palmera; de las flores, la azucena; de las aves, la paloma; y de los animales, el armiño. El color rojo, denominado en Heráldica, gules, simboliza el valor, la intrepidez y la valentía. Aquellos que llevan este color en sus blasones tienen la obligación de socorrer, amparar y defender, a los injustamente oprimidos. Representa al rubí, y en lo que se refiere a los signos del Zodiaco corresponde a Marte, Aries y Escorpio; como elemento, el fuego; el día, el martes y el mes, el de octubre; el metal, el cobre; árbol, el cedro y la flor, el clavel; de las aves, corresponde al pelícano. El gules en las armerías de los reyes y príncipes se llama Marte; en las de los títulos, rubí, y gules en la generalidad de la nobleza. El esmalte sinople es el verde. Su significado es la esperanza, la abundancia y la libertad; cuantos llevan este esmalte en su escudo quedan obligados a socorrer a los labradores en general y a los huérfanos y pobres que se encuentren oprimidos. Su signo zodiacal corresponde a Mercurio; su elemento es la tierra; el día de la semana, el miércoles; su mes, mayo; su metal, el azogue; como planta, el laurel; la flor, la siempreviva y como ave, el papagayo. En los blasones de los príncipes recibe el nombre de Venus; esmeralda, en el de los títulos y sinople en los de la nobleza en general. El águila se concede en los blasones a los hombres que exceden en valor, generosidad y braveza a los demás hombres. El cabrio o chevrón representa las botas y espuelas del caballero, concediendose ésta pieza en Armería a los que salen heridos en las piernas, aunque muchos la tienen por símbolo de protección. El cardo simboliza un corazón noblemente humilde, pero tan cuidadoso de su honor, que defiende con su espada el lustre de su linaje. También representa la austeridad y la independencia. La casa solariega, también llamada solar, casa fuerte, casa palacio, casa torre, casona, casal, etc.., es el símbolo de las antiguas libertades de los nobles, caballeros e hidalgos, notoriedad y nobleza.